15.2.14

la jaula (no es una referencia a Pizarnik)


-Es una jaula.
-Coño, algo es algo. Al menos así no se mojan.
-Pero, es un foquin jaula.
-Mejor que dormir en el foquin piso, burgués de mierda.

Imagino que no todas las conversaciones sobre arquitectura son así de hostiles. Imagino además que deben haber mejores ideas para atender las necesidades de las personas sin techo que un llamado refugio rodante de madera que no es otra cosa que una jaula de madera con rueditas para que las personas sin techo lo rueden a lo largo de la avenida, hasta llegar a un rinconcito donde “acampar.” El artículo de primerahora.com donde se reseña esta invención incluye vídeo y pérfil biográfico de la primera persona beneficiada— una mujer de 30 años que “tomó una mala decisión” el año pasado y “desde entonces duerme donde puede” en las calles de Santurce. Imagino también que las razones por las cuales hay personas en nuestra sociedad que toman muy malas decisiones y no terminan en la calle, y otras sí, son más complejas de lo que sugiere el artículo, pero eso es tema de otra nota. Aunque no. Porque urge decir que el hecho de que a un arquitecto se le ocurra contribuir a la erradicación de un problema social mediante la construcción de jaulas rodantes para personas sin hogar únicamente es posible en un contexto socio-político donde los problemas sociales a menudo se interpretan como los desafortunados resultados de las malas decisiones que podría tomar una mujer de 30 años, que ahrora recibe la jaula como un regalo porque no le queda de otra. Porque algo es algo y al menos así no se moja. Porque es mejor que dormir en el piso. Porque hay jaulas peores. Porque al menos el arquitecto fue lo suficientemente caritativo como para ponerle rueditas. Porque arrastrar la jaula a lo largo de la avenida sí que estaría cabrón. Inhumano casi. 

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