7.6.15

Sobre el pleno de la juventud

Lo primero es constatar que no eres el más viejo en el centro de estudiantes. Luego toca localizar la mesa de los representantes del Representante de la juventud. Te sientas al otro lado del salón. Ahora solo queda escuchar. Palabras clave: deuda, golpe, propuestas, buitres, crisis (aplauso).

Nota al margen uno: El recinto de Cayey es hermoso.

La controversia inicial gira en torno a cuándo recesar para el almuerzo. El pleno decide comer al tiempo en que se discute qué hacer con el país en lo que queda de junio.

Nota al margen dos: ¿Junio tiene treinta o treinta y un días?

Hay exhuelguistas del 1981, 2005 y 2010. Hay un señor de, fácil, sesenta años. El consenso en mi mesa es que si no es un encubierto, es el tipo más dedicado (y peligroso) del planeta. Hay panderos. Y gente mandando a otra gente a callar. Y grupos de discusión bajo los árboles, todos y todas sentadas con las piernas cruzadas en la tierra, con platos plásticos en sus faldas, hablando sobre el capitalismo global. Hay hormigas (y hermosura).

Nota al margen tres:¿Sobre eso le informarán al Representante también?

Todas las propuestas comienzan “antes de echar todo esto a la mierda y pichar infinitamente, qué tal si…” Es falso. Pero eso es lo que, intuyo, nos decimos para adentro antes de proponer algo, lo que sea. Qué tal si de hoy en adelante comemos siempre en círculo, casi sin masticar, al tiempo en que decidimos cuántos días sumarle a junio en lo que nos queda de país.

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