3.1.16

uno menos

Déjame agarrar mi abrigo, batir las alas y voy
tras de ti hay decenas de bastardos y bribones.

De chiquito soñaba con un día ponerme calzoncillos sobre mis pantalones
y compartir el mal con un figura como la tuya
pero de hule.

Yo tuve una vez una impaciencia por esperar a usar el teléfono en la pared
del edificio contiguo a tu última dirección postal
fue abandonado locamente 
luego de que la policía me descubriera jugando a los disparos con un bastado.

El muy bribón me prometió tu número a cambio de la combinación de mi bóveda secreta la llené  de arena movediza 
porque lo único que vale la pena proteger en la vida
es nuestro método de caída.

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