23.2.15

Cartografía (en Cruce)

En mi país se producen más fármacos
por milla cuadrada que en cualquier
otro lugar en el mundo.

Doce hombres han matado
a doce mujeres
en lo que va de año.

Hay cerca de veinte mil abogados,
diecinueve mil policías,
doce mil confinados en Puerto Rico.

Cuarentaicinco por ciento de la población
vive bajo niveles de pobreza.

Es un país pequeño comparado
con casi cualquier otro lugar.

Doscientas personas emigran cada día.
Otras desaparecen.
Entre ellas, doce mujeres
en lo que va de año.

Según los pronósticos sus muertes
no afectarán los niveles
de producción en la industria.

*

En mi país hay exgobernantes con fundaciones
a su nombre y mucha obra legada
en la forma de contratos de construcción,
servicios profesionales,
asesoría.

También hay teatros y bibliotecas
y autopistas. Uno se sabe
sus nombres sin saber que los sabe.

A eso le llaman aprendizaje incidental—
el aeropuerto,
el centro de convenciones.

También han escrito libros de memorias
donde describen sus más grandes hazañas:
ni la conquista del espacio,
ni el primer vuelo en avión,
ni haber cruzado las cataratas del Niágara
sobre una cuerda floja.

En mi país la más grande hazaña
es vivir privados de maravillas.

*

En mi país los escritores se retiran
a la sección de opinión del periódico
donde escriben con menos gracia
y lucidez, inconsolables
ante la caída de las instituciones:
Educación, Cultura,
El Ministerio de Moralismos Pendejos.

En mi país la escritura goza de su mejor momento—
este, ahora mismo, mientras escribo.
El resto del tiempo lo paso leyendo
lo que escriben otros
con mayor gracia y lucidez.

Al menos un escritor de mi país se retiró
al fondo del Río Hudson. El suceso
no apareció en los periódicos.
Los escritores no son instituciones,
aunque caen inevitablemente.

*

En mi país un sujeto peligroso se ha dado
a la fuga. Con la noticia
nació un nuevo complejo de apartamentos,
una caseta de seguridad, un doncito
redondo y afable que interroga a visitantes.
Nació el sol, nació la luna.
Nació un turno de doce horas.
En ocasiones los aviones vuelan tan bajito,
pero no se estrellan.

*

En mi país si uno solo se las inventa
no se puede hablar de conspiración.
Llamémosle reunión de voces
entonces, presencia espectral.
Tema libre de discusión:
¿no les parece que hasta la gente que aún
no se ha largado de aquí
está como ausente?
Me incluyo.


*


En mi país las vigilias comienzan con una
proclama leída por una mujer
en tacas.

El megáfono no funciona.

Las y los presentes sostienen velas encendidas
en vasitos de piragua.

Luego doce mujeres leen los doce nombres
de mujeres asesinadas este año.
Edades: 34, 48, 42…

Aun en los municipios donde hay solo
iglesia, farmacia y casa alcaldía,
ocurren múltiples asesinatos.

La última mujer en leer leyó el nombre
de una segunda mujer muerta
horas antes en circunstancias
no esclarecidas.

Ahora son trece.

Aun en los municipios donde apenas
vive gente, donde a duras penas
encontrarías a un solo piragüero.

Arreglaron el megáfono.
Edades: 41, 44, 72…

¿Y cuando ya no podamos contarlas con los dedos?
*

En mi país el futuro del país está en juego siempre
que alguien interesa catalogar un asunto
como serio dice “el futuro del país
está en juego”.

El resto suponemos asentir y auspiciar la industria local
de lo que sea que se produce localmente.
Aquí se hacen muchísimas cosas
no muy productivas que digamos.

Además a la gente se le hace en extremo
difícil encontrar trabajo. Ayer anduve
por Río Piedras en busca de Fuera de Trabajo
(1977) de Esteban Valdés.

No tuve éxito. Tuve una idea:
Si el futuro del país  está en juego de veras,
¿acaso no podríamos tomar el dinero de las apuestas
y pagarle el sueldo a todos los que no
tienen sueldo ahora?

Es en serio.

“El futuro…”

*

En mi país los poetas se pelean
sin entrarse a tiros.
No es para tanto.
Es sólo poesía.

En mi país los poetas son un por
ciento ínfimo de la población—
Es como si fueran sobrevivientes
de una gran matanza
a tiros.

Ojalá.

Si muero ahora quizá me confunden

entre mis cadáveres favoritos.

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