19.8.14

Poems are bullshit

Habría que escribir un libro acerca del deseo desmedido de muchos de identificarse con la doctora que despotricó contra sus pacientes de Reforma en el Hospital Regional de Bayamón. Sacar dos, tres ediciones en tapa dura. Practicar la puntería. Arrojarlos con fuerza.

O en la alternativa acudir a sus lugares de trabajo para administrar pruebas sorpresa de comprobación de lectura. Me pregunto qué leerán mi estimables colegas de la profesión jurídica y la gestión cultural del patio que tanto han gozado con eso de “¡Coge un maldito libro, ignorante!” Bambalanes. Pronto convoco a un piquete literario en su contra.

Un piquete literario es cuando uno, en un momento de desesperación y suprema inutilidad debido a la suma de mala fe en el mundo, enfila todos los tomos de su biblioteca en el piso de la casa y camina en círculos alrededor de ellos con una pancarta que lee “Hipócrita lector, literatura es el nombre de una comunidad universal libre de tus prejuicios de mierda”. Sépase que quien escribe tiene libros suficientes para un piquete multitudinario. Brega con esa.

Disculpa, hoy tuve un mal día. Perdón, “se me salió”. Te pido, por favor, que seas empático conmigo en lo que concierne estas breves pero sinceras expresiones de odio hacia ti. ¿Gustan? Por aquí van par más.  

Habría que escribir un libro acerca del odio vertido en las redes recientemente hacia poblaciones marginadas: personas privadas de libertad, prostitutas, beneficiarios de vivienda pública y/o de programas de asistencia gubernamental. Sería un gran libro de nombres propios para tachar. De seguro encontrará el suyo, licenciado. Suerte recitando sus cánones de ética.


Ya yo me aprendí este poema de memoria: “Poem scream poison gas on beasts in green berets/ Clean out the world for virtue and love,/ Let there be no love poems written/ Until love can exist freely and/ Cleanly”. ¿Lo conoces? Mi amigo Javier lo llamaría un proyectil literario. ¡Sorpresa!

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