16.4.13

Historietas


Su nombre es Ben Urich. Va tras la pista de Daredevil. Mi nombre es Guillermo y estoy loco por saber quién es el hombre de tez oscura con mochila y sudadera que figura como Persona de Interés en la investigación policial que gira en torno al ataque en Boston. Yo estoy en Puerto Rico. Urich es un reportero del Daily Bugle. Leo el paquín #5 de una serie especial de ocho. De vez en cuando subo la vista y miro la televisión. Al menos tres detonaciones de bomba. Cientos de heridos. Un nene de ocho años muerto. En los cómics, los responsables de crímenes terribles son súper-villanos. En el caso de Daredevil, el responsable de su desaparición y presunta muerte es Bullseye. Según la información difundida en los medios esta noche, los responsables en Boston son terroristas de tez oscura, visten sudaderas, cargan mochilas. Presuntamente.

Me siento mal por leer un cómic frente al televisor cuando las imágenes muestran heridos, humo, caos, confusión. Yo también amo a Boston. Escribí eso medio forzao. ¡Amo a Daredevil! En eso, al menos, soy sincero. El debate en Facebook gira en torno a cuán crítico puede uno ser en momentos de evidente dolor generalizado y pérdida de vida humana. A ver. Amo a Bagdad. Amo a Palestina. Amo a cualquier punto en el planeta donde alguien hoy pierde una pierna. No es cierto. Me importa Boston más. Es una cuestión ideológica. No hay nadie Súper por esos otros lares. Villanería sin más.

En la televisión dicen “it's like a war zone.” Acaban de arrojar a Urich de un piso diez. La historia continuará en el próximo número donde confío aparecerá Daredevil. Los buenos nunca mueren. No es cierto. Es ideología de paquín. Como llamar a Boston zona de guerra. Como si fuera Bagdad o Palestina. En las zonas de guerra mueren todos. Gente inocente sobre todo. De tez oscura. Típicamente. 

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