5.11.16

Notas sobre Lalolandia #5 (de Manuel Almeida)

No entiendo como a Eduardo Lalo se le permite pasar con ficha sin crítica alguna cuando escribe columnas de opinión que son sumamente problemáticas y/o alarmantes y políticamente reaccionarias. Hoy escribe una en la que lo mejor de su contenido lo puede decir cualquier persona con dos dedos de frente, con algo de juicio y discernimiento: la crítica ya públicamente consensuada al PNP-PPD (aunque curiosamente nombrando a algunos individuos en particular y no a otros…). Igualmente, la crítica a una cultura que peca de ser anti-intelectual, la hacen y la hemos hecho muchos. 

Pero resulta asombroso como Lalo despacha a una masa indiferenciada de estudiantes que al no poder haber accedido al país de Lalo (que parece que se reduce a los 11 recintos de la UPR), están, pues, dizque destinados a la “trata humana” de las instituciones privadas de educación superior. ¿Pues qué nos está diciendo? ¿Qué “the masses are asses so leave them to themselves”? Esos jóvenes, de grupos subalternos y proletarios que no logran el gpa para entrar a la UPR, parecen que no caben en el imaginario nacional de Lalolandia. Y niega “in toto” que en estas instituciones hayan bibliotecas verdaderas y programas de estudios de provecho, así despechando(nos) a trabajadores y profesionales –bibliotecari@s, profesor@s, investigador@s, escritor@s, etc.- haciendo una labor muchas veces importante y que no siempre se hace en el país de Lalo (los 11 recintos de la UPR). ¿Conocerá de sus proyectos, sus centros de investigación, sus revistas, su labor con los menos aventajados, sus colecciones especiales, sus escritores residentes?

Yo en el pasado he insistido en la inmadurez política y de crítica cultural de Lalo y de su falta del más mínimo rigor al momento de manejar categorías básicas de análisis social, histórico y cultural. Y he insistido, ante el/la crític@ que nunca falta en respingar, que no aludo a su obra literaria sino a sus columnas de opinión (que se juzgan en tanto Lalo ciudadano, no Lalo bolivariano escritor superstar). Y sobre esto, insisto, Lalo debe retomar sus clases de ciencias sociales más básicas. Pero este texto de hoy es francamente políticamente reaccionario, elitista y falto de honestidad intelectual, sea a conciencia o por desconocimiento. Si alguien lo conoce, dígale que lo invito a que se acerque a la jornada de actividades de la biblioteca de un exgobernador que por lo pronto yo timoneo (¡en una institución privada de educación superior! Peccato!), que vea quiénes componen nuestro grupo de investigadores y lo que hacen. Y que, por favor, lo menos que debe hacer cualquier persona –no ya los intelectuales—es hablar sin saber. 

Nota aparte: mis recuerdos más antiguos de Lalo lo ubican asociado a la fundación (hoy biblioteca) Rafael Hernández Colón y su editorial. 

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