31.8.13

On policing (2)


No sé ustedes pero yo me siento tan bien de tener a Pesquera como superintendente de la policía que casi cometería un delito tipo 1 para probar lo rápido que se esclarecería el crimen, pero jamás lo haría puesto que desde Pesquera ocupa la Superintendencia ha habido una merma considerable en la comisión de delitos tipo 1 y en asesinatos, cómo no. A esto, en materia criminológica, se le conoce como prevención. A la instalación de Pesquera en la superintendencia bajo el título de asesor del gobernador en materias de seguridad por medio de un contrato de servicios profesionales se le conoce como un subterfugio—una manera de incumplir con los preceptos legales sin que nadie se dé cuenta o sin que nadie pueda hacer nada al respecto. A eso, en la literatura pop, se le llama un crimen perfecto. La moraleja es que a veces para hacer valer la ley hay que violar la ley, lo importante es que la ley que se quiera hacer valer no sea la misma ley que se viola, puesto que eso derrotaría el propósito de tan delicado estado de derecho como el nuestro. Paréntesis: Es en extremo extraño evaluar la gesta de la policía única y exclusivamente a partir de la incidencia de determinados crímenes dado que los factores que inciden directamente en la incidencia criminal poco tienen que ver con mayor o menor patrullaje en las calles, por lo que un número menor de asesinatos en lo que va de año no es para nada indicativo de cuán bueno es el superintendente en su trabajo. Cierro paréntesis. Yo soy bien bueno no cometiendo delitos. Y doy fe: cada vez que me cruzo con un guardia en la gasolinera al lado de casa, le digo “No tengo nada. No he hecho nada.” De esta forma, los agentes de orden público saben que están haciendo bien su trabajo, y yo vivo con la conciencia tranquila de ser un ciudadano más, culpable de nada, sano y salvo, con un miedo demente de salir a la calle. ¡Gracias, súper!

28.8.13

Variations on a theme


Es importante establecer nuestras prioridades en bases diarias:
Siria antes que Cyrus.
A menos que saquen fotos nuevas,
reveladoras.

En la tele, “armas químicas.”
En mi mente, “peo químico.”1

Hoy es el 50 aniversario de la Marcha en Washington.
Veo un meme:
King 1963: “I have a dream”
Obama 2013: “I have a drone.”

En su discurso, King se refiere a las y los activistas afro-americanos y blancos allí congregados como “veteranos de un sufrimiento creativo.”
Pienso que es una frase hermosa.
Por lo posible.

Hoy también abrió el restaurante The Cheesecake Factory en Plaza Las Américas.
La gente hizo fila para entrar.
Yo quería mucho ir, mas no estoy dispuesto a hacer fila.
¿Estaré dispuesto a sufrir creativamente por un sueño?

Siria no es un sueño.
¿Quién crea un sufrimiento también lo sufre?

Sufrir se vuelve más original con cada repetición.

1Sonrisa

Salvajes


i.

Mamá, yo quiero saber de dónde son los reos en Guantánamo. Y qué leen. Recién leía que en la biblioteca de Gitmo tienen para uso y disfrute de los prisioneros las historietas del Capitán América. Si buscas “Gitmo” en Google Images, obtienes fotos de detenidos de rodillas, vestidos de naranja, con mascarillas de hospital. Si escribes “Captain America” + “Gitmo” en el buscador aparece una verja de alambre de púa y una bandera americana de fondo. La próxima imagen en línea es un meme del Capitán América “punching Hitler in the face.” Le sigue una de un McDonald's, otra de unos pies encadenados, un mapa de Cuba, una manifestación en Washington.

Mirar imágenes en la compu no cuenta como leer. Leer cómics tampoco. Tienen demasiadas imágenes. Recién escuchaba a un autor de cómics decir que él no se consideraba escritor pues lo que escribía eran cómics, no libros. Si escribes “comics” + “prisión” en el buscador, la segunda imagen que aparece es la página de un paquín a colores con el título “Whatever you do, stay out of prison in Africa.” Pero si haces scroll down, encuentras una portada de un antiguo número de Marvel titulado “Captain America behind bars.” Imagino que éste es un libro prohibido en prisión.

Mamá yo quiero saber qué idioma hablan los detenidos en Guantánamo y si prefieren los “libros” con muchas imágenes para entender la trama. En la imagen de portada, el capitán parece estar a punto de romper los barrotes con sus manos. Sin embargo, si haces una búsqueda para “gitmo” + “prison break” obtienes la mismas fotos de detenidos de rodillas, vestidos de naranja, con mascarillas de hospital.

Mirar imágenes en la compu no cuenta como sufrir. Leer mucho tampoco. Pero si observas las imágenes cuidadosamente, sí, esas son lágrimas. Esas otras son de sudor.

(4/21/13)

ii.

Su nombre es Ben Urich. Va tras la pista de Daredevil. Mi nombre es Guillermo y estoy loco por saber quién es el hombre de tez oscura con mochila y sudadera que figura como Persona de Interés en la investigación policial que gira en torno a un ataque terrorista en Boston. Yo estoy en Puerto Rico. Urich es un reportero del Daily Bugle. Leo el paquín #5 de una serie especial de ocho. De vez en cuando levanto la vista y miro la televisión. Al menos tres detonaciones de bomba. Cientos de heridos. Un nene de ocho años muerto. En los cómics, los responsables de crímenes terribles son súper-villanos. En el caso de Daredevil, el responsable de su desaparición y presunta muerte es Bullseye. Según la información difundida en los medios esta noche, los responsables en Boston son terroristas de tez oscura, visten sudaderas, cargan mochilas. Presuntamente.

Me siento mal por leer un cómic frente al televisor cuando las imágenes muestran heridos, humo, caos, confusión. Yo también amo a Boston. Escribí eso medio forzao. ¡Amo a Daredevil! En eso, al menos, soy sincero. El debate en Facebook gira en torno a cuán crítico puede uno ser en momentos de evidente dolor generalizado y pérdida de vida humana. A ver. Amo a Bagdad. Amo a Palestina. Amo a cualquier punto en el planeta donde alguien hoy pierde una pierna. No es cierto. Me importa Boston más. Es una cuestión ideológica. No hay nadie Súper por esos otros lares. Villanería sin más.

En la televisión dicen “it's like a war zone.” Acaban de arrojar a Urich de un piso diez. La historia continuará en el próximo número donde confío aparecerá Daredevil. Los buenos nunca mueren. No es cierto. Es ideología de paquín. Como llamar a Boston zona de guerra. Como si fuera Bagdad o Palestina. En las zonas de guerra mueren todos. Gente inocente sobre todo. De tez oscura. Típicamente.

(4/16/13)

iii.

(paz para Santa Rita)

Sacaron a un amigo mío en comillas del lugar de los hechos. Le habían arrugado su caricaturaen la cara. La historieta se repite: otro villano amarra a la amada del chamaco a las vías del tren.

¿Y ahora quién podrá desamarrarnos a todos por igual?

(12/17/12)

iv.

El papá de Bolaño era boxeador. El de Daredevil también. Battlin’ Jack Murdock murió a manos de gangsters. Muchas veces, cuando escribo la palabra “gangsters” dejo fuera la g y lee “gansters.” Otras, me despisto por completo y escribo gasto, o ganso o gas, sencillamente.

En uno de mis poemas favoritos de Bolaño dice “la poesía chilena es un gas.” Hay una canción de los Stones que dice “but it’s all right now, in fact, it’s a gas.” Así supe que gas era positivo.
Mucha gente piensa que leer los poemas de Bolaño no es leer a Bolaño. Que para leer a Bolaño hay que haber leído Los Detectives Salvajes y 2666. Leerse las novelitas cortas tampoco cuenta. Así dicen, “novelitas.” Entre ellas, mi preferida es Amuleto. Aunque para mí lo mejor es un poema donde leer a Bolaño es como leer a Frank O’Hara y a Ted Berrigan en español. Hay un poema de Berrigan que dice “Hello. It is 5:15 a.m.” Hay otro de O’Hara que dice “It is 12:20 in New York” el día que murió Billie Holiday. En Los Detectives Salvajes, hay un personaje llamado María que lee poemas de Sor Juan Inés de la Cruz y escucha discos de Billie Holiday. Eso es casi casi una cita textual. Los personajes en los libros son casi casi como personas. En los cómics un poco menos porque los cómics son casi casi como libros. Cuando me preguntan si leí 2666 contesto que casi casi.

Muchas veces siento que la literatura es puro tanteo. También las personas. A veces, cuando escribo “personas,” me extiendo y escribo “personajes.” Muchos de mis favoritos terminan muertos a manos de gangsters o se convierten en gas, sencillamente. Y no, no está nada bien.

Son las dos en punto. Desconozco la mayor parte de la poesía chilena. No sé lo que es leer. Ni a Bolaño ni a nadie. A menudo siento ganas de entrar a un cuadrilatero y morir de un golpe. En ocasiones, siento que me muero de ganas. Desgastado, salgo a la calle y pregunto a quién golpearon hoy. ¿Murió? ¿Estará dispuesto a intercambiar conmigo?

(4/4/13)

v.

(free comic book day)

Me desesperé y abandoné mi lugar en fila. “Lo perdiste,” dice el que estaba atrás. “Lo cedí,” respondo. No hace diferencia. Me voy a oler el popcorn frente a la taquilla del cine en el segundo piso. Me voy para la luna. “Pa'l carajo,” escucho a un chamaco exclamar luego de también ceder su lugar. “Lo perdió.” Me digo, indiferente.

En materia de pérdidas, a la noche asistí a una lectura de poesía en la azotea de dos compas poetas. Hubo un show de magia. El mago era un niño con capa de Superman y varita. Su madre, la poeta, le explicaba al público lo próximo en acontecer: “Y ahora el gran Nicolini.” Y el gran Nicolini adivinaba el color de la bolita que desapareció en el interior de una cajita con compartimientos secretos. “Creo que hemos perdido la magia,” le comenté a un amigo que también traía papeles debajo del brazo. “¿Nos la cederá, tú crees?”

Más tarde, otra compañera leyó un poema que hablaba sobre una cáscara; o más bien sobre la manera en que ella—el cuerpo que le correspondía a la voz en el poema que uno tiende a asociar con la poeta— era una cáscara. Y me pareció tan hermoso cómo ella—la poeta— decía cáscara que tuve ganas de cederlo todo, darme por perdido y desaparecer, pero entonces era mi turno y no quise ceder mi lugar.

Cáscara
Caparazón
Carroza
Capota
Carcacha

“Este calabozo, practico decir” comienza uno de los poemas leídos anoche en la azotea. El resto es magia con palabras, lo que una poeta alcanza con tan solo apuntar a un niño con una capa. Hermosura. Cesión total. A uno casi ni le dan ganas de tirarse al vacío, aunque bregaría brincar de techo en techo en la noche santurcina tras el olor del popcorn. O, vamos, de lo que sea. Algo perdido y grandioso, próximo a acontecer.

Continuará

(5/5/13)

26.8.13

Domingo de diversión


Al finalizar el show de belly dancing, el Payaso Miguelín sube al escenario en el mal llamado “Mall de la Familia.” Mitad del público se ha ido. Lo acompaña el Payaso Rafael, vestido de negro y rojo socialista, tenis converse XX-Large. La tarima está en el sótano. Los poquitos que observan, lo hacen desde el primer piso donde el Payaso Coquito regala bombas en forma de jirafa a los pocos niños que se atreven acercarse. El Payaso Coquito mete miedo. Abajo, Rafael y Miguelín bailan bachata, reggaetón. Arriba, Coquito espera a que un niño le pida un globo. Entre el público se encuentra la Payasa Dulcerina, vestida de civil. Luce mustia. En la tarima, Miguelín y Rafael hacen chistes con la palabra “moco.” Par de niños ríen. Uno tiene la cara pintada del hombre araña. Coquito tiene la cara pintada de desolación. Miguelín tiene la cara pintada de cansancio. Rafael parece el payaso de la revolución. Dulcerina, así sin maquillaje, luce idéntica a cualquiera aquí, donde reír es un regalo que a menudo cuesta recibir.


El belly dancing goza de popularidad en Puerto Rico. En la presentación participaron agrupaciones de Bayamón, Guaynabo, Carolina, Caguas y Toa Alta. Las participantes tenían entre 7 y 25 años. En una bailaron al son de “moviendo la cadera” de Los Hermanos Rosarios. En otra, bailaron al son de la canción “El Tiburón” de Proyecto Uno. El baile proviene del medio-oriente. Una mujer en el público, a manera de crítica, me dijo que si yo quería ver belly dancing de verdad tenía que ir al sur de la Isla.


Cada vez que veo un payaso pienso primero en El Cantante de Lavoe, luego en la carátula de su disco Comedia. Entonces empiezo a tararear Payaso de Sammy Marrero con Raphy Leavitt. Tardo unos segundos en darme cuenta de mi error. A lo que voy es que todos los payasos sin excepción me provocan tristeza. Ya nadie quiere escuchar su pregón. 

24.8.13

EL FIN YA VIENE


EL FIN YA VIENE en una Toyota Tacoma SRS. El FIN está dando vueltas por Villa Nevares. Aparenta no tener dirección. El conductor baja la velocidad, luego su ventana, me pregunta dónde coge la autopista hacia Caguas. Odio a los Criollos, pero no es para tanto. Digo que no sé, que no soy del área. Me disculpo y sigo caminando, luciendo desorientado para convencer. Postergo lo inevitable, no más. Pronto encontrará la ruta y el Fin llegará a su destino. ¿Por qué Caguas? Criollos malditos. Me pregunto qué vendrá después. ¡Cangrejeros campeones!

EL FIN YA VIENE en una Toyota Tacoma SRS. El FIN está dando vueltas por Villa Nevares. Aparenta no tener dirección. En sus bocinas, el sonido de The Noise I. “Un día con Carlitos” es el nombre de la canción. El conductor baja la velocidad, la ventana, el volumen de la radio, me pregunta dónde coge la autopista hacia Caguas. El Fin es un concepto caco-cristiano, pienso. Digo que no sé, que no soy del área. Me disculpo y sigo caminando, con la canción en mi cabeza. Es terrible. Pura lírica de odio. Me toma unos segundos darme cuenta que me la sé de memoria (“Desespera'o estaba yo/ Le bajé el pantalón/ Le pregunto su nombre y me dice "Ramón." / Oh, shit/ La noche se jodió/.../Del carro lo amarré/ Pa' Villa lo llevé/ Él no se imaginaba lo que yo le iba hacer/ Del carro lo solté/ Corriendo él se fue/ Saqué mi .9mm y pa'l de tiros le pegué”). Mas no recuerdo haber tenido nunca la intención de aprendérmela. Siento repulsión hacia la canción, cómo no, pero sobretodo hacia el dejo de goce que percibo en mi memoria. Letra odiosa, violenta cuya repetición en mi voz hace años sirvió de contraseña para la pertenencia en corillos de pasillo en el colegio. Mientras más pienso en esos años, más me convenzo de que el Fin ya vino y nos dejó una larga tradición de odio, la cual sin falta reconoceremos como nuestra, no importa cual haya sido nuestro camino.

EL FIN YA VIENE en una Toyota Tacoma SRS. El FIN está dando vueltas por Villa Nevares. Aparenta no tener dirección. Lo veo venir y aligero el paso. El conductor baja la velocidad, su ventana, me pregunta dónde coge la autopista hacia Caguas. Odio a los cristianos. Digo que no sé, que no soy del área. Resisto las ganas de rezar. Sigo mi camino, mirando el piso. 

23.8.13

Chelsea y el Chota


“Bradley Manning es tan chota que choteó a la mujer que vivía adentro de él.” Lo dice serio, y se me queda mirando, en espera de una reacción. No sé por dónde “agarrar” el comentario, pero el malpensante que vive adentro de mí sospecha que adentro de mi interlocutor hay un pendejo. Contesto como me enseñó Manning a responder hace apenas un par de horas, “su nombre es Chelsea. Y me gusta. Hay una canción de los Counting Crows que dice 'something about the buildings in Chelsea just kills me.' Chelsea en este caso es un sector en Nueva York. Es una canción triste. Dice: 'The light in her eyes goes out/ I never had light in my eyes anyway.' La declaración de Manning, sin embargo, es feliz. Y genial además. También hay un libro de Michelle Tea, titulado 'Mermaid in Chelsea Creek.' El Chelsea de Tea es en Massachusetts. Yo tengo un solo libro de ella, The Beautiful. En la portada aparece el contorno de los Estados Unidos, en clara referencia a America, the Beautiful. Pero al omitir la parte de América, Michelle habita lo bello simplemente. Ese libro me mata. Como los edificios de Chelsea en la canción. Como Chelsea Manning, the beautiful, que en ocasión de ser sentenciada a 35 años de prisión militar, aprovecha para hacer una declaración total, avasalladora de libertad, ¿no? El chota entonces es una especie de libertador. De seguro tenía luz en sus ojos. Eso me mata también.” En ocasiones cuando no sé cómo responder, me voy en brote. Mi interlocutor baja la vista, siento que algo se apagó en su mirada. Siento que nunca tuvo luz en sus ojos. Siento que el día en que el gobierno de los Estados Unidos sentenció a Chelsea Manning a 35 años de prisión por chota será recordado como un día de infamia y de luz. Que la única luz del día brotaba de ella. 

22.8.13

Sobre la autenticidad, y eso


i.

Hace unos años un poeta joven local se copió la foto de portada de Invitación al Polvo. Hizo una “reintepretación,” me corrige un amigo en común. En la portada original aparece Manuel Ramos Otero vestido de negro toqueteando la escultura fúnebre de un ángel. “Aferrado a,” me corrige de nuevo mi amigo. En la portada del primer libro del joven poeta, aparece el poeta descamisado a punto de besar a otro ángel funerario. Le toca una “boobie” además. Confieso que “boobie” me hace reír. Ramos Otero no.

La tercera sección de Invitación al Polvo se titula “La nada de nuestros nunca cuerpos.” Es una línea del poema “La Nada” de Julia de Burgos. Julia de Burgos murió de pulmonía en un hospital en Harlem. Ramos Otero murió de Sida. Lo único feliz en Invitación al Polvo es el cuerpo de José—sus manos, dedos, brazos, hombros, labios, besos, ojos, su pelo todo en las manos del autor. Y sin embargo todo eso quedó en nada, nunca.

Cuando uno es poeta joven, uno muere por escribir como sus escritores favoritos y se encierra en el cuarto a hacer reinterpretaciones de sus trabajos. “Plagios,” dice mi amigo. “Plagas,” digo yo.

“Ábreme la puerta, que vengo bordado de alacranes, que anoche soñé.” A quién se le ocurriría tocar a una puerta de polvo. ¿José también murió? Confieso que pensarlo me hace sufrir.

Digo “boobie” y me río.

(6/7/13)

ii.

(soneto de las estrellas del deporte)

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*usó esteroides

(10/14/12)

iii.

“Go back to sleep now Frank, and I may leave a tiny poem in that brain of yours as my farewell.” Líneas 72-75 del poema “A True Account of Talking to the Sun on Fire Island,” de Frank O'Hara. Seis cosas para hacer en Fire Island, Nueva York antes de morir: visitar la playa donde murió O'Hara en 1966, leer su poema en la playa, ver el sol caer, tirarme a morir, levantarme, caminar hasta el faro. Joan Didion visitó Fire Island en el 1966, comió sauerkraut (chucrut, en español). “Con esta técnica es muy difícil que te salga mal,” línea introductoria de una receta básica para hacer chucrut crudo fermentado. Igual podría ser una receta para escribir poemas. La mejor técnica para escribir poemas es copiar los de otros. Se alega que Frank O' Hara no le copió el poema al sol, sino que Kenneth Koch escribió el poema y se lo atribuyó a su amigo a manera de homenaje póstumo. Yo copié estos versos hoy a manera de que me dio la gana: “Ya ves, contra mis más ahincadas previsiones, esta ciudad donde todo es posible me ha servido para mostrarme—un poco tarde, es cierto—la sola cosa necesaria.” Seis cosas necesarias para hacer antes de escribir un poema: comer chucrut, morir en el 1966, hablar con el sol, tener un amigo, tener ganas, caminar en la playa.

(6/6/13)

iv.

Mi autógrafo de Roberto Rohena lo consiguió mi hermano
de un tecato en San Juan
en una servilleta.

(“hablaba idéntico”)

Mi autógrafo de Mohamed Ali lo dejó olvidado mi hermana
entre sus anuarios de escuela superior.

(un plato plástico
firmado al dorso en tinta azul)

Mi autógrafo de Vico C lo boté accidentalmente.

(cajita de fósforos)

Mi autógrafo de Roberto Clemente me tomó tres noches,
dos días y siete billetes de a uno
pero le saqué un estéreo
con doble casetera y cd.

(8/3/12)

v.

Lunes, primer día de clases en la universidad. Río Piedras está gris. El hombre se detiene frente a la sección de poesía en La Tertulia. Sorprende porque no hay novedades en la sección de poesía de La Tertulia desde que La Tertulia abrió sus puertas. Sorprende además porque el hombre lleva gafas y boina y chaqueta. Y nada combina. Pero su mala combinación es perfecta.

Pide un café y toma asiento.No se ha quitado las gafas, ni la chaqueta, ni la boina. Sorprende porque parece sacado de una novela de Francisco Velazquez. Sospecho que es escritor, pero pienso que si le pregunto caigo en la trampa que me tiende con su atuendo.

Es curioso. Ningún escritor que conozco se viste así, mas si me invitaran a una fiesta de disfraces y optara por disfrazarme de escritor, me vestiría idéntico al hombre. En La Tertulia no hacen fiestas de disfraces. A diario se reúnen escritores a tomar café. Si me los encontrara en una fiesta de disfraces, dudo que irían vestidos de ellos mismos. Bueno, hay par que sí.

El hombre termina su café, se levanta. Parece sacado de las mentes de niños de escuela cuando imaginan a un escritor, sólo que vivo. Lo sigo con mi mirada hasta que sale, y le pasa por el lado a Rafael Acevedo como si nada. Los mejores escritores pasan desapercibidos.

(8/12/13)

vi.

Un escritor le dice a otro escritor, “sabrás que yo no pienso comprar una sola taza de café en la nueva librería en Santurce. Es una movida política.” El escritor responde “sabrás que yo pienso remover mis libros de sus estantes. Es un sacrificio por el bien de la patria. De parte de mis lectores, claro, que no tendrán de otra más que tirarse a Río Piedras a buscar mi obra. Al menos hasta que logre vender el libro en Walgreens.” “Sabrás que yo siempre cruzaré la calle en dirección contraria. Que si un panita me pilla saliendo del gimnasio en Ciudadela y me invita a un café en la otra acera, me rehuso por puro valor y sacrificio, y nos vamos a Hacienda San Pedro como la gente común y corriente.” “Sabrás que si la gerencia me invita a una lectura de poesía, iría vestido de terrorista para leer mi más reciente serie de poemas en protesta al calendario de actividades para enero.” “Sabrás que yo sembraré el terror en el corazón de la administración al invadir sus presentaciones de libro para hacerle preguntas difíciles a los autores. Que si se atreve AC a ponerme a Ricky Rosselló de frente, yo le pregunto por el nombre de su agente literario.” “Sabrás que yo no tengo agente literario.” “Sabrás que el libro de Ricky de seguro estará disponible en Walgreens.” “Sabrás que yo no entraré a Walgreens más que para comprarme un Icee y ya.” “Sabrás que cuando yo voy a Walgreens, me pasa que siempre termino comprando diecisiete chucherías que no entré a buscar.” “Sabrás que a mí me pasa lo mismo que a usted.” “Sabrás que estás pasao.” “Sabrás que yo no entiendo las cosas que me pasan.” “Sabrás que no saber también es político.” “Sabrás que más político que yo, nadie.” “Sabrás que nadie soy yo.”

(1/18/13)

vii.

Mi vecino tiene la radio “a to' fuete,” diría él con su carraspera usual. Under Pressure, de Queen y David Bowie. Será Alfa Rock. ¿Qué será de Vanilla Ice? No sé nada del rapero desde un Where Are They Now de varios años atrás. Los Toy Dolls tienen un cover de Ice Ice Baby, pero nada supera la original. Vanilla Ice es Rob Van Winkle. Las alternativas de búsqueda más populares para “Rob Van Winkle is” son “married,” “Canadian” y “divorced.” Me extraña. Escribo “Rob Van Winkle is a genius,” pero no obtengo un solo resultado exacto. Repito el ejercicio con “brilliant,” “the boss,” “one of a kind,” “a pop cultural juggernaut ” y nada.

Pobre Vanilla, Google no reconoce sus méritos. En cambio, si escribo “Rip Van Winkle is” tengo la opción de hacer una búsqueda para “Rip Van Winkle is a romantic hero,” que durmió durante veinte largos años. Ice Ice Baby salió en 1990. Si Vanilla Ice durmiera el número de horas que duerme un americano promedio al día, habría dormido unas 73,036.5 horas desde que lanzó su primer sencillo.

Vanilla Ice no es un americano promedio. Según su canción es un poeta lírico: “Take heed, 'cause I'm a lyrical poet.” Los poetas, se sabe, nunca duermen. Si escribo “a poet never” en el buscador, la tercera opción es “a poet's work is never done.” A menudo trabajan bajo presión, muy románticamente, al margen de la ley: “If my rhyme was a drug/I'd sell it by the gram.” ¡Anda!

Cuando escuché Under Pressure por primera vez, pensé que Bowie y Mercury eran sendos copiones.

(6/5/13)

viii.


BENNY (CONT'D)
First, you have to dress right.

He shoots again. Swish.

BENNY (CONT'D)
Then, you have to hang out all the time – 
with famous people – the right people, the 
right chicks, the right parties.

He shoots again. Swish.

BENNY (CONT'D)
And you gotta do your work all the time 
when you're not doing that. The same kinda 
work, the same style –  over and over 
again, so people recognize it and don't 
get confused. Then, once you're famous, 
you have to keep doing it the same way, 
even after it's boring – unless you want 
people to really get mad at you – which 
they will anyway.

Benny tosses Jean the ball. Jean walks off the court.

ix.

Mi pelotero favorito es Darryl Strawberry. Jugó para los Mets, Dodgers y Yankees. En 17 años de carrera conectó trescientos treintaicinco cuadrangulares. Sobre su carrera ha dicho: “cocaína,” “mujeres.” Novato del año en 1983, retirado. Desde entonces ha sido llamado una leyenda en su página de internet,
donde se dedica a Jesús. Sobre Jesús ha dicho: “el poder transformador de Cristo.” Tiene un restaurante.

Punto de información: una “carrera” en béisbol quiere decir un punto.

El menú incluye hamburguesas de pavo y cordero. Nació en 1962. Sobre nacer ha dicho: “estoy orgulloso de estar vivo.”

Mi ídolo.

(8/26/12)
x.
Sr. Giyermo Reboyo-Jil:

El berdadero poeta soi yo, i me
alegro de qe usté lo sepa.

Joserramon Melendes

21.8.13

Cavernícolas


Si no fuera por estos ratitos, y los días de cobro.” “¿Tú dices? Yo me quité del depósito directo para poder cambiar el cheque, sentir el dinero en mis manos aunque sea por unos segundos, y entonces entregarlo, perderlo hasta la próxima quincena.” “Coño,  esa es buena.”

El ratito consiste  en intercambiar celulares de un lado al otro del counter. Uno sirve comida en la cafetería de la universidad. El otro trabaja en  Planta Física. Apuntan a las pantallas y sonríen y se llevan las manos a la boca y dicen cosas como “Vaya varón, carajo, eso es serio,” entre risas.

Yo espero semi-desesperadamente para pedir un café y comienzo a imaginar el contenido perverso de las imágenes compartidas, y me molesto porque son las 8:47am y llegué a las 7:59am para mi primer día de clases, que no es hoy, es mañana, según me indicaron en la oficina, y todo el mundo se rió de mí. En fin.
El hombre toma mi orden y cuando me acerco a la caja para pagar, veo uno de los celus sobre el counter. En pantalla, un niño de apenas cuatro años vestido de Bob el Constructor, posando con una perrita recién parida.

Ratitos así.



Su esposa murió hace tres meses, una muerte “repentina” en su lugar de trabajo a mitad de día. Él se sienta a esperarla donde mismo la esperaba todas las tardes los días de semana, sólo que ahora se sienta a esperar todo el día no sé hasta qué hora, pero en algún momento sube a su apartamento, se baña, se afeita. Parece un receptor de reserva en espera de que el regular sufra una lesión y le toque entrar al juego por él. Tiene una gorra roja sin insignias, camiseta. “ Él te mira, no te habla. Buena gente,” me dicen en el ascensor. “Bendito.”

Al pasar, yo lo miro, no le hablo. Siento que está mirando en mi dirección, pero no a mí. Agarra el borde del murito con ambas manos y muchas ganas. La gorra sería lo único de color en el recuadro. Venir vestido para jugar y comer banco es lo peor.


El hijo de P. es adicto. Vive en casa de su padre. Lo veo un promedio de dos veces por semana: una saliendo del ascensor en el lobby, cigarrillo encendido desde su piso. Otra entrando al edificio entre 60 y 72 horas más tarde. Tiene todas las edades. A veces luce demasiado de muy jodío para lo joven que es. A veces se ve demasiado de muy matao como para estar vivo todavía. Esas veces luce igual de viejo que su papá. Su padre es el hombre más viejo del mundo.

He escuchado su voz un total de dos veces en dos años: la vez que tomamos el ascensor juntos y me pidió un cigarrillo y la vez que se abrieron las puertas del elevador, entré y me preguntó si me molestaba el humo. Dije que no. Desde entonces, no tiene por qué preguntarme, y yo no sé de qué podríamos hablar. ¿De música?

Con el papá hablo de mi perro, del calor que hace.


Yo llamaría a estos hombres despiadados, o bellos o “entregados a la maldad," o pobrecitos. No lo he decidido. 
No son los únicos.  

18.8.13

Cosas para hacer en el Viejo San Juan un Domingo


Un sit in en las mesitas de afuera del Restaurante Makarios en protesta por la ocupación ilegal del cantito de plaza donde pusieron sus mesitas y matas para el beneplácito de su clientela. El sit in consiste en tomar asiento. Rehusar el menú. No ordenar nada. Abrir un libro. Tomar aire. Pedir hablar con el gerente cuando el mesero te pida, primero de manera muy cortés, luego menos, que te vayas. Explicarle al gerente que la plaza es para el uso y disfrute de la ciudadanía en su totalidad, no importa si la gente interesa consumir o no. Solicitarle que baje la voz. Comunicarle que tú muy tranquilamente le devuelves la silla que ocupas y sin molestia alguna tomas asiento en la sillita de playa con la que cargaste a tus espaldas con emoción para esta ocasión. Aprovecharás la coyuntura para sacar una paca de boletines, opúsculos y pasquines de tu mochila y comenzarás a distribuir literatura acerca de los bienes de dominio público entre la clientela. El gerente amenazará con llamar a la policía. Tú amenazarás con repetir la manifestación al día siguiente, con más gente y carteles y prensa. Intentará levantarte de la silla a la fuerza, pero tú eres una gran roca en el fondo del mar, dijo Gandhi. Él será mucho más grande y más fuerte que tú, pero la convicción y la fe de un desobediente civil pueden más que la masa muscular del opresor, dijo King y tú le creerás, por tanto el hombre no logrará moverte. Derrotado, iracundo, llamará a los guardias. Te arrestarán por alteración a la paz.Te identificarás como activista al rescate de los espacios públicos en peligro de extinción. Te montarán en la patrulla y desaparecerás en la noche sanjuanera hasta una próxima cita con el destino político de tu País. La clientela continuará su cena con normalidad.
Ir al morro.
Volar chiringa.
Comprar piraguas.
Sacarte fotos con cotorras, gallinas de palo en la cabeza.

16.8.13

Lucha Light, Entrega Ni Tanto


i.

En la inauguración del Puerto Rico World Trade Center honrarán a las víctimas de las torres gemelas en Nueva York. Los bomberos y policías de aquí le rendirán tributo a los bomberos y policías de allá. Colocarán una placa en la entrada con un texto corto, quizás una sola frase alusiva a cómo la llama del intercambio económico y comercial sigue viva en el Caribe. El padre Darío hará la invocación. Será la combinación perfecta del comercio, la cultura, el chanchullo, la fanfarria y la espiritualidad.

Habrán protestas en áreas de expresión pública, a una distancia prudente de las festividades. Fuerza de choque por si las moscas. Habrán moscas. Y sol. Y Marc cantará Preciosa y/o God Bless America, depende. Y los y las manifestantes cantarán a coro “Si Nueva York reluce como el oro y hay edificios con 500 bares, aquí dejaré escrito que se hicieron con el sudor de todos los cañaverales.” Pero lo harán desde tan lejos que no hará diferencia puesto que para los efectos de los invitados de honor bien podrían estar haciéndole coro a Marc. Y se hablará del poder unificador de la canción Preciosa o de la universalidad del God Bless America, depende.

Entonces la poeta invitada tomará la palabra y proclamará en rimas muy muy lindas y caribeñas y urbanas y playeras que desde ese día en adelante seremos híper-visibles y hermosos. “¿Qué rima con hermoso? ¡Bochornoso!” Gritarán los y las manifestantes haciendo pleno uso de su libertad de expresión desde tan y tan lejos, que mirándolos desde la tarima, los invitados de honor pensarán que son moscas. Es el caribe, dirán. “It can't be perfect.”

Dice el poema: “El bananal es un infierno verde para que en Nueva York beban y bailen.” Aquí bailan también. Y beben. Y protestan. Y el Caribe, mirado desde adentro, es del tamaño de una mosca. En una mosca cabe el mundo. A la mala.

(8/13/13)

ii.

Hay más manifestantes que turistas en el Viejo San Juan. ¿Será eso bueno o malo para la economía? Pregunto porque los turistas no tienen cara de que se quedarán con las ganas de volvernos a visitar muy pronto. Debíamos haber hecho pancartas en inglés.

El guía les indica que pasen pegaditos a la derecha “without making eyes at nobody. And no worry, because this have nothing to do with you.” Y tiene razón: Obstaculizarle el camino al turista al pasar entre los y las piquetaras es frostin. No que nadie aquí necesariamente esté en contra del turismo, o de los turistas como tal, pero se siente bien ver el sol caer entre la gente reunida en las calles de la ciudad. Sentir por un par de horas que la calle aún es punto de encuentro para quien pueda llegarle a la protesta sin temerle a nada, esperanzado y no tener que preocuparse uno por ofrecer direcciones al gringo que pregunta a dónde los mejores “Panama hats.”

Creo que hoy al menos los gringos sienten un chispi de miedo y supongo que preguntarle a un socialista cómo se llega a Señor Frog's no es la movida política más acertada que la mujer con la pamela podría hacer en el día de hoy. Yo, si fuera socialista, le diría a la mujer, muy pegadito a la izquierda, que al contrario, “this have everything to do with you, so you better open your eyes with worry and look at everybody here.” Yo abro mis ojos maravillado con la cantidad de gente en un piquete a las 5pm hoy día miércoles y si fuera socialista, diría que los caminos que toman para llegar a la protesta son múltiples pero convergen.

El único camino es el fin del turismo. Es decir, vencer la costumbre de andar por las calles del País desprendido de todo menos del sombrero sobre tu cabeza. Yo una vez cometí el error de preguntarle a un socialista dónde consiguió su sombrero y me ofreció una charla larga y tendida sobre todo lo acontecido en la historia del canal de Panamá. Él está aquí hoy piqueteando conmigo, como de costumbre. ¿Será eso bueno o malo para la economía? Pregunto porque de seguro nos volveremos a ver todos y todas aquí muy pronto.

El Señor Frog's , creo, queda allá por las ventas del...

(2/6/13)

iii.

Tito Kayak estaba vendiendo abrazos en las Fiestas de San Sebastián. Aclaro: por un donativo—el que fuera— podías tomarte una foto con Tito. La gente lo abrazaba. Antes y después de la foto. En la foto le echaban el brazo, sonreían. Yo quise un poco llorar. Tito no es un Rey Mago. Ni un camello en la lomita. Tito de seguro se treparía en una grúa vestido de rey mago, con un camello a sus espaldas como estrategia de lucha. Exagero, creo. Pero no me burlo. Jamás. Sólo que me dolió un poco verlo posar para fotos junto a un jarrón repleto de pesos de a uno y menudo, como si fuera cualquier Tito de la vida vestido de Santa Claus. Tito jamás se vestiría de Santa Claus. I hope.

Yo iba en busca de un machetito para colgar de mi cuello, pero salí con marrayo y jabones de almendra y leche de cabra. La lucha es dulce a veces y bien oliente. Qué lucha ni lucha, a las fiestas grandes se viene para decir que viniste.

Mientras miraba a la gente tomándose fotos con Tito, un chamaco se acercó a preguntarme, excitadísimo, si ese en verdá era él. Yo asentí y el muchacho llamó al resto del corillo para que se tomaran todos una foto con Robi que pedía donativos para su lucha contra el cáncer. Las luchas muchas veces son así. Accidentadas.
Robi tampoco se vestiría de Santa Claus. Ni sé realmente qué hacíamos allí a su nombre (este año le dedicaron las fiestas a Draco). Pero el cáncer es lucha toda y me alegro millones por él. Por lo demás, creo que estoy un poco viejo pa esto. A las fiestas grandes se viene para sentirse joven. Parte de sentirte joven es hacer las cosas para decir que las hiciste. El muchacho y su corillo ahora pueden decir que abrazaron a Robi Rosa. Tienen una foto para probarlo. Quién sabe, quizás el año que viene le dedican las Fiestas a Tito a manera de donativo para la lucha.

Lo que no darían esos muchachos por una foto con él.

(1/21/13)

iv.

“Me siento como una revolucionista.” La muchacha no debe tener más de 15, 16 años. Llama por teléfono, “Mami, pon Univisión. Voy a salir en la tele.” A los quince minutos tiene calor, tiene hambre, se quiere bañar. Lo sé porque se lo dice a su amiga que grita Pena de Muerte Sí, Justicia No. Se confundió. Se da cuenta. Corrige. Pena de Muerte No, Justicia Sí. No es la mejor consigna del mundo, cierto. Pero lo importante es participar. Se confundió de nuevo. No importa. Le pasa a las mejores revolucionarias.

“¿Si yo digo Justicia Sí, eso es a favor de nosotros verdá?” me pregunta y yo le contesto como un verdadero pendejo. “En teoría,” digo. Y me siento mal, así que coreo con ellas un rato hasta que se cansan, se despiden y se van. Al rato me voy yo, sin despedirme de nadie.

Mi teoría es que Justicia, Nosotros y Verdad son tres términos que difícilmente coinciden en la misma oración sin hacer a alguien reír o llorar. Quiero llorar. En el día de hoy un jurado federal considera mandar a matar a un hombre desconocido por mí. En el día de ayer el Tribunal Supremo nuevamente se rehusó a reconocer una familia compuesta por dos madres y su hija. De seguro demasiado revolucionista para el gusto de los jueces. Las mejores familias lo son.

¿Si yo digo Justicia Sí, se entenderá que estoy en contra de la mayoría de los jueces del Tribunal Supremo en la teoría y en la práctica? Días como hoy, yo practico permanecer parado largo rato sosteniendo una pancarta. Días como ayer, practico no llorar. En teoría, yo formo parte de un nosotros abolicionista. Pero, en verdad se trata de un conjunto de gente diversa con ideas disímiles acerca de la vida en comunidad. Muchas veces se siente como un disparate. No importa. Lo importante es que resistimos. Mierda es, lo próximo es dinamitar la corte federal. Secuestrar a los jueces del supremo. Si ya nunca será la revolución, pues ¡que viva el revolú!

Esta es la parte del ensayo donde supongo dejar claro que mis palabras no son de riña, sino de risa o de llanto, dependiendo del nivel de desencanto del lector. No es una incitación a la violencia, es una insinuación de que la violencia sería bienvenida para el bien de las familias puertorriqueñas. De seguro debe haber algo en los cánones de ética que prohiba a los abogados abogar a favor de la violencia social. Yo saqué B en mi clase de ética. Pasé la reválida. No he pisado una corte en dos años de carrera. Pero he pisado la acera y la brea afuera y deberían haber cánones de ética para los jueces del supremo que se lo exigieran.

Hoy un jurado optó por no mandar a matar a un hombre llamado LaShaun Casey. Ayer, el supremo determinó que su visión de la familia puertorriqueña es mandato de dios y por lo tanto ley entre los hombres. En teoría, una cosa no tiene que ver con la otra. En la práctica, uno tiene que decidir entre la riña, la risa o el llanto. Debemos hacer la revolución. Mierda es, debemos formar un revolú. Hacen falta más revolucionistas. Alguien que secuestre a un juez y lo saque a la calle para que practique permanecer parado en espera de una decisión. Que le de hambre y calor. Que escuche a la gente común y corriente hablar sobre la justicia. Que se sienta mal y le den ganas de largarse sin despedirse. Que no lo dejemos ir.

(4/11/13)

v.

Habría que cambiarle el nombre a la desobediencia civil. Habría que sentarse en la acera a mirar la llamada oposición estadista congregarse frente al Centro de Convenciones a hacer qué exactamente, ¿rezar porque la legislatura no le cambie el nombre a la cosa? El nombre no hace la cosa dirían en la escuela de derecho. La cosa es un edificio “público.” El nombre le pertenece a un exgobernador ofensivo en extremo. Pero más me ofende el fragmento del discurso inmortalizado a la entrada del edificio bajo el cielo azul, donde el exgobernador habla de la patria como valor y sacrificio sin citar a nadie.

Nadie, en este caso, sería Albizu. El cielo que se intenta tapar con la mano en dicho discurso es el discurso de la oposición política en el País. En este País, la oposición tiende a desobedecer y los estadistas tienden a hacer discursos, tergiversando las palabras de la oposición. Ejemplo: llamar dizque a la desobediencia civil estúpidamente en respuesta a un estúpido proyecto de ley. Los estúpidos no desobedecen, simplemente no saben cómo actuar. Ejemplo: la legislatura que mediante ley nombró un edificio “Pedro Rosselló.” Otro: la legislatura que considere seriamente cambiarle el nombre a la cosa.

Uno se preguntaría a dónde el valor y el sacrificio, a dónde la desobediencia, a dónde la oposición. En todo caso, el llamado de los estadistas debió ser a la obediencia extrema, a toda costa, a mantener la cosa igual pase lo que pase, llámesele como se le llame. La cosa, en este caso, es la condición de sentirse uno rodeado por la gente más pendeja sobre la fas de la tierra y buscar maneras grandes y pequeñas de oponerse a la estupidez como condición política permanente. La otra opción sería cambiarse el nombre, hacer cualquier cosa para distraerse, tapar el cielo con la mano, pensar en nada.

La otra opción es la muerte, diría el maestro, desde la oposición. La oposición, en este caso, está en el más allá. ¿O acaso tapo el cielo con la mano?

(1/24/13)

vi.

Yo no quiero a Oscar López gratis, lo quiero libre. Pero las consignas en inglés me cogieron desprevenido y me turbé. “Obama, listen to me. I want Oscar López (for) free.” Con Romero es más sencillo: “¡Romero, asesino!” Esa consigna es facilita.

Antes de la llegada de Romero al Conservatorio de Música, llegó Carmen Yulín, que saludó a los y las manifestantes al otro lado de la Ponce de Leon. Apretó manos. Repartió besos. Tomó fotos. Y prometió, además, mostrarle las fotos de la manifestación a favor de la excarcelación de Oscar López al expresidente Bill Clinton, invitado de honor en la tarde de hoy. Romero, en cambio, no saludó a nadie. Tras que asesino, antipático. Para colmo.

Eso sí que nadie podría decir de Bill Clinton. Fue un presidente simpático. La palabra “presidente” uno la puede intercambiar por “asesino” en cualquier momento. Es un juego de lenguaje. Y de política. Yo digo una cosa queriendo decir otra: “I want Oscar López for free.” Lo quiero libre. Listen to me.

Ahora bien, más simpático que Obama, nadie. Más asesino tampoco. Excepto los tipos esos que los presidentes y los gobernantes a menudo envían a matar disidentes. “Carlos Soto Arriví tenía 18 años cuando junto con Arnaldo Darío Rosado murió víctima de un operativo policíaco en el Cerro Maravilla el 25 de julio de 1978...El gobierno de Carlos Romero Barceló de inmediato exoneró de culpa a los policías y los declaró héroes alegando que actuaron en defensa propia ante un ataque terrorista.”

“¡Romero, asesino!” A uno le gustaría que se le hubiera olvidado algo en el carro para que tuviera que salir y volver a entrar. Y todo el mundo podría volver a gritar, más duro, con más ánimo. Uno quisiera que Obama acogiera el reclamo de libertad para Oscar. Uno quisiera compartir su ánimo. Uno quisiera mucho amor de gratis, libremente dado y recibido. “Obama, listen to me I want everybody I love for free to be free.”

Libertad para Oscar.

(7/16/13)

vii.
Lo mejor de ver a dos hombres besándose en las escalinatas del Capitolio es que a uno le da por pensar que aún vale la pena prestarle atención a lo que sucede allí. Como parte de las festividades del día internacional contra la homofobia, tocaron la internacional socialista, izaron la bandera del arcoiris frente a la casa de las leyes, prendieron un árbol en fuego. Mientras, tres dragas se vacilaban el peinado de Pedro Julio Serrano. No lo llamaban por su nombre. Decían El Celebrity formerly known as Pedro Julio.

Nota editorial: para las crónicas hace falta muy buena memoria y un poco de imaginación.
Esta parte es pura imaginación. En parte. Lo de las dragas vacilándose el peinado de Pedro Julio es verdad. Más o menos.

En las escalinatas también, un colega escritor sostenía una pancarta con el mensaje “mantén tu cabrón dios fuera de mi cuerpo.” Hoy, la foto del colega es una sensación en las redes sociales. Mucha gente molesta. Mucha gente de acuerdo. Todos la comparten.

El colega aprovechó la ocasión para recordarle al público lector que su más más reciente libro está disponible para la venta aquí: http://erizoeditorial.com/216459338.

En otras noticias, el carro de mi vecino tiene un bumpersticker que dice “Mi dios está pasao.” Yo prefiero leer “mi dios está pajeándose.” Aún así, me la paso dándole gracias a dios por cada cosa buena que me pasa.
Al ver al colega con su pancarta, me pasó por la mente decirle que recién hojeaba su libro en la librería y me aburrí infinitamente, pero gracias a dios habían muchos otros para escoger.

¿Qué más? Cuando llegué de la marcha tuve una muy mala conversación con mi vecino:

-Mano, ahora no se le puede decir pato ni farifo ni maricón a nadie. Nos están quitando las palabras. ¿Te das cuenta?
-Se llevaron el oro y nos dejaron el oro.
-...
-Es una cita de Pablo Neruda.
-No empieces con las paterías.
-Neruda no era gay.
-¿No? ¿Y quién era el de los jueves de verde?
-Lorca, pero es verde que te...
-'pera, ¿loca tampoco se puede decir?

No hemos hablado desde entonces.

Nota editorial: para escribir crónicas es crucial saber distinguir entre lo que meramente pasó y lo verdaderamente importante.
Eran bellos, ambos.

En fin. ¿soy yo o lo mejor de la bandera del arcoiris es que no tiene estrellas? Eso quiere decir que Andrés Jimenez nunca le podrá cantar.
¡Súper!

(5/19/13)


viii.


“Esto no es lo mío y yo no creo en ninguna de esta gente, que quede claro. Llámeseme vendío, melón, populete, lo que quieran, pero había que estar aquí,” se excusa sin la menor provocación un hombre querido, amado casi, por mí, a la entrada del Parque. “Este hombre es socialista,” pienso. “Fue socialista, porque si el don está aquí...” Entonces siento una voz que me dice: “Tú también estás aquí, populete de mierda.” “Cierto,” contesta otra voz interior en mi defensa, “pero nadie espera gran cosa de los socialistas de Caparra.”

Me acomodo lo más cerca posible de la tarima principal. En las bocinas, Silverio vuelve a narrar la vida campesina y yo me quiero matar por acceder a venir, por convencerme en camino de que iba en pos de cronista, sin libreta ni grabadora, ni interés real en comentar las festividades, fuera de que es la primera vez en años que entro al Parque Luis Muñoz Marín, y la palabra “funicular” acaba de salir de mi boca como un regalo.

“Hay más independentistas que en Claridad,” le comento a un amigo fupista y me quiere matar. Pero primero tendría que matarse él, por populete, por vendío, por melón. Seguimos.

En la tarima, una mujer de Nueva York dice que la alcaldesa fue el eje de “algo” muy parecido a la Primavera Árabe y a Occupy (primera noticia). Antes de eso, hubo plegarias, clamor a Dios. Antes de eso, entró René y los populetes en tarima gesticulaban extrañamente, hacían señas aprendidas de documentales de gangas en Discovery para llamarle la atención. Antes de eso, cuando llovía, la alcaldesa tomó el micrófono y dijo que de Aquí No Se Va Nadie, que en los piquetes le enseñaron a decir Lucha Sí. Yo rezo porque no nos vuelvan a sacar de contexto, pero la voz más militante en mí me cuestiona el uso de la primera persona plural. Luego cuestiona mi necesidad de rezar. Luego me quiero matar.

“Soy peor que Silverio, mano,” me digo, lo suficientemente alto como para que el compa a mi lado me diga, inconsolable, Aquí Todos Somos Silverio. En la tarima, la alcaldesa promete la devolución de tierras al Fideicomiso de la Tierra, ordenanzas y reglamentos en contra de la homofobia y la xenofobia, mayores servicios de salud, defender la universidad en los portones etc. Yo la escucho “esperanzado,” me atrevería a decir. Digo “esperanza” como digo “funicular.” Como un regalo.

¿Tendrá vuelta? ¿Habrá vuelta atrás?

(1/15/13)