29.12.13

Guaya Guaya: la novela reggaetón de la revolución


En la novela Guaya Guaya de Rafael Acevedo “[u]n grupo autodenominado Comando Nacional de Liberación Armada acaba de tomar el Banco Popular de la Avenida Barbosa y han tomado al menos seis rehenes. Fuentes cercanas han informado que el grupo pide la excarcelación de los llamados presos políticos.” (73) “Eso no es lo que pasó realmente pero a quién le importa lo que pasó realmente.” (68-69) Cito de la novela y yo que la leí puedo dar fe de que eso no es lo que pasó. Aunque lo del robo al banco es verdad y lo de los rehenes y Comando Nacional de Liberación Armada fue el nombre que el líder de la pandilla de asaltantes utilizó al ser contactado por las autoridades. ¿Entonces? Volvamos atrás. 
En la novela Guaya Guaya de Rafael Acevedo, Wiso, El Flaco, y Yakichán intentan robar el Banco Popular de la Avenida Barbosa con la ayuda de Maripili, que no se llama Maripili de veras, sino que se parece y durante el transcurso del robo, toman rehenes, utilizan la palabra Comando, intervienen los estatales y el FBI y el ATF, El Flaco muere, a Maripili la interrogan en el cuartel y habla de todo menos de la verdadera razón para el operativo criminal (Detalles sobre este particular más adelante). En el ínterin, un duo de reggaetoneros aficionados, que son parte del corillo de asaltantes, pero que no están asaltando, están grabando en un estudio de Bayamón. Se hacen llamar Bonzo y Seso. El nombre verdadero de Maripili es Rosa Nieves. Pero eso es sólo un detalle. No tiene nada que ver con la trama de la novela realmente. Con la trama de la novela tienen que ver el movimiento avasallador del capital global, la segregación de clases en Puerto Rico, el polvo del Sahara, el sol, la corrupción gubernamental, el colonialismo, la desesperación del hombre promedio, los prejuicios, la música urbana. Con la trama tiene que ver una línea de un poema del poeta alemán Bertolt Brecht que Wiso leyó, que habla sobre cómo los bancos son los verdaderos criminales. De su corillo, Wiso es el único con estudios universitarios. Wiso le escribe la letra a Bonzo o a Seso, no recuerdo. Ni Bonzo ni Seso entienden lo que Wiso escribe. Wiso tira drogas frente a la casa de la mamá del Flaco. Wiso se tiró a robar un banco por una mujer llamada Zoé. Por ella y por culpa del capitalismo global. Por ella y por haber sido Wiso el único en su barrio que estudió en universidad. Por ella y por recordar una línea de un poema de un poeta alemán que lo hizo ver una conexión entre su lugar en el mundo tirando drogas frente a la casa de la mamá de su amigo luego de haber dejado la universidad, y el rol que juegan los bancos y los gobiernos en la distribución desigual de riquezas internacionalmente.
Esto no es exactamente lo que pasó tampoco pero se asemeja más a la trama que, como dije, no tiene nada que ver con Rosa Nieves, a quien llaman Maripili, porque se parece, y quien con su parte del dinero, pensaba hacerse las tetas, pero la pillaron y terminó contando todo excepto los verdaderos motivos del robo porque jamás entendería los motivos de Wiso, quien tampoco los entiende, pero los intuye y cito:
Ella no va a decir que la idea de Wiso viene de un poema de Bertolt Brecht que leyó una vez. El plan le viene de los miles de millones que creó del aire la reserva federal para salvar a los bancos. La indignación callada le viene de que a los bancos no hay quien los toque y que uno paga por los crímenes de los bancos. Yo tampoco lo voy a decir. No es una idea muy articulada. No es un plan muy bien concertado, es una especie de locura, pero lo demás es más locura.” (122)

Lo demás son los medios que desinforman en vivo desde la escena del crimen, y los agentes locales y federales que los tienen rodeados, y el fallido intento de escapatoria en el Mercedes rojo de la rehén, Paula Marte, quien seguro no entiende a Wiso cuando Wiso le dice:
Y eso es la vida de nosotros, Paula. Es esto o irnos a Kissimmee. Se lo llevan todo, Paula, se lo llevan todo. Pero la gente protesta si en los caseríos ponemos piscinas plásticas para aliviar el puto calor. Se encabronan si tenemos celulares mientras los ricos se lo llevan todo.” (114)

Lo demás es que adentro y afuera del Banco Popular de la Avenida Barbosa todo suceso es sacado de proporción. No es un comando, son tres tipos random robando un banco. No son seis rehenes, son dos. No son artistas urbanos, es un par de infelices en un estudio de grabación en Bayamón. No es Maripili es Rosa Nieves. Pero todos la miran porque se parece. Porque bajo este sol, cualquier cosa que nos distraiga del sinsentido de vivir sin poder llamar al capitalismo global (o al aparteid o al colonialismo) por su nombre es bienvenida, aunque no tenga sentido tampoco.
De ahí que Guaya Guaya recuerde a Un Pequeño Lugar de Jamaica Kincaid, donde según la autora, “todo nativo de toda parte del mundo vive una vida de una banalidad sobrecogedora, de aburrimiento y desesperación y depresión, y cada acto, bueno y malo, es un intento de olvidarse de ello.” (18) En particular, olvidar el hecho de que no pueden vivir adecuadamente en el lugar en que les ha tocado vivir. La autora dirige esta hermosa y contundente diatriba al turista americano/europeo, al turista blanco que insiste en visitar islas como Antigua (como Puerto Rico) para mirar a los y las nativas en su banalidad y su desesperación, que al fin y al cabo son mucho más coloridas y simpáticas que las propias, y le pregunta si alguna vez se ha preguntado por qué gente como ella y ellos, de lugares tan pequeños como ese, ponen bombas (o, en este caso, roban bancos). Y Kincaid, que no contesta la pregunta así como así, habla de la inhabilidad de los y las habitantes de su pequeño lugar en el mundo a llamar las cosas por su nombre—de no poder decir racismo, corrupción gubernamental, opresión, colonialismo, capitalismo global. Habla de cómo en un pequeño lugar, y cito, “ las personas cultivan eventos pequeños. El evento pequeño se aísla, se saca de proporción, se le da vuelta, y se absorbe dentro de la cotidianidad, cosa de que en cualquier momento pueda salir de la boca de los habitantes. Para las personas en un pequeño lugar, todos los eventos son domésticos; las personas en un pequeño lugar no pueden ver que podrían ser parte de una cadena de algo, de cualquier cosa.” (52-53)
Robar un banco es un evento pequeño cuando se le compara con los grandes robos de personas y países y riquezas en la historia de la humanidad. Ni El Flaco, ni Maripili ni Yaquichán, ni Wiso realmente saben de la historia de la humanidad. Digo, son humanos. Digo, son parte de la historia de esta novela que narra una parte pequeña de la historia de un pequeño lugar en el mundo cuya historia incluye montones de robos más grandes que el robo del Banco Popular en la Avenida Barbosa. No obstante, el narrador opta por narrar el robo del banco como si este pequeño evento tuviera su raíz en una cadena de eventos mayores, que conectan a personas y países y riquezas. Quiero decir que el robo del banco es un evento pequeño pero político. Que Guaya Guaya es una novela pequeña y política y reggaetonera. E histórica, para colmo. En tanto trata de un robo en la larga cadena de robos. De un robo y una revolución. Me explico.
En ella, Rafa Acevedo narra los infortunios de una súbita y desarticulada radicalización política. A la mala. Ausente de proyecto a corto, mediano y largo plazo. Sin hombre nuevo, con los tipos y tipas que estén [Wiso, El Flaco, Maripili, Yakichán]. Sin importar las razones de cada cual para estar. Importa que están ahí. Sepan o no en qué se hayan metido. Encuentren o no una forma de salir. Es una radicalización libre de la retórica, de la consigna y la pancarta. Se trata de la instancia de activación política más pura, que surge de la molestia, y desesperación de un tipo cualquiera a partir de su lectura de una línea de un poema que no pega con nada de lo que sus secuaces tienen en la cabeza porque no tienen nada en la cabeza y un poema es más que nada, es la nada sumada a la idea loca que aparece en la cabeza de ese tipo de que él no habita un simple pedazo de tierra, un trocito de país aparecido, a saber cómo, en el medio de la nada que podría ser el mar. La idea loca de que las cosas que suceden en su país de origen no suceden porque sí, aisladamente, sino que son parte de una cadena de eventos a nivel mundial, diseñados para joderlo a él y a gente como él. ¿Cómo no robar un banco?
La novela es, en efecto, el tratado literario más divertido y contundente—aunque disimulado— de las posibilidades que tiene la oposición política en el País en tiempo presente. Parecería sugerir, con su atractiva mezcla de humor y hastío, que la revolución será un al garete, o una muy mala idea puesta en función por un grupúsculo de títeres y atorrantes sin ideal político alguno, o un error fatal en el sentido de que morirá gente, inocentes y culpables, muy valiente y estúpidamente, o un evento pequeñito en un país pequeñito que acaparará la atención de sus habitantes por unas breves horas en un día de sol y polvo para luego quedar en nada, no obstante será—el difícil fruto de la banalidad, y la desesperación y el humor y el hastío. Salga como salga, aunque jamás tenga posibilidad alguna de triunfar. Pues no se trata de obtener una victoria. Desde Zizek, se trata de repetir la hazaña fracasada una y otra vez . Cada vez más y mejor fracasada. A lo Samuel Beckett. Aunque Beckett no era alemán. Era irlandés.
En palabras de Wiso, “Hay que dar un golpe que quizás se reciba en la propia cara. Despertar.” (155)  

28.12.13

Fun with PR Police Tweets


Con las nuevas enmiendas a la ley de armas, el que dispare va directo a la cárcel. Así de sencillo. ‪pic.twitter.com/FxgyDlkKl1

Eh, aquí como que brincaron par de pasos.

Si al leer este tweet te encuentras manejando debes saber que arriesgas tu vida y la de otros. Conduce con responsabilldad o serás procesado.

Entrapment!

A 24 hrs contamos hasta el momento con 2,938 aliados contra el crimen. Sigue corriendo la voz. ¡Queremos que sean muchos más!

Para ser aliado contra el crimen, ¿hará falta certificado de buena conducta?

Ladrones escalan el Paquito Montaner y se roban 4 ganchos de licor y 2 cajas de cervezas con valor aproximado de $200. Estamos investigando.

Investigando.” jejejejejejejejejejej

Policía encuentra dos explosivos corroídos y de aproximadamente 10 pulgadas de largo y 2 pulgadas de espesor en Playa Flamenco, Culebra.

Yanquis de mierda. 

26.12.13

Notas para ensayar una respuesta a la columna de hoy de Carmen Yulín


Por eso yo voté por Tito Román. (I wish). Pero, hasta un voto por el candidato del PIP hubiese sido más honroso. ¿Cómo se llamaba el candidato del PIP? To do list para esta noche: Escribirle por inbox a Tito para pedirle disculpas.

¿Dónde están mis cds de Calle 13? ¿Cómo uno prende en llamas los mp3s?

Uno no necesita invitación para ir a una protesta. Ni necesita tener la camisa oficial de la protesta para protestar. Yo nunca he visto una foto de Oscar con una camisa de 32 x Oscar. ¿Será que Oscar no está comprometido con la causa?

Yo sería capaz de romper la puerta de mi apartamento en caso de quedarme afuera con las llaves adentro. Eso, en definitiva, me hace un mal ejemplo para los niños y niñas de Puerto Rico. Ahora bien, maestro que rompe puertas para entrar al hemiciclo en ocasión de la discusión de una medida legislativa diseñada para privarlo de su sustento en los años venideros es ejemplo de fuerza de voluntad y valentía y lucha. Yo le enseñaría a mis hijos a decir “guau” ante una maestra así.

¿Chance de que a Yulín la lleven de oradora invitada a un mitin de la Federación de Maestros?
Magic 8-ball prediction: Outlook not so good.
Traducción: Más chance tiene Noticel de ser el medio noticioso favorito de maestros federados.

Cosculluela no escribe sus canciones. ¿Yulín escribirá sus columnas?

En lo que concierne a la democracia en Puerto Rico: La composición de la división de operaciones tácticas de la policía estatal no cambió con el cambio de administración. En Puerto Rico, toda conversación acerca de la democracia es una conversación forzosa acerca de la policía.

Querido Tito: Lo siento.

Querida Yulín: Devuelve todas las demás camisas. Excepto la de Calle 13.

PD: Huelga. 

24.12.13

A todas con el Magisterio


Un niño, desde una esquina de la Plaza de la Democracia, intenta contar uno a uno los agentes desplegados en las escalinatas del Capitolio en la noche de ayer. Sería más fácil contar estrellas. Hay poquitas. El niño se turba y empieza de nuevo.

“¿Cuántos puelcos, tú crees?”
“Mal tasaos, doscientos.”
“¿Cuántos manifestantes?”
“Los que hayan. Que se joda.”

El niño parece ignorar toda conversación, consigna o ruido a su alrededor. En la Plaza de la Democracia existe sólo él. De frente tiene agentes de la unidad montada, de la división de arrestos especiales, de operaciones tácticas. Hay dos camarógrafos de la policía haciendo uso de su derecho a la libertad de carpetear manifestantes que apenas empiezan a comprender el desbalance brutal entre las fuerzas del Estado y la ciudadanía. El niño se turbó y tuvo que empezar de nuevo.

Miro a mi alrededor. La plaza está repleta. Y aunque no lo parezca, estamos rodeados. Sería prudente decidir hacia qué lado correr. Miro al cielo. La noche está vacía de estrellas. Hay una cámara en el tope del Capitolio. Alguien tendrá que dar fe de la ardua tarea a la que se entregó el niño. Porque, vamos, todos los agentes se parecen—sus miradas vacías como esta noche en que nuevamente dejaron de ser gente.

“Todo policía enemigo.” Una frase perfecta para escribir cien veces en la pizarra a ver si aprendemos la lección. Yo quiero ir a esa escuela. Yo hubiese querido ser compañero de clase del niño para que me enseñara a contar los males en mi vida desde temprano. El niño se turba y empieza de nuevo. Son muchos.

Miro a mi alrededor. Todos y todas aquí tenemos una maestra a la que nos debemos. Yo no recuerdo qué fue lo primero que aprendí a contar. De seguro no fueron policías. Pero estoy seguro de que conté con el amor de la missy que me ofreció la lección. De eso se trata.

“¿Cuántos manifestantes?”
“Con el niño basta. Pero somos más.”

21.12.13

Cinco días en lo que le quedaba de vida a mi abuela


Lunes. “Es parte de su proceso de muerte. Lo normal.” Se refiere a la temperatura de sus manos. Yo miro la foto sobre la mesita de noche: Él la agarra por la cintura, ella sonríe de manera coqueta. La coquetería es ajena a este proceso. La doctora mira, dice y se va. Gracias, doctora. Muy amable. “Muy amable la doctora,” repetimos todos apiñados en el cuarto. Yo le froto las manos intentando despertar su mal genio. Pero ella no responde. Sus manos primero estaban muy calientes. Ahora están muy frías. Lo normal. Tampoco abre los ojos, ni responde a su nombre, ni a una canción muy mal cantada por mi mamá que no sabe cantar, pero dice que a su mamá siempre le ha gustado escucharla cantar— así que Yvonne canta. Eso también es parte del proceso. “A que le saco una sonrisa,” dice mi madre con la coquetería de la mujer en la foto.Yo no sé cuál es mi parte en todo esto. Pienso que nadie extrañaría la foto si me la llevo. Preferiría pensar que es ella la que no me suelta.


Martes. Inventario relámpago de los topes de mesa en el cuarto de mi abuela:

Panadol
Peptobismol
Sertraline
Alprazolam
Risperidone
Temazepam
Dry Mouth Spray
Dologesic
Mineral Ice
Nivea Touch of Harmony
Neosporin
Nivea Extended Moisture
Cetaphil
Desitin
Zantac
Xanax


Miércoles. Si el celu no suena de madrugada quiere decir que mi abuela aún sigue respirando con no poca dificultad. Hago café. Pongo ropa a lavar. Riego las plantas. Ninguna de estas cosas me hace pensar en ella. Son las tres mejores cosas para hacer en el día de hoy. Las peores: respirar, abrir los ojos, cerrarlos.

Jueves.

Es cuestión de horas.
Días.
Es cuestión de días.

De horas nuevamente.


Viernes. ¡Ita no quiere morir! Pero cuesta entenderlo como algo bueno.


Sábado. Murió. A la 1:50am en el cuarto que compartía con mi abuelo. Él murió en la casa también, pero en otro cuarto—donde los nietos jugábamos a no estar tan aburridos visitando a los abuelos. Cuando mi abuelo se enfermó, dormía en el último cuarto a la derecha. La casa tiene cuatro: en el que murió mi abuelo, en el que acaba de morir ella, y dos más en los que nadie ha muerto. 

Cuando mi abuela murió es una frase nueva en mi vida, una manera de traer a memoria un suceso que aún no comprendo del todo porque acaba de pasar. Está pasando. ¿Qué me pasa?

Se llamaba Annie. Escribía muy lindo. Cuando mi abuelo murió, colocaba toda su correspondencia en el lado izquierdo de la cama y dormía en el derecho. Tuvo tres nenas y dos nenes. Completó sus estudios universitarios durante la segunda guerra mundial. Cuando salió mi primer libro, compró diez ejemplares. Tuvo un convertible a los 16 años y muy mal carácter. Y yo la amaba mucho. Cuando optó por no salir de su cuarto y esperar a morir, era muy fácil olvidar que existían otros cuartos en la casa y en el mundo. Era muy difícil entrar a ese cuarto en particular. Pero hoy ella sale. 
 
Domingo. En la fiesta hubo ron, whiskey, cerveza y un ataúd donde antes había una mesita con dos butacas.

13.12.13

Perder


i.

A la entrada dice, por lo bajo, que sus síntomas son dolor estomacal, diarrea, vómito. Lleva puesto un hoodie, sin pantalones. Su pon le dio un beso en la cabeza y lo entregó al hombre en la recepción. Hace un frío violento en la sala. Se me olvidó decir que al bajarlo del auto lo acomodaron en una silla de ruedas. El asiento del pasajero tenía manchones de sangre. El dolor estomacal puede ser producto de un sinnúmero de cosas. En este caso, de tres impactos de bala que recibió el día anterior. Lo escucho conversar con pacientes y dolientes. “No todos sabemos coger consejo,” dice a manera de diagnóstico. Su pon le dio un beso en la cabeza y se largó.

ii.

Hay listas despiadadas. Anoche salí del trabajo con una en el bolsillo que incluía “café,” “comida-perros,” “comida-nosotros.” Pero entre medio del trabajo y el súper, participé en una vigilia donde leyeron una lista compuesta de nombre-edad-causa de muerte-asesino. Todos los nombres eran de mujeres. Todos los asesinos eran hombres: el esposo, la ex-pareja, el vecino.

Un listado de género en mi País leería así: 1. Masculino 2. Femenino. En estricto orden jerárquico, según la cadena de causalidad del delito. Entiéndase, “hombre acuchilla/degüella/balea a mujer.” Claro, hay otros detalles relevantes, pero la lista recoge lo suficiente para comprender la magnitud de la pérdida.

Cada vez que intentaba aprenderme un nombre, la edad o la manera en que murió o la persona que la mató me cogía desprevenido y lo olvidaba de inmediato y tenía que empezar de nuevo con el próximo en la lista, inútilmente. Era despiadada, les digo.

En este país, unos despedazan a otras. Nosotros y nosotras las despedimos.

iii.

En la universidad donde enseño, un mal día te percatas de tres, cuatro muchachos por salón que ya no están. Ni en tus secciones ni en los pasillos. “Se fue para la guerra,” te dice una estudiante, sin ironía, en respuesta a tu pregunta: ¿A dónde el chamaco que se sentaba detrás de ti, que contestó a la pregunta de dónde tenía su cabeza metida durante la clase con una rima tétrica acerca del ABC de las AK-47? Es hora de traerlos a casa, le quieres decir, pero “casa” también es campo minado. “La uni es como un refugio de la calle, míster.” Lo dice seria, sin un hálito de alivio. De inmediato se retracta: “como una pausa.”

iv.

Los nenes mueren en la calle. Las nenas mueren en la casa. A menos que hayan salido corriendo de la casa hacia la calle en busca de ayuda, porque al llegar de la calle a la casa, algún nene las quiso matar.

El género de esta violencia es la fábula.

v.

café
baterías (control televisor)
jugo china
cigarrillos (no puedo)
comida-perros
comida-nosotros
agua (botella)
leche (cajita)
velas (vigilia)

(11/24/13-11/28/13)

11.12.13

Renuncia


Me gusta cuando el gobernador habla de consecuencias y de pérdidas. Me gusta cuando prendo la radio y cojo la conferencia de prensa a mitad y por un momento pienso que están hablando de boxeo o de básket—eso de “el mejor en las últimas décadas.” Suena como el intro del próximo luchador a subir al cuadrilátero. Suena a la canción El Titán de Héctor Lavoe. Suena a Tú no Puedes Conmigo. Suena a dónde en el mundo estará Huracán Castillo cuando lo necesitas.

En las últimas décadas nuestros mejores secretarios de justicia han dejado mucho que desear y por hacer. Un reto: mencione los últimos seis secretarios de justicia en orden del menos malo al más peor. ¿Chicky Starr llegó a ser secretario de justicia? En la tele los sábados había todo un ejercito de la justicia, pero no tenián ni vice, ni tesorero, ni secretario. ¿Por dónde iba?

Me gusta cuando el gobernador aprovecha situaciones perdidosas para su administración y le recuerda a la población que cada acción tiene sus consecuencias. En este caso, a la acción se le ha llamado oficialmente “error”, “imprudencia.” La consecuencia es que el responsable pasa a la historia como “el mejor en las últimas décadas,” luego de tan sólo meses de trabajo. Una prueba: ¿Cuál es el nombre verdadero de Huracán Castillo? ¿Qué secretario de justicia en las últimas décadas ha hecho más que él por mantener vivo el ideal de la justicia en nuestra sociedad?

Me gustan las preguntas fáciles. 

10.12.13

Postscript: Querido Obama,


A short while ago, in your address to the crowd gathered in Johannesburg, you thanked South Africans for sharing Nelson Mandela with the rest of the world. Madiba, you called him—the name of his clan. Ubuntu, you said, referring to the sense of oneness with humanity that “the last great liberator of the 20th century” will forever represent. It is in that spirit of oneness that I address you as querido, meaning loved.

Just yesterday I began a letter with that same term: “Querido Oscar.” I wanted to remind you that he too belongs to a sort of clan and that we would very much appreciate the opportunity to share him with the rest of the world. You see, while most of us must turn to metaphor in order to begin to comprehend the totality of hardships endured by Nelson Mandela, Oscar López Rivera does not. And while many might have listened to your speech and wondered where in the world exactly are those men and women currently imprisoned for their political beliefs, we here know they're very close to your nation's heart.

Querido Obama, in your speech, you mentioned Gandhi, Abraham Lincoln and Martin Luther King Jr in an eloquent effort to communicate to the world the importance of Mandela. I wonder, however, why you did not mention the names of the men and women sitting in prison today for making the same types of choices in their lives that you rightly celebrate in Mr. Mandela's life, after death. I understand that some of these names might be difficult to pronounce, insomuch as History has yet to really acquaint itself with them and thus, their official biographies are still too complex, conflictual and hard for a President to say in public with pride, gratitude and admiration. Specially if said President currently represents the nation of their incarceration.

But there is hope. Hope in the words and the names you did pronounce in your speech: Madiba, Ubuntu. Here's another: Querido. It is the word with which you should offer a pardon to Oscar López Rivera, in the spirit of oneness with Nelson Mandela. It is the one word that would make all the others you said today ring true.  

9.12.13

Su cuerpo, su decisión.


Una joven de 21 años es investigada por las autoridades esta mañana luego de que supuestamente abortara un feto de varias semanas de gestación en su residencia de la calle William Jones en el sector Capetillo, en Río Piedras, informó la Policía.”


Un saludito a Eddie Vedder que en 1992 le enseñó a los chamaqitos isleños de trece años—con cable TV y buen gusto en música—cuál era la postura cool (entiéndase progre, feminista, correcta) a asumir en torno a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, cuando en el concierto de Pearl Jam para MTV Unplugged se escribió “pro-choice” en el antebrazo con magic marker negro. A los trece años yo tenía cable tv y buen gusto en música. Carecía, sin embargo, de la más mínima idea de lo que significaba “pro-choice.” No obstante, lo escribí en mis libretas y en mis brazos y en los liner notes de mi cassette deTen. Cosas de chamaquitos. Pero lo cierto es que cuando me enteré de que pro-choice se refiere a la facultad de las mujeres a decidir si continúan o no con un embarazo, ya yo estaba claro. Gracias a Eddie. ¡Que viva la música! (Eso lo aprendí para la misma época). 

6.12.13

Mandela, Oscar and the such


Un chiste de mal gusto: ¿Qué hace Oscar en su tiempo libre? Oscar no tiene tiempo libre (get it?). Porque Oscar está preso. Explicar un chiste es matarlo. ¿Cómo explicar la afición local por el personaje de Paul Walker en las pelis de carreras de carros? “No tiene explicación, la única solución es final: matar a todos los fiebrus y cacos y cafres,” comenta un colega. “Quisiera ver la misma admiración entre la boricuada por un hombre como Mandela, QEPD" “¿Esto significa que Morgan Freeman se quedará sin trabajo?”

Me desconcierta el thread y me desconecto de Facebook. Yo vi las primera tres películas de Fast & the Furious. No he visto Invictus. Recién vi The Hunger Games, parte dos: ¡Las revolucionarias son bieen lindas y jóvenes! Los revolucionarios, en cambio, son tiernos ancianos, aficionados al deporte. Por eso a todo el mundo le caen bien y lamentan su muerte. Las carreras clandestinas no son un deporte, por eso todo el mundo odia a los participantes y les desea la muerte.

Ya. Me cansé de pensar. Abro Facebook. El nombre del juego es quién sabe más de Mandela y lo puede asociar a una causa local. Top three hits: Oscar López, el yugo del coloniaje, el ideal de una sociedad diversa e igualitaria—“fiebrus” y “cacos” y “cafres” included? Siento la presión de colgar una foto del revolucionario. Quiero una de Mandela joven. ¡Porque es muy lindo! ¡Y problemático! ¡Y un chin más difícil de querer y de hacer chistes acerca de su parecido con actores de Hollywood, pues Mandela joven era capaz de...!

¿Qué hacía Oscar cuando joven? ¿Por qué apenas hay fotos, dibujos de Oscar cuando joven? ¿Acaso los revolucionarios nacieron viejos y/o bajo cautiverio y/o convertidos en queridísimos jefes de estado (y con razón)? Pero, ¿qué hay del clandestinaje y los desarreglos y los atentados y la vida vivida a la carrera con y sin razón?

5.12.13

Amenazas


En abril, un juez federal manifestó lo siguiente en torno a la pena de muerte: “Creo firmemente que la pena de muerte es una forma loca, loca, loca para lidiar con estos casos. Es una pérdida de tiempo.” Las expresiones del juez fueron plasmadas en una pancarta por opositores a la imposición de la pena capital en Puerto Rico. Expusimos la pancarta frente a la corte con orgullo, como si sus palabras fueran indicativas de cierto nivel de oposición y resistencia desde el interior del sistema. Esperanzado, opté por pensar que con “loca” el juez quiso decir descabellada, inmoral, cruel, brutal, discriminatoria e injusta (x3). Por “pérdida de tiempo” entendí que, desde el punto de vista de las ciencias penales, la pena de muerte es inefectiva en tanto y en cuanto no opera como disuasivo para posibles ofensores, y ciertamente da al traste con los imperativos morales y jurídicos de la rehabilitación del ofensor y su eventual reintegración a la comunidad.  Según el juez, la pena de muerte le quitaba el sueño. A nosotros y nosotras también.  ¿Acaso podríamos hablar de una alianza de abolicionistas insomnes dentro y fuera de los tribunales? Ojalá.

Hoy, sin embargo, pienso que cometí un error en la interpretación. Que por “loca” el juez simplemente quiso decir desacertada, penosa,  una muy mala idea. Que por “pérdida de tiempo” se refería no más que a los largos años que transcurren entre la condena y la ejecución de un responsable de delito. Esto porque las expresiones recientes de ese  juez me hacen pensar que diferimos brutalmente en materia de justicia. Veamos.

Resulta que un hombre en libertad bajo fianza amenazó al gobernador en su cuenta de Twitter. Resulta que el hombre fue sentenciado por el juez a cumplir seis meses y medio de cárcel. Resulta que el hombre solicitó comenzar a cumplir su condena en enero, cosa de poder compartir con su hija de un mes y tres días de nacida su primera navidad. Resulta que el juez denegó su petición debido a que el hombre era adicto a marihuana e impulsivo y contra él, en su momento, se presentaron cargos de robo. Resulta que el juez justificó su decisión llamándolo “pistolita”, y alegando que el tuit “era una invitación a otros a actuar basado en su amenaza.” Resulta que el juez le auguró muy mal futuro: ”Cambia tu vida porque vas a terminar mal", le dijo.

Amenazar al gobernador es muy serio. El hombre amenazó con secuestrarlo. Lo amenazó de muerte. Por otro lado, una amenaza puede ser casi cualquier cosa: augurarle a otro un destino funesto, por ejemplo. Hay una diferencia, sin embargo, entre hacerlo por Twitter y hacerlo en corte abierta. Hay amenazas que incluso podrían considerarse más bien penosos exabruptos públicos de parte de individuos que cedieron sus buenas conciencias temporeramente ante la frustración y/o el coraje y escribieron cosas terribles en las redes sociales.  Hay exabruptos que, supongo, no se pueden tolerar. Sobre todo aquellos dirigidos a personas comunes y corrientes sin recurso para protegerse. Mas, yo creo firmemente que no permitirle a un hombre pasar las navidades con su niña de un mes y tres días de nacida antes de empezar a cumplir su sentencia es una forma loca, loca, loca de lidiar con estos casos. Quiero decir, casos en que el delito parecería ser en extremo serio, pero que bien mirado, el responsable no representa una amenaza seria para jefes de estado ni para la sociedad en general. Me parece una pérdida de tiempo. Me refiero al tiempo que perderá el hombre en la cárcel. Me refiero al tiempo que la niña pasará con su padre perdido en prisión. Lo pienso y siento gran frustración y coraje y siento que estoy al borde de ceder mi buena conciencia ante mi coraje y mi frustración y acudir al tribunal con una pancarta que diga: “Esto va a terminar muy mal.” Pero opto, en vez, por escribir en las redes sociales. Perdonen el exabrupto.