10.5.13

Boricuas Bestiales

para Bruno Soreno


No importa lo que digan, para mí Puerto Rico siempre será cuna de beisbolistas. Y secuestradores. Y astronautas. Y bardos. Y narcos. Ayer encontré un hombre dormido en mi jardín. Había estropeado mis nardos. Oh well, Orwell también durmió así, a la intemperie, entre los más desdichados.

El papá de Orwell trabajaba como agente imperial del opio. No sé si eso sea una mala traducción. El hijo trabajó como maestro, limpiaplatos, cajero, guardia imperial, entre otras cosas. La pasó mal, según cuentan sus biógrafos, para escribir bien. Según él, para escribir bien, uno nunca debe usar una imagen o metáfora que uno está acostumbrado a ver en los textos de otros. Una metáfora típica para Puerto Rico es que es cuna de bestias y/o locos. Uno, como escritor, supone decir lo mismo pero en otras palabras. Cuando pienso en otras palabras, recuerdo las palabras de Orwell: “If it is possible to cut a word out, always cut it out.” Oh well.

En su ensayo, England your England, Orwell escribe: "As I write, highly civilized human beings are flying overhead, trying to kill me." Se refería a los Nazis. Los puertorriqueños, en cambio, son hiper-incivilizados. Matan. Se cuelan en fila. Mean la tapa del inodoro. Secuestran muchachas. Y dependiendo de la metáfora, todas estas cosas podrían estar conectadas. ¡Oh no! Olvidé levantar la tapa. Alerten a las autoridades.

A Orwell, cuando miembro de la guardia imperial en Birmania, le tocó matar a un elefante. Relata el suceso en un ensayo magistral sobre ideología. Hablar sobre ideología es hablar en metáforas. En Puerto Rico hablamos de bestias cuando queremos explicar los actos terribles cometidos por otros seres humanos inevitablemente ligados a nosotros y nosotras. Bestia es el que secuestra, el que esclaviza, el que viola, el que mata. Hablamos de bestias, también, cuando queremos explicar los actos cotidianos de desconsideración cometidos por otros seres humanos inevitablemente ligados a nosotros y nosotras. Bestia, entonces, es el que invade el carril de otro, el que se cuela en la fila, el que mea la tapa. No sé, pero creo que hacen falta nuevas metáforas. Una idea “bestial,” digo, por lo nítida.

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