9.11.14

Notas al pie

“Mientras más se molesta, más plumas se le caen” comenta, por lo bajo, la reconocida comentarista del patio sobre el representante del Estado, que intenta fútilmente acallar los reclamos y quejas del público. La comentarista es novelista también.

Era una mañana lluviosa. Así comienzan muchas historias. Esta historia termina con el aplauso del público a los reclamos y quejas de varios miembros de la audiencia, maestros y maestras del sistema público de educación. En particular, exigen los recursos y materiales necesarios para educar. El representante se molesta porque eso hacen los hombres de estado en este país cuando no tienen excusa y/o explicación razonable para su incumplimiento con sus obligaciones más básicas.

En esta historia, la responsabilidad del estado es educar. Para ello hacen falta un sinnúmero de cosas. Entre ellas, libros. Según el representante, “el texto es sólo un pretexto para educar”. Con ello quería decir que era responsabilidad del maestro improvisar, inventárselas para cubrir el material asignado cabalmente. Su argumento, por supuesto, no prosperó. Esto hizo que se molestara más. Entonces la comentarista hizo su comentario a una distancia segura del micrófono, como nota al pie de la página en una novela histórica.

La historia de la homofobia en este país merece ediciones críticas de toda nuestra literatura, con notas al pie de la página para exponer y analizar los prejuicios de nuestros más afamados autores. Luego nos tocaría asignar estas ediciones como lectura requerida en todas nuestras escuelas, sin distinción ni excusa. Para así inventarnos, a fuerza de lectura, discusión, teoría y trabajo, nuevas y liberadoras formas de relacionarnos.


Hasta entonces, sirva esta breve nota para recordarle a la afamada escritora que no existe pretexto alguno para sus comentarios de odio. Que todos serán comentados y criticados—en forma de protesta—no importa cuán apartados estén los micrófonos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario