14.5.13

Incomplete correspondence (3)


Peor que citar una canción de Willie Colón para establecer una postura política, nada. “Palo que nace doblao,” me dice el hombre, serio, con convicción. “El que nació así, no que se lo merezca, pero por mí se jodió. Si no le gusta, pues que no trabaje. O que se aguante las ganas. Por no decir que se enderece.” Que conste que no se trata de un fundamentalista. El tipo es progre, dice. Votó por uno de los partidos emergentes. Estuvo en contra de la privatización del aeropuerto. Marchó el primero de mayo. 

 Yo comparto el camino del lobby del edificio hasta el contenedor de basura con él y ganas no me faltan para apuñarlo y arrojar el cuerpo en el zafacón. Eso de seguro rendiría más frutos que llamar por teléfono a mis representantes en la legislatura para que respalden el proyecto 238 en contra de la discriminación en el empleo por orientación sexual.

“Siiimóooooon, Siiiimóooooon.” Ahora está cantando el muy infeliz, en respuesta a mi silencio. Hay gente que no aprende. Lanzo mi bolsa a distancia, cosa de poder iniciar el camino de vuelta solo y en paz. Pero fallo. Cuando me bajo a recoger la bolsa del suelo me dice “¿Viste lo de Gilbertito? La dama de la salsa le dicen en el barrio.” Decidido. Este hombre tiene que morir. Necesito un plan. Pienso Emma Zunz y digo “Borges” en voz alta. “Sendo maricón, también” me responde.

Pedro Lemebel de seguro le escupiría un ojo. Bolaño igual. Bruno Soreno le pondría un cuchillo al cuello. Necesito un plan. Mientras pienso, el hombre se despide y se va cantando “La conciencia.” Una verdadera amenaza el tipo.

De vuelta en el apartamento me siento a escribirle a mis representantes electos: “Estimado senador/a, O vota a favor del proyecto 238 o soy capaz de matar a cualquiera que piense como usted.” Tacho la parte de matar. “Soy capaz de no votar más nunca.” Bah. “ Soy capaz de votar por otro.” Esa menos. “Soy capaz de hacerle la revolución.” Para la revolución también haría falta un plan. Mientras pienso, la pantalla de la compu se oscurece. 

 “Soy capaz de no esperar más.” 

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