18.10.13

Días de Perros (2)


Tengo un vecino taxista. A las 7am, cuando bajo a pasear a Wallace en días de semana, él está limpiando su taxi. Si vuelvo a pasear el perro a las 8pm, él no habrá regresado. Igual a las 9 o a las 10. Pero si bajo con Wallace a las 11pm es muy probable que el perro esté molesto conmigo y me encuentre a mi vecino sacando basura del carro antes de subir. Mi vecino taxista parece barbero. Esto es, me acuerda al hombre responsable de mis primeros recortes. Sus tres B: Bigote, Brillantina, Barriga. Otra: Bonachón. Tiene cara de. De largas horas de espera y disposición. De tener más temas de conversación que el hombre promedio. Los hombres, en promedio, hablan menos en el taxi que en la barbería. Especulo. Yo nunca he tomado taxi en Puerto Rico y en las barberías aprovecho para pensar en las cosas que no pienso cuando viajo en carro o en tren o cuando no puedo dormir o cuando me siento a comer solo o con un café. Hablo en otros momentos: cuando bajo a pasear el perro y me parece prudente practicar qué decir en la diversidad de situaciones imaginables. Como, por ejemplo, en ocasión de tomar un taxi en Puerto Rico por primera vez y encontrarme a mi vecino. Nos imagino hablando del tiempo de espera promedio para que un hombre encuentre a otro—el uno se ponga a su disposición, el otro a su merced. En ocasiones hablo sin parar. ¿Los perros entenderán?

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