24.8.14

Exagerar

El viernes en la noche, en amena conversa con un profesor visitante de E.U., quien mostraba genuino interés por entender cómo dinámicas de discriminación racial sistémica—según ejemplificadas por la situación en Ferguson—se escenificaban en Puerto Rico, donde “everyone is supposed to be white”, sentí ganas de estrangular a alguien.

A esto se le llama escritura hiperbólica—a la parte de yo disque querer estrangular a alguien. Por otro lado, el racismo sistémico en Puerto Rico se manifiesta en cómo cada vez que alguien trae a colación la existencia y/o los efectos de la discriminación racial en Puerto Rico se la acusa de exagerar.

En un artículo en mi feed hoy, el autor establece cuatro criterios para especular acerca de las posibilidades que tienen las protestas en Ferguson de convertirse en un movimiento socio-político en la nación. Según él, el cuestionamiento generalizado en las comunidades y en los medios de la falsa equivalencia entre hombre-joven-negro y peligrosidad representa un hito en la conversación sobre raza y racismo en Estados Unidos.

[Banda sonora para este breve escrito: 1. Killing in the name, Rage Against the Machine 2. Police State, Dead Prez 3. Triumph, Wu-Tang Clan 4. Southern Man, Neil Young 5. Black Rage, Ms. Lauryn Hill]

Tanto el profe, como el autor del artículo, hicieron hincapié en la necesidad de implementar y trabajar desde las bases una noción de la justicia que trascienda los contornos del posible juicio contra el oficial Darren Wilson y/o compensación para la familia de Michael Brown. Las palabras claves son: militarización-policía-precariedad-de-la-vida-de-afroamericanxs-inequidad-social-racismo-institucional-activismo-político.

El profe hacía referencia, obvio, a los resultados de los últimos dos censos poblacionales en Puerto Rico, donde una mayoría de la población se identificó como blanca. Yo le quería decir que esos resultados no necesariamente nos refieren a una especie de consenso ideológico y olvido histórico en torno a la composición racial de los y las puertorriqueñas, sino que más bien podrían ser evidencia de un consenso generalizado—pero inarticulado— en torno a la diferencia en calidad de vida dependiendo de raza/color en Puerto Rico. Pero nos tuvimos que ir.

[Breve recuento de eventos que sirven de trasfondo para este escrito: 1. Cobertura de prensa de “incidentes” en instituciones penales y todo lo relacionado a piscinas en residenciales y “apartamentos de lujo” como vivienda de interés social 2. Defensa de la doctora Ortiz en incidente del Hospital Regional de Bayamón 3. Respirar]

“What would it take for what is happening in Ferguson to happen here?” Vaya manera de despedirse. Intuyo que haría falta "exagerar". Forzar la conversación sobre raza. Considerar que la empatía brutal demostrada por amplios sectores de la población hacia la doctora Ortiz, por ejemplo, pone en manifiesto un deseo de percibirse y ser percibido como blanco, que matiza y trasciende incluso los contornos del debate y la discusión terrible en torno a las "clases que valen" y "las clases mantenidas". [Aquí habría que recordar que días antes de que circulara por las redes la foto de la muchacha que grabó a la doctora ya los y las comentaristas en las redes sociales hacían un perfil racializado de la mujer].

Haría falta también quizá traer a memoria otras imágenes que hacen a las imágenes de Ferguson sentirse un poco más cercanas: 1. las áreas designadas para la expresión pública afuera de los portones de la UPR durante la huelga 2. las fotos de los y la exgobernadora y sus respectivos equipos de trabajo, incluyendo la presente administración [o en la alternativa, fotos de los jueces y juezas del Tribunal Supremo a través de la historia o de la junta de directores de las principales instituciones/corporaciones del país. Puedo seguir] 3. tomas panorámicas de nuestra población carcelaria, de los y las residentes de urbanizaciones, de las clases graduandas de colegios privados y escuelas públicas, de los y las residentes de residenciales públicos 4. fotos de los efectivos de la policía desplegados en las escalinatas del Capitolio durante la protesta del magisterio 5. la foto del nene que le puso los cuernitos al gobernador.


Sobre todo esta.

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