21.2.16

La mala suerte

“Sí, es mi sobrina, tiene la mala suerte de ser mi sobrina”

-Jorge Sánchez

La mala suerte de tener la suerte de ser becaria presidencial en la UPR y sobrina del
presidente de la Junta de Gobierno.

La mala suerte de tener la suerte de haber sido parte del Comité de Acción
de Estudiantes de Derecho durante la pasada huelga universitaria. Hoy día son legisladores/ socios de bufetes/ fiscales/ asesores gubernamentales/autores del plan de reestructuración fiscal/empleados de confianza/ protegidos de carrera.

La mala suerte de tener la suerte de ser seleccionado entre el sinfín de posibles candidatos, "igualmente capacitados", que ni se enteraron de la ocasión en que podrían también haber sido considerados para tener suerte.

La mala suerte de tener la suerte de haber nacido a una familia de abuelos y padres y tíos que tienen o tendrán algún día la suerte de cobrar favores/ejercer presión/hacer una llamada/ pedir por esa boca.

La mala suerte de tener la suerte de ser el sinfín de cosas además de hijo de, sobrina de, nieto de. O en la alternativa, ayudante de, amigo de, protegido de.

La mala suerte de tener la suerte de tener grados académicos y abolengo.

La mala suerte de tener la suerte de cumplir con todos los requisitos para una profesión o empleo y tener una conexión adentro.

La mala suerte de tener la suerte de haber protestado en la ocasión perfecta, en el portón correcto, rodeado de futuros legisladores, fiscales, socios de bufete, asesores y protegidos de carrera.

La mala suerte de tener la suerte de ser algo de alguien que pueda en cualquier momento servirte de algo, de espaldas al conjunto de nadies que conforman el mundo alrededor y que se quiebran la espalda—se matan—buscando ese algo en alguna otra parte, donde no hay.

La mala suerte de tener la suerte de que nadie en el mundo se entere, hasta que un día sí se enteran y preguntan y sospechan y se indignan.

La mala suerte de tener la suerte de que todos los alguien en el mundo saquen la cara por ti y digan cosas como “tiene la mala suerte de ser.” Pero, ¿acaso no existirá mejor suerte? ¿Acaso la única alternativa no será quebrarse la espalda? ¿Matarse en busca de algo donde no hay? ¿No tener?


Quien escribe también tiene la mala suerte de tener la suerte de tener todos los grados y el abolengo. De haber protestado en la ocasión perfecta, en el portón correcto junto a ti y los demás afortunados. De ser hijo de y sobrino de y nieto de. Y precisamente por eso, pregunta, sospecha, se indigna.

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