25.4.15

Sobre 'Check-in" de Mariela Pabón [en El Roommate]

Como amigos y desconocidas ya han señalado, y con mucha razón, lo que se hace visible en Check-In es la incomodidad universal y el extraño encanto del sinfín de interacciones cotidianas, en especial aquellas entre parejas, amigos, y amigos “que chingamos…un montón”. Pero lo que conmueve, es la vulnerabilidad del trazo: el hecho de que Mariela (su dibujo) y demás personajes (turistas included) están hechos de muecas y papel. Uno siente que la autora (a saber cómo) intuye un trazo previo, implícito en la página en blanco y con un breve toque de su lápiz lo saca a la luz. De ser así, alguien debería filmar su proceso de creación. Pues las mejores películas son las de magia. O, en la alternativa, las que hacen a uno sentir que nuestra cotidianidad—el sinfín de interacciones entre amigos y desconocidos “que chingamos…un montón”— está tocada por la magia. Sólo que nos toca sacarla a la luz.

http://elroommate.com/2015/04/25/guillermo-rebollo-resena-los-comics-de-mariela-pabon-puerto-rico/

22.4.15

Presentación/lectura de Todo lo que no acontece igual---> miércoles 6 de mayo a las 7pm en Libros AC

“A lo largo de la carretera 140 Sur de Barceloneta a Florida, en dirección a Jayuya, conté once iglesias y siete barras. Dos perros muertos. Nueve perritos callejeros. En una de las barras también vendían pizza y helados. Conté cuatro gallinas. Un caballito flaco. Dos perros enjaulados. Un grafiti: “Eleziel te amo.” Descubrí también el mejor nombre para un colmado: La Nueva Esperanza.”

De “Turismo Interno”

21.4.15

Encandilar, para una conmemoración futura [en Diálogo]

De la huelga recuerdo el café y el cuartel—el café que preparábamos en el campamento, las horas largas que pasamos frente a los cuarteles de Hato Rey Oeste, Monte Hatillo en espera de compañeros y compañeras detenidas. Cuando la pienso a partir de estos referentes caprichosos, lo hago con no poca esperanza y desde una perspectiva crítico-creativa, que, siento, me permitiría abordarla como una apertura radical, inesperada de posibilidades para la teoría y práctica política en nuestro contexto contemporáneo que trasciende no solo el momento histórico y las transformaciones particulares que suscitó en sus participantes, sino que ofrece unas coordenadas distintas para hacer la oposición en Puerto Rico, desde la multiplicidad de espacios sociales y a través de diversos colectivos y comunidades. Pensar la huelga entonces—conmemorarla en su quinto aniversario—significaría en gran medida romper con el pensar dominante actual que responde a un imaginario propio de una generación y una “clase de intelectuales” [escritores fantasmas] entregados a inventariar nuestros fracasos sociales, literarios, políticos con el fin de prevenir y/o negar todo proyecto de futuro en nuestro quehacer como activistas, gestores, artistas, etc.


http://dialogoupr.com/_cultura/_literatura/encandilar-para-una-conmemoracion-futura/

19.4.15

Café con el escritor

Llegué tarde, pues él ya se había tomado su café. Llegué tarde a mi clase además. La cita era para las 830AM. Mi clase es a las diez, los martes y jueves. Acordamos para desayunar un jueves. Entré con diez minutos de retraso al salón. Pasamos los primeros veinte minutos discutiendo la lista “top five shitty things not to do if you want to become a writer and still manage to not be an asshole”. Mi clase es en inglés. El desayuno fue en español. Excepto por las partes en que yo no supe muy bien cómo decir lo que quería decir en español, así que lo dije en inglés. En español dije  “un café, por favor”. Dije “hola”. Dije “adiós”. En la clase suponíamos discutir The Empathy Exams de Leslie Jamison. Escribe Jamison: “Empathy isn’t just something that happens to us—a meteor shower of synapses firing across the brain—it’s also a choice we make to pay attention, to extend ourselves”. Se me olvidó decir, en clase, que la escritura no es algo que simplemente nos pasa. Es la decisión que tomamos de prestar atención, de extendernos.
En el desayuno se me olvidó preguntarle al escritor si él coincidía con esta definición. No coincidimos para el café. Mientras yo me tomaba el mío, miraba su taza vacía para no mirarlo a él. Es más viejo y más bajito que yo. Era de mis escritores favoritos. Escribe mucho sobre escribir. En la clase dije, un poco a prisa y sin aire, que no hay tal cosa como “una vida de escritor”; uno escribe desde la vida que tenga. Yo tengo una vida de cinco a seis cafés al día. De “hola” y “adiós”. A veces, al leer, siento que las imágenes les llueven sobre las cabezas de algunos escritores y escritoras. Me pasé el desayuno imaginándome una nube negra sobre la cabeza del escritor. ¿Qué vida tendrá? Pregunto, con ganas de prestar atención y extenderme. Pero no pasa nada.
Al final, coloqué mi taza vacía frente a la suya. Así parecería que habíamos desayunado juntos. Escribir es un asunto solitario. Hacer parecer. Se me olvidó decir, en la mesa, que su escritura me hace sentir menos solo. Su compañía no. Mientras lo escuchaba se me ocurrió la idea de la lista. Sentí muchas ganas de ver a mis estudiantes para compartirla.

15.4.15

Artículo en Diálogo sobre visita a UPR Cayey :-)

Para Guillermo Rebollo Gil compartir su poesía con un nutrido grupo de estudiantes del Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico en Cayey (UPR-Cayey) es una forma de conectar con la gente y documentar las experiencias.
Durante el conversatorio, organizado por la doctora Janette Becerra, del Departamento de Estudios Hispánicos de la UPR-Cayey; el autor de los poemarios Veinte (2000), Sonero (2003), Teoría de Conspiración (2005) y Flores Nacidas de la Astucia (2014), expresó que a través de la poesía aborda los temas cotidianos.
“Necesitamos otra manera de documentar”, dijo el escritor, quien opina que el poeta no necesariamente nace, sino que se hace al “cosechar la intención de estar presente en el mundo”.
Según el comunicado de la UPR Cayey, Rebollo Gil compartió con los estudiantes declamaciones de poemas que escribió hace dos décadas, otros más recientes y leyó su ensayo “Ghosts that we knew”.
“El objetivo de esta actividad es exponera los estudiantes a experiencias vivas artísticas, con la esperanza de que se emocionen lo suficiente como para considerar el arte una forma de llenar los vacíos de sus vidas. No solamente aquí en la Universidad, sino que para el resto de sus vidas”, mencionó la doctora Becerra.


http://dialogoupr.com/noticia/upr/estudiantes-conectan-con-la-poesia-de-guillermo-rebollo-gil/

Un poema en Transtierros

Mi vida entera consiste en una sola fase
repartida entre muchas mañanas.

http://transtierros.blogspot.mx

Nota a escritores fantasmas

Algunos de nuestros más reconocidos e insumisos novelistas— atinados críticos de nuestra confusa contemporaneidad— son los autores de discursos, memorias, columnas de opinión firmadas por hombres y mujeres de estado desde el poder, retiro o exilio.

El descojón es culpa de ustedes también.

9.4.15

El hielo de la nevera [en Diálogo]

El correo de mi amiga lee así: “La semana que viene voy a visitar a un hombre que lleva desde los 16 años preso… no sé cuántos años tendrá hoy día, pero creo que tu edad. Escribe poesía y me contactó… Quiero aprovechar la oportunidad y llevarle fotocopias de algunos poemas imprescindibles… dame la lista pa fotocopiarlos y entregárselos…”
La lista incluye poemas de Roberto Fernández Retamar y Sylvia Figueroa y Manuel Ramos Otero. Incluye uno cortito de Roque Dalton sobre buscarse líos. Uno de Che Melendes sobre el hielo de la nevera. Él escribe nevera con b, hielo sin h. De seguro escribe cárcel con s. Pero el poema no tiene nada que ver con el encarcelamiento. Se titula “fe de ausencias”. A mi edad leo poemas como abro la nevera: con ganas de que algo nuevo aparezca.
Mi amiga va a visitar a un hombre que no conoce. El hombre escribe poesía. Lleva desde los 16 años preso. ¿Sobre qué escribirá? ¿Con b? ¿Sin h? El poema de Dalton es sobre asistir a reuniones de comunistas. El de Fernández Retamar sobre construir una escuela. El de Ramos Otero termina “de nuevo nos sorprende que tanto amor exista”. Pero antes de eso es más o menos triste. En mi lista de poemas la mayoría de los finales son más o menos felices. Ninguno hace mención de muros o paredes, creo.
Mi amiga pidió diez. De los “imprescindibles”. Un poema es imprescindible cuando una mujer carga con él camino a prisión para obsequiárselo a un hombre que no conoce. El hombre lleva 20 años más o menos sin conocer el hielo de su nevera. Aun así escribe. Existe.
El correo de mi amiga termina así: “¡ya te contaré!” Es un final feliz. Yo quise responder preguntándole si acaso una ausencia cuenta como algo nuevo que aparece. En eso pensaba mientras escogía los poemas para la lista. En eso y en un hombre preso desde los dieciséis años. Su ausencia ahora es conocida por mí. Conozco otras cosas, pero siento que puedo prescindir de ellas.