24.8.13

EL FIN YA VIENE


EL FIN YA VIENE en una Toyota Tacoma SRS. El FIN está dando vueltas por Villa Nevares. Aparenta no tener dirección. El conductor baja la velocidad, luego su ventana, me pregunta dónde coge la autopista hacia Caguas. Odio a los Criollos, pero no es para tanto. Digo que no sé, que no soy del área. Me disculpo y sigo caminando, luciendo desorientado para convencer. Postergo lo inevitable, no más. Pronto encontrará la ruta y el Fin llegará a su destino. ¿Por qué Caguas? Criollos malditos. Me pregunto qué vendrá después. ¡Cangrejeros campeones!

EL FIN YA VIENE en una Toyota Tacoma SRS. El FIN está dando vueltas por Villa Nevares. Aparenta no tener dirección. En sus bocinas, el sonido de The Noise I. “Un día con Carlitos” es el nombre de la canción. El conductor baja la velocidad, la ventana, el volumen de la radio, me pregunta dónde coge la autopista hacia Caguas. El Fin es un concepto caco-cristiano, pienso. Digo que no sé, que no soy del área. Me disculpo y sigo caminando, con la canción en mi cabeza. Es terrible. Pura lírica de odio. Me toma unos segundos darme cuenta que me la sé de memoria (“Desespera'o estaba yo/ Le bajé el pantalón/ Le pregunto su nombre y me dice "Ramón." / Oh, shit/ La noche se jodió/.../Del carro lo amarré/ Pa' Villa lo llevé/ Él no se imaginaba lo que yo le iba hacer/ Del carro lo solté/ Corriendo él se fue/ Saqué mi .9mm y pa'l de tiros le pegué”). Mas no recuerdo haber tenido nunca la intención de aprendérmela. Siento repulsión hacia la canción, cómo no, pero sobretodo hacia el dejo de goce que percibo en mi memoria. Letra odiosa, violenta cuya repetición en mi voz hace años sirvió de contraseña para la pertenencia en corillos de pasillo en el colegio. Mientras más pienso en esos años, más me convenzo de que el Fin ya vino y nos dejó una larga tradición de odio, la cual sin falta reconoceremos como nuestra, no importa cual haya sido nuestro camino.

EL FIN YA VIENE en una Toyota Tacoma SRS. El FIN está dando vueltas por Villa Nevares. Aparenta no tener dirección. Lo veo venir y aligero el paso. El conductor baja la velocidad, su ventana, me pregunta dónde coge la autopista hacia Caguas. Odio a los cristianos. Digo que no sé, que no soy del área. Resisto las ganas de rezar. Sigo mi camino, mirando el piso. 

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