6.7.13

Escritores Famosos


Mi copia de Obituario Puertorriqueño está firmada por Pedro, dedicada a Chimi. Chimi es Alfredo, antiguo compañero de clase en superior. El papá de Chimi editó, junto a Yvan Silén, una antología de poetas boricuas en inglés. Chimi le había prestado su copia de Obituario a una profe de español en el colegio. La profe de español lo descuidó. Yo, con cuidado, tracé sobre el nombre de Chimi. Desde entonces lee “Para Guille,” más o menos.

La primera vez que vi a Edgardo Rodríguez Juliá, él estaba sentado a dos mesas de mí en La Tertulia. En una me miró. Yo bajé la vista. La escena se ha repetido en la cafetería de Costco, en Ben & Jerry's de Torrimar, en La Terraza de Plaza. Siempre está solo. Nunca nadie se le acerca.
Cuentan que quienes se atreven, lloran.


Pizza Hut de Viejo San Juan, circa 1995.
Luis Rafael Sanchez1 termina de comer
(Personal pan pizza, doble queso).
Pide la cuenta.
Paga cash.
Deja recibo y propina en la mesa.
(Muy generosa).
Antes que la mesera recoja.
me tumbo el recibo.
Dejo el dinero.
Días después lo confundo con otros.
Lo pierdo.


Manuel cuenta que fue donde el hombre y le preguntó “¿Usted es Julio Cortazar?” en el aeropuerto de Kingston, 1976. Manuel hacía escala en un vuelo de Cuba a Puerto Rico. Cuba y Puerto
Rico son punto A y punto B, respectivamente. Cortazar estaba de gira por el Caribe. Venía de Paris con acento porteño. Cuenta Manuel que era alto, altísimo. Y flaco. Y huesudo. “Buen tipo, Julio” dice. Entonces toma un sorbo de su cerveza y cambia el tema para contarnos de cuando conoció a Roque Dalton en Corea del Norte. De cómo el gobierno de Corea del Norte lo invitó en carácter de independentista, todo pago, allá para la época de las vacas gordas del comunismo internacional. De cómo no había nada que hacer en Corea del Norte más que beber ron con Roque a los 19, 20 años. ¿No serán estos los más hermosos versos sobre Corea del Norte y Puerto Rico? “Buen tipo, Roque. Se la pasaba hablando de Vallejo. Una pena cómo murió.” ¿Y cómo eran, Manuel? “El uno tanto más alto, el otro tanto más bajito que yo.” En ese preciso momento Manuel luce enorme. E inacabable. Entonces nos recomienda un par de libros. “Nadie más se atrevía a ir donde él,” dice, sonriendo. Aún no ha visitado Kingston. Buen tipo, Manuel.
Yo lo conozco.

(7/5/13)






1Años más tarde, luego de ver a LRS en una conferencia, pensé que quizás el hombre en el Pizza Hut no era él. 

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