25.11.14

lanzallamas (re: Ferguson)

Yo primero bajo al policía del caballo.
Luego intentaría comunicarme con él
como le hablo a mis perros [Tengo
dos, ambos rescatados, del tamaño
de caballos imposiblemente pequeños].
Acercaría mi mano a su hocico lentamente
para que me decida amigo o enemigo.
Entonces, me despido.
Pero si el policía se levanta, primero disparo al aire.
Luego amenazaría con matarme,
para confundir.
Cantidades de gente muere anualmente en confrontaciones
disque premeditadas con agentes de ley y orden.
Otros mueren víctimas de la ley, según el orden legislado.
Otros tantos sufren de la mala improvisación
de un guardia cualquiera.
Este es un poema escrito a raíz de un evento particular.
A raíz del evento, afuera de este poema, hay gente
en la calle y policías en caballos.

Si el poema fuera un manual para la vida real, yo primero bajo
al policía del caballo e intento hacer amistad con el animal.
Acercaría mi mano a su hocico lentamente,
entonces nos declaro en libertad.
Pero si la vida continúa insistiendo en ser manual para la poesía,
los poemas tendrán que ser mucho más que amenazas.
Este en particular es una profecía.

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