24.7.13

Sobre el Vándalo Cristiano


En una pared de Villa Nevarez hay un mural de un hombre arrodillado que dice “los hombres verdaderos se arrodillan ante dios.” Estaría chévere que alguien lo vandalizara escribiendo en tinta blanca: “Eneida, carajo, sálvame” o “prohibido predicar la moral en murales” o “los hombres verdaderos se arrodillan ante el arte.” Oh dios.

Ojalá el vándalo cristiano sea Lalo, recién llegado de Lima y ¡sorpresa! A ver cómo interpretamos las crucecitas blancas ahora. En Simone, de hecho, la ciudad amanece pasquinada con imágenes de chinos anónimos. Es un ejemplo de buena literatura y un buen “antídoto” para la invisibilidad de sectores en nuestra sociedad. Claro, aquí los cristianos son hiper-visibles y las cruces y crucifijos abundan en muros, paredes, paradas de guagua y edificios gubernamentales. No hace falta joder con la imagen de Maelo y Carlitos Colón para predicar la moral en el espacio público. Sin embargo, so what? Si esa es su particular cruzada—their very own Christian Riot if you will—pues qué tal si en lugar de calcar el discurso de lo sagrado sobre obras de arte, o de recurrir a técnicas de vigilancia electrónica para salvaguardar la integridad de nuestros murales, buscamos defensas más afines con nuestra sata convivencia. Sería mucho más alentador, qué sé yo, ver fotos de gente en corillo jangueando frente a los muros “parlantes” que la imagen del vándalo en las redes sociales. Sí, está bien, ojo al pillo. Pero ojo también a nuestra inmediata y casi instintiva predilección por la ética policial y la primacía de la propiedad privada (physical, intellectual or otherwise). “Eneida, carajo, si tachan tu nombre, lo escribo en cualquier otra parte.”

Lalo no es el vándalo. Me parece que está en Lima aún. Además, el tipo de la foto tiene demasiado pelo. Además, Lalo nunca pintaría cruces sobre el rostro de Maelo. Aunque sería una buena premisa para su próxima novela: una ganga de cristianos locos vandalizan obras de arte en las calles y la gente en extremo indignada, se organiza y llama a la policía.

Nada, pichea. 

2 comentarios:

  1. Sabes, a mí eso de lo de que el arte se respeta no es lo que me mueve y me conmueve. Lo que me mueve y me conmueve es que en el descanso visual que tengo en mi ciudad fea, me vengan a imponer cruces y a agitar el panorama visual. Me dañan el vecindario, me mudé acá huyendo precisamente de esa homogeneidad de pintura blanca de urbanización y cruces impuestas en todas partes. Esas cruces que me dañan los murales me asedian y me perturban.
    Además, ni porpuesta estética alterna tienen. Son una chapucería con gesto censor, borrador.
    Pero lo de la gente jangueando frente a los murales me gusta.

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  2. “Eneida, carajo, si tachan tu nombre, lo escribo en cualquier otra parte.” brillante

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