8.9.14

En el Centro Judicial de San Juan: Ascensor, pasillos, sala


“Él es el que debe y yo soy la que termino sintiéndome mal. A mí no me gusta meter a nadie preso.” El señor que anda con ella le dice, molesto, pero solidario “coño, son siete mil pesos”. Lo dice a modo de consuelo. Pero ella no para de llorar.

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La diferencia entre fiscales y abogados de defensa es el corte del traje. La diferencia entre abogados y sus representados es una cuestión de clase. La mayoría de la población se viste igual para un bautizo que para un juicio.

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Los familiares de acusados de delito son demasiado viejos. Los acusados son demasiado jóvenes. Entran a sala y se sientan en el mismo orden que lo hacen en la iglesia. La doña reza. El don luce contrariado. El muchacho mira al techo hasta que el alguacil lo llama. El don comienza a rezar.

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