21.5.13

dawn of the morning


Entré a la panadería. Tenían The Usual Suspects en pantalla—cuando Kevin Spacey dice “the greatest trick the devil ever pulled was convincing the world he didn't exist.” Kevin Spacey hace de Keyser Soze, el responsable de la muerte de casi todos en la peli, pero la policía lo deja ir. Kevin Spacey también hizo de asesino en serie en Seven. Pero en esa suponía estar haciendo el trabajo de dios. Hay bien poquita diferencia.

“¡El diablo!” exclama Héctor cuando Willie toca el trombón en La Murga. Cuando uno escucha el trombón de Willie por primera vez, uno dice “diablo” aunque no sepas un carajo de música, porque sabes por Héctor que lo que está haciendo Willie supone ser bien bueno. Uno diría “Oh dios” si fuera malo.

A veces me pregunto si Héctor se hubiese metido a predicador de no habérselo llevado el diablo antes de tiempo. Tony Vega es predicador. Alex D'Catro es predicador. Richie Ray y Bobby son predicadores. Los predicadores no hacen buena música. A dios, sin embargo, le agrada. Dios es malo.

Keyser Soze es el número 69 en una lista de los cien mejores personajes del cine norteamericano. Spacey ganó el oscar de mejor actor de reparto por su interpretación. Christopher McQuarrie ganó por el libreto. Otra línea chulísima de la película es "Keaton always said, "I don't believe in God, but I'm afraid of him." Well I believe in God, and the only thing that scares me is Keyser Soze." El detalle es que quien lo dice es el hombre mismo. O el diablo. Hay bien poquita diferencia.

Una vez le pregunté a un cura jesuita por qué los emisarios del diablo no predicaban en televisión como los cristianos. “Porque son los mismos, el truco es que te hacen creer que el diablo no obra por medio de ellos.” Desde entonces le temo a dios. Y a Kevin Spacey. Y a los predicadores. Y a los salseros.

A Keyser Soze no, porque no existe.

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