28.7.13

Hablando de más.


Tengo 34 años. Soy blanco, heterosexual y vengo de una familia reconocidísima e híper-influyente en los círculos más exclusivos de poder en el País. Me eduqué en un colegio jesuita de varones. Estudié y viví “afuera” por once años. Regresé con un PhD. Me hice abogado.

No es un acto de contrición ni intereso echármelas. Es un resumen de hechos. Pues los hechos son relevantes y vale la pena traerlos a colación cada vez que me aventuro a escribir acerca de alguna temática mayor a mis sentimientos y/o experiencias personales. Y como escritor, tengo una tendencia a aventurarme. Además, me parece que la crítica que se escribe desde y/o en torno al contexto puertorriqueño contemporáneo carece de la apertura textual de ese sujeto que escribe; quien, en ocasiones, es demasiado dado a escudarse tras la postura política que asume, y por ende nunca precisa la posición social desde donde atestigua y analiza lo que acontece en el País. Y sí, la autocrítica es un ejercicio diario; que se nutre de la repetición de la reflexión a medida en que el sujeto se suma a determinadas colectividades, abraza causas, proclama creencias, pretende, mediante su obra diseminada en espacios reconocidos del “saber”, sentar las bases para que la comunidad se piense, se evalúe y se imagine.

Lo cierto es que diariamente somos llamados, como lectores y lectoras, a pensarnos en ocasión de la publicación de un artículo o columna de opinión salida de las manos de poetas, narradoras, profesores, gente que escribe. Hacemos el ejercicio y a su vez invitamos a otras lectoras y lectores a aventurarse al colgar la columna en Facebook o Twitter. Y así, diariamente, pasamos juicio sobre importantísimos elementos de nuestra vida privada y compartida, en respuesta a la invitación que nos hacen las y los autores del patio, mirando nuestras biografías desde su perspectiva. De ahí que hablemos del lector como un sujeto en sincera disposición al riesgo total; abierto a la mirada del otro. Y sin embargo, la gente que hace “crítica cultural” pocas veces hace lo propio. Claro, no tienen por qué hacerlo. Uno escribe y ya. Sin embargo, quien escribe bajo la etiqueta de “crítico” y que como parte de su proyecto escritural argumenta a favor de un “deber ser” de la sociedad puertorriqueña, debe considerar los múltiples lugares donde ubica su yo a medida en que ese yo se inscribe en los textos que escribe, y decidir si procede hacerlo visible o no.

Este es un argumento a favor de su visibilidad pues lo opuesto le permite al crítico fraguar un espacio discursivo de la marginalidad sin más, desde donde reescribir su biografía, obviando aquellas instancias de poder y privilegio (social/económico/político/simbólico) que bien podrían dar forma a su cotidianidad e informar los textos que produce, sin ser explicitadas en ellos. Esta ausencia es significativa (y harto conveniente), puesto que todo aquello que el autor deja fuera del texto queda libre de la mirada y el juicio crítico de sus lectores. Cosa que no es problema en la ficción o en la poesía, pero sí en esos espacios de argumentación expresa en torno a las problemáticas de nuestra vida en comunidad. Hace falta mayor transparencia. De lo contrario:

Tengo 34 años. Soy poeta, ex-huelguista y vivo en una cooperativa. Estudié con beca y con préstamo y viví “afuera” por once años. Regresé con un PhD en sociología. Me hice abogado pero no practico. Enseño ciencias sociales y escritura creativa en la universidad. Cuento con media matrícula del mst, del mas, del mam, del ppt, del cabe en mi lista de amigos en Facebook. Piqueteo. Desobedezco. Más a menudo ando pelú y no me afeito. De paso, Libertad para Oscar.

No es mentira. De hecho, son estos aspectos de mi biografía los que más inciden sobre mis sentimientos y mi manera de ver la vida hoy. Sin embargo, lo de blanco y lo de hombre y lo de heterosexual y lo del nombre de la familia siguen importando más como fuerzas sociales al momento de disertar acerca de la manera en que ha sido estructurada mi vida, quiéralo yo o no; renuncie o resista afectiva y efectivamente a la infinidad de privilegios que me son concedidos a diario por el mero hecho de pertenecer a determinadas clases, categorías de poder, sin importar el carácter contestatario de mis actuales y amadas asociaciones. Procede por tanto repetir el ejercicio de auto-crítica cada vez que extiendo una invitación al lector a mirarse desde mi perspectiva para que a su vez pose su mirada sobre mis ataduras al poder, para entonces aventurarnos a evaluar la situación del País, y teorizar acerca de aspectos importantes de las vidas de otros y otras.

Para esto también está la poesía. Para imaginarnos, desde la (auto) crítica. Y mucho más, por supuesto. La infinidad de cosas.  Lo que pasa es que la poesía tiene a su cargo la belleza también. Y pues, lo bello es mucho más complicao. Tú sabes. 

24.7.13

Sobre el Vándalo Cristiano


En una pared de Villa Nevarez hay un mural de un hombre arrodillado que dice “los hombres verdaderos se arrodillan ante dios.” Estaría chévere que alguien lo vandalizara escribiendo en tinta blanca: “Eneida, carajo, sálvame” o “prohibido predicar la moral en murales” o “los hombres verdaderos se arrodillan ante el arte.” Oh dios.

Ojalá el vándalo cristiano sea Lalo, recién llegado de Lima y ¡sorpresa! A ver cómo interpretamos las crucecitas blancas ahora. En Simone, de hecho, la ciudad amanece pasquinada con imágenes de chinos anónimos. Es un ejemplo de buena literatura y un buen “antídoto” para la invisibilidad de sectores en nuestra sociedad. Claro, aquí los cristianos son hiper-visibles y las cruces y crucifijos abundan en muros, paredes, paradas de guagua y edificios gubernamentales. No hace falta joder con la imagen de Maelo y Carlitos Colón para predicar la moral en el espacio público. Sin embargo, so what? Si esa es su particular cruzada—their very own Christian Riot if you will—pues qué tal si en lugar de calcar el discurso de lo sagrado sobre obras de arte, o de recurrir a técnicas de vigilancia electrónica para salvaguardar la integridad de nuestros murales, buscamos defensas más afines con nuestra sata convivencia. Sería mucho más alentador, qué sé yo, ver fotos de gente en corillo jangueando frente a los muros “parlantes” que la imagen del vándalo en las redes sociales. Sí, está bien, ojo al pillo. Pero ojo también a nuestra inmediata y casi instintiva predilección por la ética policial y la primacía de la propiedad privada (physical, intellectual or otherwise). “Eneida, carajo, si tachan tu nombre, lo escribo en cualquier otra parte.”

Lalo no es el vándalo. Me parece que está en Lima aún. Además, el tipo de la foto tiene demasiado pelo. Además, Lalo nunca pintaría cruces sobre el rostro de Maelo. Aunque sería una buena premisa para su próxima novela: una ganga de cristianos locos vandalizan obras de arte en las calles y la gente en extremo indignada, se organiza y llama a la policía.

Nada, pichea. 

22.7.13

For whatever it's worth


El que se va podrá ser un traidor desde la perspectiva del más retrógrada espíritu patrio-cómico, pero no es pendejo. Es pendejo quien se queda, teniendo quizá la oportunidad de salir. Dicen los que saben— ausentes todos— que es un riesgo innecesario el que se corre, o “un lujo” que se gasta, el sujeto, que a saber cómo o por qué, posee una fijación en extremo extraña con los deleites y desesperos del desolado patio patrio que habitamos. De paso, es curioso cómo quienes se cantan expertos en materia del día a día en la Isla no residen en la Isla desde el 2012 o el 1992. Y sí, un día más o un día menos hace la diferencia cuando se trata de calcular el balance de nuestra cotidianidad compartida (por siempre en construcción, convenientemente). Y no, vivir la isla a través de Facebook no cuenta, no importa cuantas de tus amistades sean fieles voceros del acontecer isleño, ni cuanta literatura local te eches al cuerpo. Hay que hablar con la conciencia de donde tenemos el cuerpo metido al momento de dictaminar sobre la vida de los demás. [Mi cuerpo está metido en un cómodo apartamento en el área de Río Piedras, y escribo durante mis vacaciones, con la buena fortuna del bien nacido y del docente a tiempo completo y sí, esto hasta cierto punto explica mi regreso y estadía extendida en el País. Y no abundo porque ya aburro con tanto disclaimer y disclosure, pero propongo que me gustaría ver más disclaimers entre comentaristas].

Ayer leí en Facebook que quien se ha quedado viviendo aquí no sólo está conforme sino que es cómplice con la debacle económica, ética, gubernamental del País. Que si no te buscaste una salida “forzada” es porque muy probablemente te la has pasado busconeando, forzando a otros a lanzarse a la mar. O porque permaneciste callado ante semejante naufragio. Y así, el que se queda no sólo es pendejo, sino que traiciona la ley de la patria al echar a perder tanto talento radical. El comentario ofende por su espíritu patrio-cómico, en tanto migrar se presenta como la única opción de los verdaderos hacedores de la patria, que ahora asumen la ardua tarea de forjarla desde sus afueras, en el afuera izquierdista, academicista y acomodado. Desde esta perspectiva, la Isla ha quedado presa del caco y del bully, del buscón y el retrógrada, del fundamentalista, el conforme y el pendejo. El problema es que en la Isla también vive gente en las afueras de estas categorías y en clara oposición a ellas, o que simplemente bregan con ellas, cómo pueden. Algunxs desde muy adentro. Y difícilmente. ¿Procederá la empatía?

Todos los días, muchos de nosotros y nosotras aquí nos sentamos a re-trazar nuestro plan de vida en el País con un plan de escapatoria en el bolsillo de la camisa o pantalón. Es cierto. Algunxs otrxs nos echamos mucha literatura local al cuerpo. La leemos como manuales de supervivencia. Y sobrevivimos con un pie adentro y otro afuera, dispuestos a buscárnoslas en otros lares en cualquier momento. Se vive así. Se escribe así. A manera de riesgo asumido. De gasto gradual, “lujosa” o “lujuriosamente.” Como quieran. Y esto es lo fundamental— “los que quedan” y “los que se fueron” tienen un inventario compartido de escenas de ansiedad, desesperación y escapatorias imaginarias que deberían servir de puntos de contacto para discusión, colaboración y empatía. Procede dejarnos de pendejadas y entendernos. Mostrarnos las marcas de ese gasto gradual, con sus matices y contradicciones. Practicar la cercanía.

18.7.13

God bless America for Mariano Rivera


La ciudadanía americana es un detalle.

En marzo del año pasado, estudiantes de la Universidad de Mississippi le gritaron “Where's your green card?” a un baloncelista y estudiante de la Kansas State University, mientras éste intentaba un tiro libre durante un juego en el torneo de la NCAA. El detalle es que el atleta universitario era puertorriqueño. Oops. 

Algo parecido aconteció el martes en la noche durante el juego de estrellas de las grandes ligas, cuando el cantante puertorriqueño Marc Anthony fue objeto de burla de parte de un segmento considerable de la fanaticada estadounidense, que por medio de Twitter expresó su disgusto con la MLB por ésta seleccionar a un extranjero para cantar God Bless America en la séptima entrada. Otro twitteros salieron a su defensa, trajeron a colación los datos esencialísimos de la biografía del cantante: Resulta que Marc nació en Nueva York. Gran cosa. El prejuicio no se combate con hechos, anotaciones históricas.

“Se combate con bates,” me digo y sonrío pensando en el gusto que me dio ver la entrevista que le hicieran al pelotero cubano Yoanis Céspedes en la noche del lunes, luego de éste ganar la competencia de jonrones. La entrevista fue en español, cosa que enfureció a un montón de fanáticos y twitteros. El canto de Marc, la noche siguiente, fue sólo la gota que colmó la copa.

Lo curioso es que el momento más emocionante y significativo de las festividades relacionadas al juego de estrellas, fue el tributo brindado al lanzador de los Yankees, Mariano Rivera, que se retira este año. Mariano es panameño. Y según comentaristas televisivos, fanáticos y twitteros estadounidenses representa lo mejor del béisbol. Cuando hablan de él, hablan de clase y profesionalismo y carácter y dignidad y todas esas cosas que los ¿peloteros? suponen tener.

La entrevista a Mariano al finalizar el partido fue en inglés. Con esa no hubo problema. Desconozco cómo Rivera llegó a EU. Desconozco si mantiene su ciudadanía panameña. Es el relevista más importante en la historia del béisbol. El resto son detalles. El tipo es amado por todos allá. No problem, siempre y cuando no se le ocurra cantar el himno de EU o la God Bless America o Amazing Grace o en medio de una entrevista mandar “un saludito a mi gente linda de Panamá.” 

17.7.13

Libertad para Oscar (in English, más o menos)


Yo no quiero a Oscar López gratis, lo quiero libre. Pero las consignas en inglés me cogieron desprevenido y me turbé. “Obama, listen to me. I want Oscar López (for) free.” Con Romero es más sencillo: “¡Romero, asesino!” Esa consigna es facilita.

Antes de la llegada de Romero al Conservatorio de Música, llegó Carmen Yulín, que saludó a los y las manifestantes al otro lado de la Ponce de Leon. Apretó manos. Repartió besos. Tomó fotos. Y prometió, además, mostrarle las fotos de la manifestación a favor de la excarcelación de Oscar López al expresidente Bill Clinton, invitado de honor en la tarde de hoy. Romero, en cambio, no saludó a nadie. Tras que asesino, antipático. Para colmo.

Eso sí que nadie podría decir de Bill Clinton. Fue un presidente simpático. La palabra “presidente” uno la puede intercambiar por “asesino” en cualquier momento. Es un juego de lenguaje. Y de política. Yo digo una cosa queriendo decir otra: “I want Oscar López for free.” Lo quiero libre. Listen at me.

Ahora bien, más simpático que Obama, nadie. Más asesino tampoco. Excepto los tipos esos que los presidentes y los gobernantes a menudo envían a matar disidentes. “Carlos Soto Arriví tenía 18 años cuando junto con Arnaldo Darío Rosado murió víctima de un operativo policíaco en el Cerro Maravilla el 25 de julio de 1978...El gobierno de Carlos Romero Barceló de inmediato exoneró de culpa a los policías y los declaró héroes alegando que actuaron en defensa propia ante un ataque terrorista.”

“¡Romero, asesino!” A uno le gustaría que se le hubiera olvidado algo en el carro para que tuviera que salir y volver a entrar. Y todo el mundo podría volver a gritar, más duro, con más ánimo. Uno quisiera que Obama acogiera el reclamo de libertad para Oscar. Uno quisiera compartir su ánimo. Uno quisiera mucho amor de gratis, libremente dado y recibido. 

“Obama, listen to me I want everybody I love for free to be free.”
Libertad para Oscar.

15.7.13

Casellas y Zimmerman: Breve Comentario sobre el Racismo en Puerto Rico


Cuenta mi estudiante que él estaba jugando baloncesto cuando llegaron agentes de la unidad de arrestos especiales a la comunidad Los Filtros en Guaynabo. Le “pidieron” a él y a otros 5 o 6 chamacos que vinieran con ellos. Los llevaron al cuartel. Los interrogaron.
Él dice que mide 5'6'', 5'7''.
Trigueño.
Muy bajito, para el baloncesto. Sin embargo, fácilmente podría pasar por un “un hombre trigueño, de unos 5'5'' de estatura.” Ésta, recordarán, es la descripción que ofreció Pablo Casellas el año pasado del supuesto asesino de su esposa Carmen Paredes.

En Estados Unidos, la práctica de culpar a un sujeto negro por los crímenes de una persona blanca se conoce como “racial hoax.” La práctica es más o menos exitosa. Sujetos blancos, responsables de delito, a menudo logran desviar la atención de las autoridades por un tiempo, mientras atienden sus asuntos, preparan su defensa. A causa de ello, personas negras, inocentes, sufren arrestos, interrogatorios. Los “racial hoaxes” funcionan en tanto y en cuanto dentro del imaginario racial estadounidense, se percibe al sujeto afro-americano como inherentemente peligroso. Es decir, hay un entendido socio-cultural que un negro en cualquier momento podría ser culpable de algo. Cualquier cosa. Lo que se le antoje a un blanco.

Traigo este detalle del caso de Casellas a memoria, no con la intención de “probar” o peor, de dar por sentado, su culpabilidad. Sino, para brevemente arrojar luz sobre los puntos de contacto de este caso en Puerto Rico, con lo acontecido en el caso de George Zimmerman y Trayvon Martin en Florida. Para entendernos: mi estudiante fue intervenido e interrogado por las mismas razones por las cuales Martin fue asesinado y su asesino fue absuelto. Para las autoridades, resultó “razonable” pensar, al menos durante las etapas iniciales de la investigación de la muerte de Paredes, que un hombre de “tez oscura” de la comunidad Los Filtros fuese el responsable del delito. Esto, a pesar de que desde el inicio, la historia, según narrada por Casellas, era inverosímil (eso de salir de la casa descalzo a sacar dinero de la ATH, ir a casa de su padre, cambiarse de ropa etc.). La “razonabilidad” de ese pensamiento, no importa cuán espuria, responde al mismo entendido socio-cultural que justificó el asesinato de Martin a manos de Zimmerman, al menos desde el punto de vista de seis mujeres blancas en Florida. Ese entendido no surge en un vacío. Es producto de un orden social racista, fundamentado en creencias, prácticas y procesos, a nivel macro y micro, de privilegio y exclusión.

Durante el día de ayer y a partir de una serie de posts en Facebook criticando las expresiones racistas de puertorriqueños y puertorriqueñas en torno al veredicto en el juicio contra Zimmerman, sostuve varias discusiones con compañeros y compañeras, que entendían improcedente, en primer lugar, interpretar lo acontecido en Florida como un problema de razas, y segundo, aprovechar la ocasión para hablar sobre el racismo en Puerto Rico. Para algunos de mis interlocutores, lo acontecido en Florida es comparable con lo que acontece cotidianamente en la Isla única y exclusivamente en tanto aquí también uno vive con miedo a escalamientos y atracos, y por ende es razonable que uno, como ciudadano común y corriente, se arme para proteger lo suyo, y pues Zimmerman desafortunadamente se equivocó, pero eso no lo hace racista. Eso le podría pasar a cualquiera, decían.

Propongo que el racismo de Zimmerman está en su equivocación, o más bien, en su predisposición a equivocarse y tomar a cualquier muchacho negro que se tope en la calle por sospechoso. Predisposición que es compartida por amplios sectores de la población blanca americana, sin mucho esfuerzo. De forma semejante, una de las manifestaciones del racismo en Puerto Rico, es la predisposición a tomar un cuento como el de Casellas por cierto, al punto de ir a recoger muchachos inocentes en la cancha de baloncesto e interrogarlos en el cuartel, aun cuando nada de lo narrado tenga sentido.

Sépase pues que hay otras víctimas inocentes en ese caso. Sépase también que la descripción que ofreció Casellas del asesino aplica a un gran número de los estudiantes en la institución donde enseño. Sépase que esa predisposición a sospechar de ellos es ampliamente compartida en el País. Sépase que sus vidas también están en juego. 

10.7.13

Pasear el perro, víspera de tormenta


i.

“Ay ya, alguien más le dijo pato a alguien y ahí viene Pedro Julio a exigir que le pidan excusas a nombre de la comunidad gay y sus mil maravillas...¿Qué? No me digas que ahora me toca a mí pedir excusas por insinuar que me parece senda pendejada que un hombre se queje de Elvis Crespo y sus paterías. Que se pinte pal carajo...¡Píntate! ¿Entendiste?...Chico, la canción. Anyway, mano, no es que esté a favor de que le digan pato a la gente. Pero, loco, estamos hablando de Elvis Crespo. O sea, al tipo lo cogieron jalándosela en un avión, tú me entiendes, y ahora esto...Lo que quiero decir es que está la gente de la comunidad lgtwhatever, y está gente como Elvis que no se saben comportar. Y esas cosas hay que hablarlas bien claro. El political correctness tiene sus límites, papi. ¿Tú me entiendes?...Mira, un ejemplo, yo estoy cool con los negros pero si un negro viene a joder conmigo, ese negro es un negro cabrón. ¿O acaso para poder insultarlo tengo que consultar primero con el international association for colored people? No me jodas. Si usted es un prietito y viene a joder, usted es un negro cabrón. Y si usted lo que le gusta es coger por atrás y se cree que a to' el mundo le gusta lo mismo que a usted, usted es una loca furiosa y hay que matarte en la raya...No me mires así. Es un figure of speech, como dicen los americanos. Anyway, ¿compraste beers pa esta noche? Es que a mí me cogió la ley seca en el tapón y pues...Nada, pichea. Yo me voy para el parquesito que a Buster no le gusta la grama aquí. Hablamos.”

ii.

Alexander de Jesús Díaz, codueño del restaurante Made in Puerto Rico en Isla Verde, confirmó hoy a Primera Hora que el cantante Elvis Crespo  lo agredió con un puño en la cara y lo trató de besar en la boca bajo tremenda borrachera.
...

De repente se agitó y me trató de besar y me quería dar un abrazo para forzar el beso en el área del chinchorro. Le decía a mi novia: ‘Tu novio es un pen..., dile que me dé un beso’”, reitera desde su restaurante, que opera desde hace casi un año.
...

Se le salieron las paterías, de verdad”, dijo  al tiempo que señaló que “es penoso que un artista pase por eso (por el estado de embriaguez)” .

iii.

Los hombres se propasan todo el tiempo. La mayoría del tiempo con mujeres. Nunca es noticia. Ni cuando son artistas o celebridades. Parte de ser una celebridad es entrar a negocios y joder con los y las empleadas. Y no pasa nada. Y todo callao, porque a los gerentes de negocio no les interesa atraer prensa negativa. Es parte del culto a la celebridad.
El beso de Elvis es noticia únicamente porque el culto a la celebridad tiene al menos un límite conocido: el privilegio de ser hombre en este País, que no se cede por un beso de cualquier flaca. Y mucho menos de un flaco. No importa cuán famoso sea.

iv.

Vamos, Wallace.

9.7.13

Nada que ver


Veo un programa de televisión donde una señora le rompe un huevo en la cabeza a otra. Lo hace por dinero. La agresora es de Cidra, la otra doña es de Cataño. ¿Es agresión si la víctima consiente? El anfitrión pregunta si hay gente de Cidra en el público. El público quiere ver a las concursantes caerse a huevazos. Lo hacen por una tostadora o motora. El anfitrión es dueño de casas de empeño. Es extraño, pero extraño a Don Francisco. ¿Don Francisco estará vivo? Se llama Mr. Cash.

No hay nadie de Cidra en la audiencia. ¡Cataño represent! Y de repente, la víctima se torna en victimaria y gana. Ambas terminan con huevo en el pelo, pero sólo una se lleva los 500 pesos o el DVD o la lavadora. En otro segmento, otras dos doñas, vecinas de Caguas— ¡Caguas, vamo a toas!-- se vacían vasos de agua sobre sus cabezas. Lo hacen por dinero. Es humillante. ¿Cuenta como humillación si todos los miembros de la audiencia darían lo que no tienen para participar? Una de las vecinas de Caguas no tiene secadora. A la otra le hacen falta los chavos para pagar el celular. El juego se llama “Los Mojaos.”

Pobre Don Francisco, aún está vivo para ver esto.


-Yo no me explico cómo la televisión local aún sale en televisión.
-Yo la veo por los anuncios.
-¿Qué tú dice?
-Casi todos los anuncios los hacen aquí.
- ...
-Hay que apoyar lo nuestro.
- ...
-Palabras del gobe.
- ...
- ¿Te acuerdas del Gandongo Express?
- Chevy le metía.


“Desde que sacaron del aire a La Comay, me siento mejor persona. También me entero de muchas menos cosas, pero. Eticamente, era lo correcto. De eso no hay duda. Obvio, me divierto menos. Pero eso también es parte de sentirse bien. En términos éticos.
Es cierto que a veces uno llega a la casa y se aburre. Pero lo que hacía La Comay estaba mal. Muy mal. O sea, no todo era malo, pero. La ética es la ética. Y uno no puede decir esta parte del show me divertía millones y esta otra no. Aunque sea verdad. Porque el mundo es un todo y cada cabeza es un mundo y la verdad es que Kobbo nos estaba dañando las cabezas con su odio. Y el odio por el simple hecho de ser cómico no es un chiste. Es una cuestión ética, tú sabes. No es gracioso.
Y sí, lo admito, me hacía reír. O sea, no los chistes de odio. Los otros. Que, de hecho, eran la mayoría, pero. En fin, ahora me siento mucho mejor conmigo mismo. Qué bueno que la sacaron. De verdad. Me alegro. Muchísimo.
Seguro que yes.”


Todavía, cuando veo la promo para una película de afuera que van a pasar en la tele “sin editar,” pienso que van a salir tetas.



8.7.13

Lunes, 8:27am


Carmen M. Ramos podría ganar 5 mil dólares en el jackpot de Burger King.
Veintiséis jóvenes realizan un acto de desobediencia civil en las inmediaciones de la cárcel federal
en Guaynabo a favor de la excarcelación de Oscar López.
La tercera tormenta tropical de la temporada se llama Chantal.
Mi perrita cumple años.
Es muy obediente.

Este año Oscar cumplió 32 años encarcelado.
La prisión donde está Oscar está en Indiana.
Para hacer desobediencia civil en Indiana hay que comprar pasaje.
Aquí uno desobedece con sentarse.
Entonces vienen los guardias y te piden que te pares.
Permaneces sentado.
Ellos amenazan con arrestarte y tú te rehusas.

Al final, Carmen M. Ramos ganará 5 mil dólares cortesía de Burger King.
El miércoles habrá mucha lluvia.
Los jóvenes serán removidos de alguna forma.
Oscar continuará haciendo tiempo en Indiana.
Alguien le escribirá para contarle.
Eso lo hará muy feliz. 

6.7.13

Escritores Famosos


Mi copia de Obituario Puertorriqueño está firmada por Pedro, dedicada a Chimi. Chimi es Alfredo, antiguo compañero de clase en superior. El papá de Chimi editó, junto a Yvan Silén, una antología de poetas boricuas en inglés. Chimi le había prestado su copia de Obituario a una profe de español en el colegio. La profe de español lo descuidó. Yo, con cuidado, tracé sobre el nombre de Chimi. Desde entonces lee “Para Guille,” más o menos.

La primera vez que vi a Edgardo Rodríguez Juliá, él estaba sentado a dos mesas de mí en La Tertulia. En una me miró. Yo bajé la vista. La escena se ha repetido en la cafetería de Costco, en Ben & Jerry's de Torrimar, en La Terraza de Plaza. Siempre está solo. Nunca nadie se le acerca.
Cuentan que quienes se atreven, lloran.


Pizza Hut de Viejo San Juan, circa 1995.
Luis Rafael Sanchez1 termina de comer
(Personal pan pizza, doble queso).
Pide la cuenta.
Paga cash.
Deja recibo y propina en la mesa.
(Muy generosa).
Antes que la mesera recoja.
me tumbo el recibo.
Dejo el dinero.
Días después lo confundo con otros.
Lo pierdo.


Manuel cuenta que fue donde el hombre y le preguntó “¿Usted es Julio Cortazar?” en el aeropuerto de Kingston, 1976. Manuel hacía escala en un vuelo de Cuba a Puerto Rico. Cuba y Puerto
Rico son punto A y punto B, respectivamente. Cortazar estaba de gira por el Caribe. Venía de Paris con acento porteño. Cuenta Manuel que era alto, altísimo. Y flaco. Y huesudo. “Buen tipo, Julio” dice. Entonces toma un sorbo de su cerveza y cambia el tema para contarnos de cuando conoció a Roque Dalton en Corea del Norte. De cómo el gobierno de Corea del Norte lo invitó en carácter de independentista, todo pago, allá para la época de las vacas gordas del comunismo internacional. De cómo no había nada que hacer en Corea del Norte más que beber ron con Roque a los 19, 20 años. ¿No serán estos los más hermosos versos sobre Corea del Norte y Puerto Rico? “Buen tipo, Roque. Se la pasaba hablando de Vallejo. Una pena cómo murió.” ¿Y cómo eran, Manuel? “El uno tanto más alto, el otro tanto más bajito que yo.” En ese preciso momento Manuel luce enorme. E inacabable. Entonces nos recomienda un par de libros. “Nadie más se atrevía a ir donde él,” dice, sonriendo. Aún no ha visitado Kingston. Buen tipo, Manuel.
Yo lo conozco.

(7/5/13)






1Años más tarde, luego de ver a LRS en una conferencia, pensé que quizás el hombre en el Pizza Hut no era él. 

4.7.13

Quebradillas, Isabela, Aguadilla


Tres hombres sentados en un sofá bajo un árbol a orillas de la carretera.
Tres hombres sentados sobre pailas de pintura frente a un antiguo Burger King
(lo sé por el cosito del servicarro).
Tres hombres sentados en la caja de carga de una pickup Mitsubishi en la bomba #7 de la Shell donde paramos a pedir direcciones para regresar a casa.
En el cristal trasero: “Regalo cuenta, pal carajo con to.”

2.7.13

pancartas


i.

si un extraño entra a mi casa me preocupa que no tenga
cómo defenderse de mí
actualmente estoy en busca de dinero fácil
alternativas de emplear mi tiempo
en nimiedades

yo recojo hojas sueltas de árboles caídos
para repartir sin ánimo de lucro
mas a menudo regreso a mi casa
con el bolso lleno de menudo

invierto mi tiempo en hacer mi dinero sonar
vacío el bolso sobre la mesa
y pienso que cobre es el color más natural
del mundo

en las mañanas salgo a comprar papel
calco hojas muertas para vender.

ii.

la última persona que tomó mi palabra,
me timó. creí que era buen timonero,
tomó mi barco y lo hundió.

la alegoría no me hace feliz,
la alegría sí.

mi primer pensamiento en el día:

de pequeño era feo
pq en realidad soy un mime.”

primera regla de vivir en negación,
morir no es opción.

iii.

yo tengo por costumbre murmurar “fuego”
al oído de extraños en sitios públicos.
algunos gritan
y salimos corriendo a esperar bajo el sol.

“¡qué aburrido! “

yo podría prender en llamas la ciudad
y como quiera al otro día habría lo mismo para hacer,
sólo que entre muchas más
cenizas y desesperación.

sobre la desesperación: una vez robaron mi paz al teléfono
y la ataron al hilo de una chiringa como contrapeso.
desde entonces no respondo a llamadas
fuera del teatro, con ansias escucho
la fusión va a comenzar.”

pero al salir todo el mundo luce igual.

iv.

anoche debí como un demente y no ha llamado nadie a cobrar.
mis prestamistas son más pesimistas que yo
me retiro a mi esquina en espera
del próximo asalto
pero mi sombra no me deja descansar.
los buenos perdedores dividimos nuestro tiempo entre detenernos
y retroceder
hasta caer. haría más
mas tengo una agenda cargada
de papel de argolla
y un disco de Miles para escuchar
antes de dormir.

v.

mis espías me adoran
arribé a un cuchillo en el camino,
miré al cielo
y sonreí para las tomas aéreas.

mi carpeta lee como un tablero de juego—
adelanto espacios
mas no cambio de lugar

si alguien quisiera jugar a las escondidas conmigo,
sépase que soy el puntito más brillante
en el radar.

vi.

compré dos entradas para El Llanero Solitario.
el estreno es en dos semanas.
voy solo.
la segunda es para guardarla íntegra
en un plastiquito.

ya me imagino a mis amigos imaginarios
ofreciéndome cantidades inimaginables
de dinero por ella.

yo me rehusaré.
ellos me dejarán de hablar