4.9.14

Intelectuales/heroísmo

Ayer gasté 25 dólares en un libro sobre intelectuales y un cómic sobre la muerte de Wolverine. Yo no sé manejar bien mi dinero (#almínimofail). Sin embargo, aprendí que el país está repleto de intelectuales que contratan con el poder. Al resto se le hace difícil pensar fuera del Estado, los partidos, las claques y/o el mercado. Yo pienso que los superhéroes no deben morir, pero si mueren deben quedarse muertos. Al menos hasta que uno comience a extrañarlos, retome la lectura de historietas pasadas y haga un bosquejo de posibles alternativas—antes imprevistas—para su regreso. Lo mismo pienso de las ideas. Que no deben morir. Incluso las malas. Pero si mueren, es preciso que alguien las extrañe e intente ensayar su regreso en textos y formas varias.

Una idea que extraño es la del heroísmo intrínseco de ciertas ideas. ¿Pensar es una idea? Según el autor del libro, pensar es la responsabilidad que tienen los y las intelectuales ante el mundo. Los superhéroes tienen la responsabilidad de salvarlo y/o transformarlo y/o hacerlo de nuevo. Una idea es que los y las intelectuales piensen más heroicamente. Esto es, más a riesgo ante el poder y más cercanos/as a la muerte. Esto no lo dice el libro así como así, pero muchos de los textos que cita el autor nos refieren a ello. Eso es lo más heroico de pensar: que por más que una persona interese establecer límites para el quehacer intelectual, la máquina de pensamiento que ha puesto a correr sobrelleva incluso los límites ideados por ella.

Una idea que quizá debe morir—al menos por un tiempo—es la de la separación entre el quehacer de los y las intelectuales, y el activismo político. Pero el autor del libro, pienso, es fan de la idea. ¿A dónde entonces el heroísmo? El cómic de Wolverine es el primero de una serie limitada de cuatro. Mi plan es leerlos todos y quedarme con las ganas de leer más. Luego, bosquejar una posible continuación a la historia. No dejar de pensar. ¿Qué más?

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