24.8.15

Por qué no soy pintor


—after O’Hara—

lo mejor del trabajo de Elizam es que uno lo explica todo facilito: el tipo estuvo preso, sobretodo en el uso de color en esta pieza. yo me lo imagino en su celda dibujando cuando estoy solo
en casa con nada que hacer y me doy cuenta

de que hace horas que no me muevo de lugar y pienso
que yo podría ser buen reo en el sentido de quedarme quieto
en un mismo sitio sin dibujar ni nada. yo no dibujo
y menos cosas políticas,
no que la obra de Elizam se limite al motivo de su encarcelamiento aunque la tenebrosidad de tantas piezas (pieza
es habitación en las novelas de Cortazar,
celda es celda) llevan a uno a pensar que el tipo
no ha dibujado de nada que no sea estar y/o haber estado encerrado pero realmente no sé qué implica eso
en términos de su rehabilitación .
yo le he dado la mano a Elizam catorce veces contadas,
lo cuento como un honor,
la mayoría en exposiciones de su obra pero no encontré bombas. prefiero darle la mano en silencio sin preguntar qué tal le va
por miedo a que señale a una pintura
y me responda ¿cómo tú crees que me va? y yo no pueda
explicar su obra sin decir que estuvo preso
cosa que él ya sabe aunque quizás no entienda la razón,
sobre todo en el uso de color en esta pieza.
me imagino a Elizam en su pieza, me pregunto si contará
las horas que pasa sin moverse,
si aguanta tantas como yo, quién sabe,
quizás está fuera de práctica. 



De Flores nacidas de la astucia (2014)

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