27.8.15

#relatosdelhambre

Hay un libreto. No se trata de repartir boletines, sino de tener un diálogo con “la gente de la comunidad”. Es el mismo libreto para La Perla hoy que usamos para Capetillo ayer. Un diálogo sobre el hambre, en sus diversas manifestaciones. Sólo que no debes empezar la conversación así como así. Decir “hambre” no invita al diálogo. Hoy nos encontramos en las mesitas de la Calle Tanca, bajamos la escaleras, cruzamos por la cancha de básquet y así. El punto de reunión ayer fue la esquina frente al huerto comunitario. “Hola, estamos por aquí repartiendo un poco de información acerca de la deuda y pues, pensamos que la gente debe venir antes que la deuda…” Las consignas no son las mejores invitaciones al diálogo. Eso, o yo no sé hablar. Como tampoco sé del hambre, no importa su manifestación. “Y por eso pensamos que es importante salir, encontrarnos y hablar públicamente acerca de nuestro día a día—de la falta de trabajo o del costo de las medicinas o la falta de techo o del hecho, mano, de que nos sentimos inseguros. Porque esa es la verdadera crisis, ¿no? ¿Cómo usted la está bregando?” A mí “bregando” me hace pensar en un libro académico que tiene a Víctor Pellot en la portada. ¿De dónde era Víctor Pellot? Hace unos días el grupo hizo un recorrido por Barrio Obrero. La semana próxima toca Cayey, la Barriada Morales en Caguas. “La actividad se llama Relatos del Hambre. Tendremos unos micrófonos en la Plaza de Armas en San Juan, para que la gente vaya y cuente su historia. Estaremos allí para escucharlas. Es el domingo 6 de septiembre a las diez de la mañana.” No he tenido mucha suerte entablando diálogos. Me presento, hablo bien rápido sin saber de qué diablos estoy hablando y entrego el afiche de la actividad al final. "Buenas tardes y gracias por escucharme". Hoy también salieron publicados los nombres de las y los autores del plan de reestructuración fiscal del gobierno. Me pregunto cómo definirían “bregando”. ¿Cuántos sabrán quién era Víctor Pellot? Nació en Arecibo. Luego vivió en Caguas. Se graduó de la Gautier Benítez. Y se ganó la vida jugando béisbol. ¡Oye! Esa quizás es una buena línea: “la deuda no le puede ganar a la vida”. Hace falta sacar más flyers.

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