2.6.13

Día nacional del perro


Las tenis son Jordan. Los shores son Jordan. La camisa es de Jordan. El beanie. ¿El beanie? El beanie es de Jordan también. Y las pantallas. Y las medias. Si es cierto que los perros son reflejos de la personalidad de sus amos, ese pitbull es sendo pendejo. Se llama Jordan.

Estoy en Caguas. En el jardín botánico. En el séptimo día nacional del perro. Siete pesos la taquilla. Límite de un perro por persona. “¿De qué raza es tu satito?” pregunta la niña porque su satito es idéntico al mío. Estacionamos en el complejo deportivo. Un peso por la ride en pisicorre. Los perritos viajan gratis porque es su día, me dijo el don al montarme. “Pero vela que no me cague la guagua.” “Feliz día a usted también.”

Hay una carrera de obstáculos, competencias de atletismo y obediencia, shows de magia, café, batidas y tocinetas gratis. Hay muchos tipos tatuados en camisilla. Muchos tipos musculosos con cadenas. Mucho tipo gordo en pantalones cortos y camisilla, con tatuajes y cadenas, y pitbulls con nombres de baloncelistas. Mucho perrito chiquito, peludo, con lazos o gorros o trajecitos. Hay representación de todas las razas featured en películas de Disney. Hay mucho niño sentado en la grama, abrazando a su perrito como si los amigos imaginarios valieran mierda sólo por hoy. Es maravillosa esta perra vida.

Tiene además un tatuaje del simbolito de Air Jordan en su pantorrilla izquierda, y uno del simbolito de swoosh en el cuello. La cruz de su cadena es un 23. Todo en oro, con diamantitos. Las tenis no tienen ni una sola mancha o rasguño. Hay gente capaz de matar por un par de Jordan. Hay gente que piensa que los pitbulls deben morir. En una, el perro pisa el zapato del tipo y lo mancha. Yo temo por su vida. El hombre se baja, mira al perro a los ojos. Lo besa en la boca. Maravillosa, dije. 

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