19.9.15

Las maletas

Aparecieron unas maletas sospechosas frente a La Fortaleza el pasado 6 de septiembre. Una maleta es sospechosa cuando no aparenta pertenecer a ningún viajero. Junto a ellas colocaron unas tarjetas de abordaje, ampliadas y preparadas en cartón, para un vuelo de Puerto Rico al Carajo. Los viajeros— perdón— las y los manifestantes cargaron con las maletas de la plaza Colón a la plaza de Armas, luego de la plaza de Armas a Fortaleza. Una tarjeta era para los bonistas. La otra para los políticos. “¡Váyanse ustedes!” era la consigna.

Las maletas no aparecieron frente a Fortaleza. Aparecieron frente a una valla colocada en la esquina de la Calle Cristo, a una distancia considerable de los portones de la casa del gobernador. Para más información acerca de esta distancia, ver aquí. Para más información acerca de las maletas sospechosas ver acá.

Mala mía, el segundo enlace es para una canción de Rubén Blades sobre las ganas de irse de Nueva York. Dice así: “Hazme la maleta mamá yo me voy de Nueva York,/ yo me regreso a mi tierra que allá la cosa es mejor”. De más está decir que esta canción no figuraría en un playlist de puertorriqueños en Nueva York hoy día.  Salió en el 1977. Ya la cosa no es como antes. Además,  la tierra de Rubén es Panamá. ¿Cómo estará la cosa en Panamá?

Este es el enlace con información acerca de las maletas sospechosas. Según la división de explosivos de la policía, “no había nada irregular en las maletas”. Nada irregular significa que no había nada adentro, excepto el espacio que cada una de ellas encierra. A propósito del espacio, cito estos versos de Juliana Spahr:

This is a shape,/ a shape of blood beating and cells dividing./ But outside of this shape is space./ There is space between the hands./ There is space between the hands and space around the hands./ There is space around the hands and space in the room./ There is space in the room that surrounds the shapes of everyone’s hands and body and feet and cells and the beating contained within./ There is space, an uneven space, made by this pattern of bodies./ This space goes in and out of everyone’s bodies.[1]

Sobre los cuerpos: éramos pocos. La plaza de Armas se nos hubiera hecho grande si no fuera porque estábamos juntos. ¿Juntos o cerca? ¿Cómo se mide la cercanía en manifestaciones políticas? En la plaza colocamos un micrófono puesto que nuestros cuerpos tienen voz. Perdón, voces. Se trata de la cercanía de nuestras voces y no de la unidad o coherencia del enunciado. Contexto más que consenso. Con corazón también, y con la respiración un poco cortada cada vez que un cuerpo se acercaba al micrófono a contar de la crisis según ésta había quedado cifrada en él. Ver aquí. 

Cada cuerpo es una forma. Afuera de la forma hay espacio. El espacio es desigual. Depende de la forma de cada cuerpo, de qué formas asumen nuestros cuerpos cuando están cerca. De cómo unos pocos cuerpos fueron capaces de desplazarse a través del espacio que está afuera de ellos e hicieron camino desde una plaza hasta la casa del gobernador. De cómo el camino a la casa del gobernador estaba obstaculizado por vallas y guardias. De cómo los cuerpos llegamos hasta los guardias, cargados de maletas. De cómo las maletas, a su vez, estaban cargadas del espacio que ellas encierran. De cómo ese espacio es lo único que nosotros los cuerpos estábamos dispuestos a ceder.

Sobre ese espacio, confirmó la policía: “no había nada irregular en las maletas”.

No había nada [que] irregular en las maletas.
No había nada irregular en las [de] maletas.
No [Solo] había nada irregular en las maletas.

Para que se larguen ellos. O, en la alternativa, para que aprendan a vivir “como viven las cartas”. Todos sus cuerpos juntos. ¿Juntos o cerca? ¿Se puede hablar de cercanía cuando se trata de la forma que asumen los cuerpos de quienes apenas dejan a los otros cuerpos respirar? “How lovely and how doomed this connection of everyone with lungs”.[2]

Esta sí que es una súper canción para hoy día aquí.



[1] Spahr, Juliana (2005). This Connection of Everyone with Lungs. University of California Press, 3-4.
[2] Spahr, 10

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