24.9.14

Un mensaje importantísimo de...

Buen día, compatriotas.

23 de septiembre, fecha histórica y las razones varían dependiendo a quién le preguntes. Grito de Lares, asesinato de Filiberto Ojeda, natalicio de Willie Miranda Marín y Sila María Calderon, por mencionar algunos.[1]
Independientemente de si va pa' Lares o pa' Caguas, si celebra o conmemora, recuerde que por encima de cualquier cosa viene el país.[2] Todo persona que ame a Puerto Rico siempre tendrá mi respeto.[3]
Yo haré lo propio esta noche en Caguas en honor a una persona que amó profundamente a Puerto Rico y que dicho amor lo llevó a construir un Nuevo País, al alcalde de alcaldes, Willie Miranda Marín.[4]
Que viva nuestro Puerto Rico y todxs lxs que salen a construirlo.[5]

-Rep. Manuel Natal



[1] Un día como hoy nacieron el tipo que hacía de George en Seinfeld y Layzie Bone de Bone Thugs n Harmony. Ambos nacimientos son más importantes que el de Sila y Willie.  Esto, a pesar de que ninguno de los dos tiene muchísimo que ver con Puerto Rico. Excepto cuando quemaron la bandera en Seinfeld. ¿Se acuerdan de Crossroads? 
[2]  ¿Cuál? ¿El de Betances? ¿El de Filiberto? ¿El de Willie? ¿El de Sila? ¿Acaso no se da cuenta el Representante que se trata de países distintos?
[3] Entiendo que Miley Cyrus gritó “I love you, Puerto Rico” en su concierto.
[4] Saben quién más amó mucho a Puerto Rico? La muchacha del anuncio de isla estrella que dan el cine. Ella vino de EU a casarse en el Yunque y se fue encantanda. Roselyn Sanchez, creo, hace el voiceover. Acho, Puerto Rico se ve bien lindo en ese anuncio. ¿Ese es el nuevo país?
[5] Yo me quedé en casa escuchando a John Coltrane, que cumple hoy también. 

12.9.14

Acerca de Poetry is Silly (Kenneth Cumba)



Estoy leyendo el último poemario de Rebollo. El que es gratis, “para los amigos”, el que dice que la poesía es tonta, que es cómica. Que es casi lo mismo que decir que la poesía es un juego, silly. No difiero mucho. He llegado a saber, a medida que he ido leyendo sus libros, que a Rebollo le gusta mucho Lima, y para Lima, intuyo, si juzgamos por sus caracolas y por la naturaleza de algunos versos, aunque la poesía era y es cosa seria, nunca dejó de ser un juego. Como para Borges los cuentos. Yo tengo un tatuaje de José María Lima. Pero no conozco a Rebollo. Lo más cerca que he estado de conocerlo fue en un certamen reciente de poesía joven, en que los dos fungimos como jueces. Naturalmente, bajo la sombra de los catedrádicos, Rebollo y yo teníamos muy poco que opinar. Rebollo estaba en Colombia, me dijeron. Yo estaba en casa leyendo y pensando lo menos posible en el certamen. Los conocía a todos, o a casi todos, que es lo mismo que decir que podía inferir los otros. A Lima no lo conocí, pero lo conozco. Y he ido conociendo periódicamente, y en diferente medida, a algunos de sus familiares (algunos amigos se reirían). “¿Ya se agotó el último poemario de Rebollo?”, le pregunto a Rafah en una de las pocas ocasiones en que le hablo, a pesar de que lo veo siempre en La Tertulia. “¿El que es gratis?”, me responde. No sabía que era gratis. Me lo regala. “No sé cómo él lo hace, de veras”, me dice Rafah antes de regresar a su mesa. Siempre he tenido la impresión de que Rebollo publica demasiado. Me enteré que este año sale otro poemario. Ya son 4 en lo que va de año.      Me da con pensar que cada vez que escribe se rasca la cabeza. O viceversa. Descabellado. Lo primero que leo, en la solapa: “Éste es un libro-obsequio. De mis manos pasó a las de mis amigos. Gracias a ellos y a ellas, llegó a ti. Hay amigos en todas partes”. Yo sabía desde antes que la poesía era un regalo. Pero no sabía que era un obsequio. La experiencia me ha enseñado que nada nunca es tan de gratis. Vuelvo y leo: “Me recuerdo, aburrido, dibujando laberintos/durante clase [...] Mi plan número uno era hacerme/muy pequeñito y andar por el laberinto/hasta la hora de salida”. Estoy releyendo a Borges, y me hace pensar, intuyo (con los buenos escritores uno no logra más que intuir) que su concepción de laberinto nunca supo estar desligada de su concepción de espejo (que la biblioteca de Babel no era más que un primer piso). Lo que me hace pensar que Rebollo no sabía hacer otra cosa que mirarse al espejo durante clase. Tengo un amigo al que le gusta mucho Rebollo. Éste es el tercer libro que me regala Rafah, lo que me hace pensar que podría ser su amigo. Me regaló también su último poemario, el más reciente (y yo pensando que había dejado de ser poeta). Me gustó mucho. Pero casi no hablamos. Rafah es mi amigo, y Rebollo (que no lo es) dice en su último poemario, el que es para los amigos, el que es de gratis, dice que Rafah es de los mejores. Me reuní hace poco con mi amigo, el que ganó el certamen (con éste sí que hablo). Me gustó mucho su poemario, el poemario de mi amigo, el ganador, que para mí no era el mejor pero sí de los mejores. Estoy releyendo el último poemario de Rebollo. En la casa de mi amigo hay un cuadro de Borges. También hay un plato con la cara de Marilyn trastocada por Warhol. “Voy a coger una clase con Rebollo este semestre”, le anuncio a mi amigo. “Me voy a hacer su amigo”, le advierto. La perplejidad de su cara precede su pregunta, que ya preveo: “¿Y por qué exactamente es que quieres ser su amigo?” Mi amigo también tiene una harmónica vieja, que sabe a madera cuando la tocas. Improviso torpemente la canción Love me do de los Beatles mientras pienso en una respuesta. Además, es la única canción que todavía recuerdo tocar. Rebollo no suena bien con los Beatles. Leo: “De eso consiste el arte, supongo –de diminutos actos de solidaridad, seguidos de algo hermoso”. “Bueno, somos casi igual de velludos”, pienso. Y yo también soy dramático. Respondo: “Porque yo tampoco sé cómo lo hace”.      

A checklist for radical thinkers

1. ¡Nunca antes en la historia de este país se había hablado tanto de la pobreza!
2. La historia del país es ahora o nunca.
3. Pobrecita.
4. En la iglesia, entre ricos, criticaban a los pobres en espíritu.
5. En el colegio, los becados hablaban entre ellos.
6. Una vez, en la Escuela de Derecho, asistí a una conferencia de un Juez, un Fiscal y una Persona Pobre. Apenas habló.
7. Hoy descubrí que el país tiene una larga historia afuera de la iglesia, los colegios
y el derecho.
8. A lo largo de la historia ha muerto muchísima gente.
9. Nos acompañan en espíritu.
10. En la Escuela de Derecho a las conferencias les llaman juicios.

10.9.14

Manual para los experimentados

1.     La clase togada no necesita defensores.
2.     La clase togada es como un círculo cerrado de oración.
3.     Todas las oraciones comienzan con un sujeto masculino.
4.     Todos los sujetos masculinos son dizque expertos en la materia a abordar.
5.     La materia es el sujeto mismo, visto como un Todo.
6.     Toda crítica es forzada afuera del círculo.
7.     El círculo es perfecto en la imaginación compartida de los sujetos que rezan [y roncan] duro, con fe, para nunca quedar fuera del círculo.
8.     Afuera del círculo es tierra de agitadores y críticos, de desconocedores del derecho.
9.     La clase togada necesita agitadoras y agitadores—“agentes externos” de la crítica que critiquen el Todo del sujeto masculino. Necesita un nuevo imaginario; más oraciones que comiencen y terminen con signos de interrogación; más sujetos, menos masculinidad; más verbo y más acción liberadora; mayor apertura y valentía. Necesita más del afuera, más disposición a la crítica. Necesita menos hombres. U hombres nuevos (en plural y con minúscula).
10. Hasta entonces, no merece defensa ni tregua.

8.9.14

En el Centro Judicial de San Juan: Ascensor, pasillos, sala


“Él es el que debe y yo soy la que termino sintiéndome mal. A mí no me gusta meter a nadie preso.” El señor que anda con ella le dice, molesto, pero solidario “coño, son siete mil pesos”. Lo dice a modo de consuelo. Pero ella no para de llorar.

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La diferencia entre fiscales y abogados de defensa es el corte del traje. La diferencia entre abogados y sus representados es una cuestión de clase. La mayoría de la población se viste igual para un bautizo que para un juicio.

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Los familiares de acusados de delito son demasiado viejos. Los acusados son demasiado jóvenes. Entran a sala y se sientan en el mismo orden que lo hacen en la iglesia. La doña reza. El don luce contrariado. El muchacho mira al techo hasta que el alguacil lo llama. El don comienza a rezar.