9.7.13

Nada que ver


Veo un programa de televisión donde una señora le rompe un huevo en la cabeza a otra. Lo hace por dinero. La agresora es de Cidra, la otra doña es de Cataño. ¿Es agresión si la víctima consiente? El anfitrión pregunta si hay gente de Cidra en el público. El público quiere ver a las concursantes caerse a huevazos. Lo hacen por una tostadora o motora. El anfitrión es dueño de casas de empeño. Es extraño, pero extraño a Don Francisco. ¿Don Francisco estará vivo? Se llama Mr. Cash.

No hay nadie de Cidra en la audiencia. ¡Cataño represent! Y de repente, la víctima se torna en victimaria y gana. Ambas terminan con huevo en el pelo, pero sólo una se lleva los 500 pesos o el DVD o la lavadora. En otro segmento, otras dos doñas, vecinas de Caguas— ¡Caguas, vamo a toas!-- se vacían vasos de agua sobre sus cabezas. Lo hacen por dinero. Es humillante. ¿Cuenta como humillación si todos los miembros de la audiencia darían lo que no tienen para participar? Una de las vecinas de Caguas no tiene secadora. A la otra le hacen falta los chavos para pagar el celular. El juego se llama “Los Mojaos.”

Pobre Don Francisco, aún está vivo para ver esto.


-Yo no me explico cómo la televisión local aún sale en televisión.
-Yo la veo por los anuncios.
-¿Qué tú dice?
-Casi todos los anuncios los hacen aquí.
- ...
-Hay que apoyar lo nuestro.
- ...
-Palabras del gobe.
- ...
- ¿Te acuerdas del Gandongo Express?
- Chevy le metía.


“Desde que sacaron del aire a La Comay, me siento mejor persona. También me entero de muchas menos cosas, pero. Eticamente, era lo correcto. De eso no hay duda. Obvio, me divierto menos. Pero eso también es parte de sentirse bien. En términos éticos.
Es cierto que a veces uno llega a la casa y se aburre. Pero lo que hacía La Comay estaba mal. Muy mal. O sea, no todo era malo, pero. La ética es la ética. Y uno no puede decir esta parte del show me divertía millones y esta otra no. Aunque sea verdad. Porque el mundo es un todo y cada cabeza es un mundo y la verdad es que Kobbo nos estaba dañando las cabezas con su odio. Y el odio por el simple hecho de ser cómico no es un chiste. Es una cuestión ética, tú sabes. No es gracioso.
Y sí, lo admito, me hacía reír. O sea, no los chistes de odio. Los otros. Que, de hecho, eran la mayoría, pero. En fin, ahora me siento mucho mejor conmigo mismo. Qué bueno que la sacaron. De verdad. Me alegro. Muchísimo.
Seguro que yes.”


Todavía, cuando veo la promo para una película de afuera que van a pasar en la tele “sin editar,” pienso que van a salir tetas.



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