17.2.15

broncas, altares, perspectiva

El hombre en la radio dice que ayer se congregaron más de cien mil personas frente al Capitolio para manifestar su oposición a la implantación de un currículo con perspectiva de género en las escuelas del país. El hombre en la radio es cura. Estuvo allí.

En algunas fotos de la manifestación aparecen personas con pancartas que leen: “No libros”. En algunos videos de los noticieros locales aparecen personas que con mucha dificultad explican su oposición a la perspectiva de género como base de la enseñanza. El cura, en cambio, habla muy bien. Dice, con razón, que la perspectiva de género es algo muy distinto a la equidad de género. Cita documentos de la ONU. Cita una carta circular del secretario de educación.

Según la ONU, el género es una construcción social. Según el secretario de educación, equidad de género se refiere a una sociedad donde hombres y mujeres son tratados como iguales, a pesar de sus diferencias. El cura no tiene bronca con el secretario pues el secretario reconoce las diferencias entre hombre y mujer.  Aclara, además, que las más de cien mil personas que se congregaron frente al Capitolio ayer tampoco tienen bronca con el secretario. Tienen bronca con los libros.

Me explico. Al cura y a sus seguidores y seguidoras, les preocupa que el secretario se confunda y que en vez de implementar un currículo con equidad de género, imponga uno con perspectiva. Su preocupación estriba de unos libros adquiridos por el Departamento de educación, cuyo contenido en materia sexual no es apto para niños, estudiantes. Según él.

De ahí que más de cien mil personas se dieran cita para protestar frente al Capitolio en contra de los libros, sin poder explicar muy bien su oposición a la perspectiva de género. A eso se le llama poder de convocatoria, supongo. O mucha fe en la palabra de quien quiera que hable desde un podio, siempre y cuando el podio esté colocado junto a un altar. A eso se le llama construcción social además, falta de perspectiva. Abuso del poder de la palabra de parte de quienes la toman invocando un poder superior. Pero de eso el cura no habla.

El cura además de ser cura es abogado. Para ser cura, intuyo, habrá que leer muchísimo. Aunque sea de un solo libro. Para ser abogado hay que leer muchísimo más, creo. Aunque, a decir verdad, la mayoría de los libros dicen lo mismo. A veces, incluso, dicen lo mismo que dicen en los folletitos que reparten en las iglesias. De ahí que el secretario de educación hable de equidad de género y no de perspectiva.

Yo tengo bronca con el secretario. Como tengo bronca con curas y abogados. De hecho, a veces se me hace difícil reconocer las diferencias entre ellos. Sobre todo si son hombres. Creo que en la iglesia católica solo los hombres pueden ser curas. ¿Acaso nadie ha escrito una carta circular sobre ese tema? ¿Qué pensará el secretario de educación al respecto? ¿Podrá opinar en los asuntos de la iglesia? ¿cuáles son las diferencias entre una escuela y una iglesia? ¿Gozan de igualdad ante la ley? ¿Por qué la opinión de un cura es tan importante tan lejos del altar? ¿Hay un altar para el género? ¿Dónde? ¿En una escuela o en una iglesia? 


Para quebrarlo.  

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