20.12.14

harder to be a gentleman everyday

Me siento como un millón de pesos.
Me siento como la bóveda impenetrable donde guardaron el millón.
Me siento como los asaltantes que inexplicablemente logran abrir la bóveda
y llevarse el dinero y escapar por suerte.
Me siento como el maleante que traiciona a los demás integrantes de su pandilla en la guarida
y se queda el millón de pesos para él
y se va a la fuga.
Me siento como los pandilleros que finalmente obtienen su venganza y matan al traidor
muchos años después de que éste hubiera gastado su fortuna en mujeres,
drogas, fiestas y cuartos de hotel.
Me siento como el muerto—
murió satisfecho.

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