25.8.14

Estimada Profesora Quiles


Gracias por aportar al clima de odio de clase y raza en el país. Sus comentarios son material de estudio y trabajo para sociólogos y sociólogas. Yo no sé si esto clasifique como materia sociológica, pero ¿no le parece curioso cómo en nuestro país, las y los comentaristas de radio gustan de ostentar sus títulos académicos o profesionales como parte de su “personalidad radial”? Supongo que la premisa inarticulada es que miles sintonizan diariamente a una lección. Alguna vez escuché decir que uno nunca debe dejar de ser estudiante. Pero me temo que la lección que usted interesa impartir es la de la naturalización de jerarquías sociales y políticas con fines de empeorar las condiciones de vida de determinados segmentos de la población. 



Yo no escucho su programa, aunque admito que muchas veces siento curiosidad por saber lo que usted diría acerca de asuntos de gran interés social. Recién dijo que hay gente [como la mujer que filmó a la Doctora en el Hospital Regional de Bayamón] que no aporta nada al país, “y punto”. Mientras que hay otra gente [como la Doctora que despotricó en contra de sus pacientes de la Reforma, por razón de ser pacientes de la Reforma, lo cual aparentemente le otorga la legitimidad para adjudicar valor humano y social, y determinar a quiénes tratar conforme a los preceptos éticos que rigen su profesión y a quiénes discriminar] que sí aporta al país, y que por ende merece gran deferencia. 



Es una terrible lección. Me arrepiento de haber estado “presente” para ella. Confieso que no soy su alumno, aunque sí estudio muchas de las ideas que usted disemina por radio y televisión con el fin de desbancarlas. ¿No sé si he tenido con usted la deferencia que se merece? Disculpe, olvidé cuál exactamente era su gran aportación al país. Mi aportación es ésta: exhortar a conocidos y desconocidos a no sintonizarla más.

24.8.14

Exagerar

El viernes en la noche, en amena conversa con un profesor visitante de E.U., quien mostraba genuino interés por entender cómo dinámicas de discriminación racial sistémica—según ejemplificadas por la situación en Ferguson—se escenificaban en Puerto Rico, donde “everyone is supposed to be white”, sentí ganas de estrangular a alguien.

A esto se le llama escritura hiperbólica—a la parte de yo disque querer estrangular a alguien. Por otro lado, el racismo sistémico en Puerto Rico se manifiesta en cómo cada vez que alguien trae a colación la existencia y/o los efectos de la discriminación racial en Puerto Rico se la acusa de exagerar.

En un artículo en mi feed hoy, el autor establece cuatro criterios para especular acerca de las posibilidades que tienen las protestas en Ferguson de convertirse en un movimiento socio-político en la nación. Según él, el cuestionamiento generalizado en las comunidades y en los medios de la falsa equivalencia entre hombre-joven-negro y peligrosidad representa un hito en la conversación sobre raza y racismo en Estados Unidos.

[Banda sonora para este breve escrito: 1. Killing in the name, Rage Against the Machine 2. Police State, Dead Prez 3. Triumph, Wu-Tang Clan 4. Southern Man, Neil Young 5. Black Rage, Ms. Lauryn Hill]

Tanto el profe, como el autor del artículo, hicieron hincapié en la necesidad de implementar y trabajar desde las bases una noción de la justicia que trascienda los contornos del posible juicio contra el oficial Darren Wilson y/o compensación para la familia de Michael Brown. Las palabras claves son: militarización-policía-precariedad-de-la-vida-de-afroamericanxs-inequidad-social-racismo-institucional-activismo-político.

El profe hacía referencia, obvio, a los resultados de los últimos dos censos poblacionales en Puerto Rico, donde una mayoría de la población se identificó como blanca. Yo le quería decir que esos resultados no necesariamente nos refieren a una especie de consenso ideológico y olvido histórico en torno a la composición racial de los y las puertorriqueñas, sino que más bien podrían ser evidencia de un consenso generalizado—pero inarticulado— en torno a la diferencia en calidad de vida dependiendo de raza/color en Puerto Rico. Pero nos tuvimos que ir.

[Breve recuento de eventos que sirven de trasfondo para este escrito: 1. Cobertura de prensa de “incidentes” en instituciones penales y todo lo relacionado a piscinas en residenciales y “apartamentos de lujo” como vivienda de interés social 2. Defensa de la doctora Ortiz en incidente del Hospital Regional de Bayamón 3. Respirar]

“What would it take for what is happening in Ferguson to happen here?” Vaya manera de despedirse. Intuyo que haría falta "exagerar". Forzar la conversación sobre raza. Considerar que la empatía brutal demostrada por amplios sectores de la población hacia la doctora Ortiz, por ejemplo, pone en manifiesto un deseo de percibirse y ser percibido como blanco, que matiza y trasciende incluso los contornos del debate y la discusión terrible en torno a las "clases que valen" y "las clases mantenidas". [Aquí habría que recordar que días antes de que circulara por las redes la foto de la muchacha que grabó a la doctora ya los y las comentaristas en las redes sociales hacían un perfil racializado de la mujer].

Haría falta también quizá traer a memoria otras imágenes que hacen a las imágenes de Ferguson sentirse un poco más cercanas: 1. las áreas designadas para la expresión pública afuera de los portones de la UPR durante la huelga 2. las fotos de los y la exgobernadora y sus respectivos equipos de trabajo, incluyendo la presente administración [o en la alternativa, fotos de los jueces y juezas del Tribunal Supremo a través de la historia o de la junta de directores de las principales instituciones/corporaciones del país. Puedo seguir] 3. tomas panorámicas de nuestra población carcelaria, de los y las residentes de urbanizaciones, de las clases graduandas de colegios privados y escuelas públicas, de los y las residentes de residenciales públicos 4. fotos de los efectivos de la policía desplegados en las escalinatas del Capitolio durante la protesta del magisterio 5. la foto del nene que le puso los cuernitos al gobernador.


Sobre todo esta.

23.8.14

Poetry for the advanced

Por aquí un poemita corto
en contra de todos esos jóvenes
profesionales exitosos— ¡Son el futuro
perfil del país! [ojalá]
#Kissimmeeesunachulería,
pero servir a la patria es
defensa válida en
juicio por corrupción.

Adiós al Júbilo: Something to Occupy

Una clase de jóvenes que valen—"educados", "emprendedores", "empresarios" y/o "servidores públicos"—y disque se valen por si solos, sin ataduras políticas mayores [más allá de militar en o contratar con los partidos], lo que los hace dignos de protección e incentivos del gobierno.

vs.


Otra clase de jóvenes que no valen nada—"desertores", "descarrilados", "mantenidos" y/o "enemigos públicos"—y disque se aprovechan del valor de los primeros, atados sin remedio a un sistema político vetusto [sin posibilidad de un más allá de militar en la calle o en el mall], lo que los hace indignos de protección, empatía y solidaridad de nadie.

22.8.14

Libros como espadas

En el salón, una estudiante toma la palabra para decir que ansía leer una literatura que la inspire e incite a la acción política colectiva.

En Facebook, un amigo de un amigo comenta que el racismo en Puerto Rico es una ficción literaria—puro producto de la imaginación de profesores del patio buscando hacer carrera en el exilio.

En la novela, el personaje cruza medio continente en busca de la pureza.

La estudiante sujeta la novela como si fuera un arma. [Se trata más bien de la mitad de la novela fotocopiada. No obstante, ha hecho con los papeles un tubito que mirado de cierta forma, parece una espada].

El amigo del amigo alega que ni la negritud ni la blancura existen en Puerto Rico. Que son conceptos de allá afuera, donde matan chamacos negros como si nada. [El amigo del amigo no hizo referencia alguna a Michael Brown. De hecho, de sus comentarios se puede colegir una sospecha generalizada a la existencia del racismo en E.U. Según él, nadie podría estar a favor de “ese monstruo que llaman racismo”. Excepto la gente que escribe ficción, supongo.] Aquí también matan chamacos negros como si nada.

En la novela, sólo los hombres blancos pueden ser puros. Mientras más cercanos vivan de cómo viven las personas negras, más puros son.

La estudiante suma su voz a un coro de lectores y lectoras que históricamente han abierto libros con la esperanza de que un libro cambie la manera en que se desenvuelven en el mundo. Y que por ende cambie el mundo.

El amigo del amigo es detestable.

La novela es un clásico.

El racismo es una realidad, tanto en Puerto Rico, como en E.U., como en muchos libros. La pureza, en cambio, no existe. 


La estudiante es el mejor motivo para agarrar un libro, fotocopiarlo, hacer una espada, pasarla de mano en mano, cambiar el mundo.

19.8.14

Poems are bullshit

Habría que escribir un libro acerca del deseo desmedido de muchos de identificarse con la doctora que despotricó contra sus pacientes de Reforma en el Hospital Regional de Bayamón. Sacar dos, tres ediciones en tapa dura. Practicar la puntería. Arrojarlos con fuerza.

O en la alternativa acudir a sus lugares de trabajo para administrar pruebas sorpresa de comprobación de lectura. Me pregunto qué leerán mi estimables colegas de la profesión jurídica y la gestión cultural del patio que tanto han gozado con eso de “¡Coge un maldito libro, ignorante!” Bambalanes. Pronto convoco a un piquete literario en su contra.

Un piquete literario es cuando uno, en un momento de desesperación y suprema inutilidad debido a la suma de mala fe en el mundo, enfila todos los tomos de su biblioteca en el piso de la casa y camina en círculos alrededor de ellos con una pancarta que lee “Hipócrita lector, literatura es el nombre de una comunidad universal libre de tus prejuicios de mierda”. Sépase que quien escribe tiene libros suficientes para un piquete multitudinario. Brega con esa.

Disculpa, hoy tuve un mal día. Perdón, “se me salió”. Te pido, por favor, que seas empático conmigo en lo que concierne estas breves pero sinceras expresiones de odio hacia ti. ¿Gustan? Por aquí van par más.  

Habría que escribir un libro acerca del odio vertido en las redes recientemente hacia poblaciones marginadas: personas privadas de libertad, prostitutas, beneficiarios de vivienda pública y/o de programas de asistencia gubernamental. Sería un gran libro de nombres propios para tachar. De seguro encontrará el suyo, licenciado. Suerte recitando sus cánones de ética.


Ya yo me aprendí este poema de memoria: “Poem scream poison gas on beasts in green berets/ Clean out the world for virtue and love,/ Let there be no love poems written/ Until love can exist freely and/ Cleanly”. ¿Lo conoces? Mi amigo Javier lo llamaría un proyectil literario. ¡Sorpresa!