28.4.13

love poem


vamos a jugar a que soy un agente súpersecreto
y te mato a traición, a suponer
que reencarnas capitán de mi barco pirata 
y me arrojas de la nave,
yo puedo respirar debajo del agua, más tarde
jugamos a la guerra de las galaxias, 
si me aburro, a guerra solamente, 
y tú me matas primero y después yo te mato,
si nos matamos empate, nuestros fantasmas
poseen diversos poderes, 
el mío cruza paredes para llegar a ti, 
el tuyo me espera pacientemente.

ita


Hoy mi abuela se despidió de mí. Aunque no estoy del todo convencido de que me reconoció. Decía estar agradecida de tener a Alguien allí para quejarse del calor y del dolor. Más tarde del dolor y del frío. Mi abuela no tiene Nada. O sea, tiene que hace algunos años decidió que no quería estar por aquí largo rato y como dice “se tiró a morir.” En poco tiempo le empezó a fallar la memoria. Luego pasó de no querer salir del cuarto a no poder. A mí de ella me gusta que siempre fue solidaria con su hija. De poder recordarse de mi viejo, lo mandaría al infierno. Me gusta también que se alegra de verme y me perdona por no visitarla con la frecuencia que merece. Hoy no pudo abrir los ojos y hablaba para disculparse por no poder hablarme. Yo confío tener la oportunidad de visitarla más tarde hoy y mañana y hacer finalmente una rutina de visitas diarias como siempre dije que iba a hacer una vez regresara a la Isla. Llevo cinco años aquí. 

21.4.13

Pierre Pain


Mamá, yo quiero saber de dónde son los reos en Guantánamo. Y qué leen. Recién leía que en la biblioteca de Gitmo tienen para uso y disfrute de los prisioneros las historietas del Capitán América. Si buscas “Gitmo” en imágenes, obtienes fotos de detenidos de rodillas, vestidos de naranja, con mascarillas de hospital. Si escribes “Captain America” + “Gitmo” en el buscador aparece una verja de alambre de púa y una bandera americana de fondo. La próxima imagen en línea es un meme del Capitán América “punching Hitler in the face.” Le sigue una de un McDonald's, otra de unos pies encadenados, un mapa de Cuba, una manifestación en Washington.

Mirar imágenes en la compu no cuenta como leer. Leer cómics tampoco. Tienen demasiadas imágenes. Recién escuchaba a un autor de cómics decir que él no se consideraba escritor pues lo que escribía eran cómics, no libros. Si escribes “comics” + “prison” en el buscador, la segunda imagen que aparece es la página de un paquín a colores con el título “Whatever you do, stay out of prison in Africa.” Pero si haces scroll down, encuentras una portada de un antiguo número de Marvel titulado “Captain America behind bars.” Imagino que éste es un libro prohibido en prisión.

Mamá yo quiero saber qué idioma hablan los detenidos en Guantánamo y si prefieren los “libros” con muchas imágenes para entender la trama. En la imagen de portada, el capitán parece estar a punto de romper los barrotes con sus manos. Sin embargo, si haces una búsqueda para “gitmo” + “prison break” obtienes la mismas fotos de detenidos de rodillas, vestidos de naranja, con mascarillas de hospital. Mirar imágenes en la compu no cuenta como sufrir. Leer mucho tampoco. Pero si observas las imágenes cuidadosamente, sí, esas son lágrimas. Esas otras son de sudor. 

19.4.13

La Policía Activá en tu Comunidad


“Esas son de mi size.” El es pequeño. Ellas son “heavy duty,” según él. “Wide load,” según el otro. Ríen. “Eso es mucho jamón pa tus dos huevos,” el otro lo molesta. “¿Quieres una pruebita?” responde un chililín sentido el chiquito. “Todo lo tuyo es como que en diminutivo, ¿verdá?” Esa última no gustó. El pequeño se cuadra, se agarra, se frota, gesticula. No alcanzo a escuchar lo que dice. Se miran mal un rato. Se les pasa. Ríen de nuevo. “¿Y esas dos de allá? ¿Qué tú dices?”
Dos pendejos. 

18.4.13

Ignacianos


“¿Conoces de Manuel Abreu?” Por lo general, los emails que envía mi tío sólo contienen enlaces a artículos que, piensa, serán de mi interés. Un ejemplo: “Don't burn your books-Print is here to Stay” del Wallstreet Journal. Otro: “You won't believe your eyes.” Ese nunca lo abrí. A veces me envía citas de personas famosas— ex-presidentes americanos, for the most part. Subject: “A notable quote.” O chistes: “Fw: A pastor's ass.” Casi nunca contesto. Hoy es la excepción:

-¿Adorno?
-Sí.
-Seguro. ¿Por qué?
-Era de mi clase. Ignaciano.

Casi todos los hombres de mi familia estudiaron en San Ignacio. Dos tios y dos hermanos. Cinco primos. Y yo. It's like a thing with them/us. Este año son los treinta años de la clase de mi tío y de

-¿Adorno? ¿Ignaciano? ¿En serio?
-Yes sir.

Una cita notable de Abreu Adorno es: “dramatizaba en exceso sin comprender, sin haberme adentrado a los mecanismos secretos que regían mi propia vida.” En San Ignacio su vida, como la mía, estuvo regida por Jesuitas (y elitismo y macharranería, entre otras cosas). Murió en Paris a los 29 años. Cuando conocí este dato, yo tenía 25 y me di cuatro años más para escribir algo verdaderamente significativo. Sigo en esas.

Le pregunto a mi tío qué recuerda de él. Me lo describe físicamente a los 16, 17. No dice más. "Era pequeño."
"Y Grande," respondo yo. 

Me pregunta cuán importantes son sus libros.

-Rigen mi vida.
-Tú siempre tan dramático.

16.4.13

Historietas


Su nombre es Ben Urich. Va tras la pista de Daredevil. Mi nombre es Guillermo y estoy loco por saber quién es el hombre de tez oscura con mochila y sudadera que figura como Persona de Interés en la investigación policial que gira en torno al ataque en Boston. Yo estoy en Puerto Rico. Urich es un reportero del Daily Bugle. Leo el paquín #5 de una serie especial de ocho. De vez en cuando subo la vista y miro la televisión. Al menos tres detonaciones de bomba. Cientos de heridos. Un nene de ocho años muerto. En los cómics, los responsables de crímenes terribles son súper-villanos. En el caso de Daredevil, el responsable de su desaparición y presunta muerte es Bullseye. Según la información difundida en los medios esta noche, los responsables en Boston son terroristas de tez oscura, visten sudaderas, cargan mochilas. Presuntamente.

Me siento mal por leer un cómic frente al televisor cuando las imágenes muestran heridos, humo, caos, confusión. Yo también amo a Boston. Escribí eso medio forzao. ¡Amo a Daredevil! En eso, al menos, soy sincero. El debate en Facebook gira en torno a cuán crítico puede uno ser en momentos de evidente dolor generalizado y pérdida de vida humana. A ver. Amo a Bagdad. Amo a Palestina. Amo a cualquier punto en el planeta donde alguien hoy pierde una pierna. No es cierto. Me importa Boston más. Es una cuestión ideológica. No hay nadie Súper por esos otros lares. Villanería sin más.

En la televisión dicen “it's like a war zone.” Acaban de arrojar a Urich de un piso diez. La historia continuará en el próximo número donde confío aparecerá Daredevil. Los buenos nunca mueren. No es cierto. Es ideología de paquín. Como llamar a Boston zona de guerra. Como si fuera Bagdad o Palestina. En las zonas de guerra mueren todos. Gente inocente sobre todo. De tez oscura. Típicamente. 

12.4.13

El nombre de la cosa


“Me siento como una revolucionista.” La muchacha no debe tener más de 15, 16 años. Llama por teléfono, “Mami, pon Univisión. Voy a salir.” A los quince minutos tiene calor, tiene hambre, se quiere bañar. Lo sé porque se lo dice a su amiga que grita Pena de Muerte Sí, Justicia No. Se confundió. Se da cuenta. Corrige. Pena de Muerte No, Justicia Sí. No es la mejor consigna del mundo, cierto. Pero lo importante es participar. Se confundió de nuevo. No importa. Le pasa a las mejores revolucionarias.

“¿Si yo digo Justicia Sí, eso es a favor de nosotros verdá?” me pregunta y yo le contesto como un verdadero pendejo. “En teoría,” digo. Y me siento mal, así que coreo con ellas un rato hasta que se cansan, se despiden y se van. Al rato me voy yo, sin despedirme de nadie.

Mi teoría es que Justicia, Nosotros y Verdad son tres términos que difícilmente coinciden en la misma oración sin hacer a alguien reír o llorar. Quiero llorar. En el día de hoy un jurado federal considera mandar a matar a un hombre desconocido por mí. En el día de ayer el Tribunal Supremo nuevamente se rehusó a reconocer una familia compuesta por dos madres y su hija. De seguro demasiado revolucionista para el gusto de los jueces. Las mejores familias lo son.

¿Si yo digo Justicia Sí, se entenderá que estoy en contra de la mayoría de los jueces del Tribunal Supremo en la teoría y en la práctica? Días como hoy, yo practico permanecer parado largo rato sosteniendo una pancarta. Días como ayer, practico no llorar. En teoría, yo formo parte de un nosotros abolicionista. Pero, en verdad se trata de un conjunto de gente diversa con ideas disímiles acerca de la vida en comunidad. Muchas veces se siente como un disparate. No importa. Lo importante es que resistimos. Como buenos revolucionistas. 

10.4.13

Dog Days


“¿Y esos ojos hermosos?” Se refiere al perro, no a mí. “Mi única perrita murió el día que murió Roosevelt. Yo tenía cinco años. No despertaba, así que cogí una latita, la llené de piedras para que sonara al sacudirla junto a su oreja. ¿Qué iba a saber yo de la muerte?” ¿Teodoro o Delano?, me pregunto pero eso no viene al caso. Me limito a escuchar hasta que el elevador se detiene en el piso de la señora. “Son verdaderamente hermosos tus ojos,” dice para despedirse del perro.

Tiene que ser Delano, porque si no la doña tendría 99, 100 años. Eso, o acabo de conversar con una fantasma. Pero, qué sabré yo de la muerte. La expectativa de vida de un perro ronda los trece años. Los músicos famosos viven poquito más del doble. Al morir forman parte de un club, Los 27, como la ganga de presidarios. Antes, cuando te encerraban en la cárcel, morías civilmente. Es un concepto legal. Recuerdo que una vez en elemental, un compañerito de clase respondió “prohibido morir” a la pregunta “y tú, ¿qué ley harías?” La maestra cambió el tema de inmediato. Resulta que el padre del niño languidecía en un hospital. Días más tarde nos acomodaron en fila para decirle que lo sentíamos. Años más tarde, en la high, los rockeros de mi clase se amarraron cintas negras en los brazos el día que murió Kurt Cobain. Ridículos, les dijimos. Entre otras cosas.

Hoy pienso que de haber sido rockero también hubiese sentido la muerte de Kurt. Pero yo quería ser cocolo y había otros muertos para llorar. Lo bueno de los salseros es que tardan más en morir. Cantan más canciones. Hacen a la latita sonar. Casi nadie se alegraría por la muerte de un cantor. “Cada cantor es un soldado menos,” decía Facundo Cabral. A nadie se le ocurriría decir lo mismo acerca de presidentes o ministros. “Nos trató como perros. Hoy murió y estoy contento,” leí que dijo un británico cualquiera sobre Margaret Thatcher. Me alegré mucho por él. Y no lo siento.

Miro a mi perro.
De verdad que sí, que son hermosos.

7.4.13

Con Alexis (seis días de vigilia y un testimonio)


Día Seis

Entre las cosas que uno le podría desear a un asesino, digamos que larga vida y salud no son las primeras que vendrían a la mente y sin embargo, “¡Que viva Alexis!” en toda su especificidad, y muchas cosas buenas, mano. Entre ellas, suerte en prisión. ¿O acaso éxito? ¿Habrá tal cosa como cumplir una cadena perpetua exitosamente? Un éxito sería salir con vida de allí, pero de entrada sabemos que no lo logrará. Entonces, Que Viva el Asesino es un poco Que se Joda también. Mas estoy contento, agradecido de que al menos un miembro del jurado no tomara la vida de Alexis a juego y optara por joderlo lo menos posible, como si su vida, con sin y a pesar del daño que ha causado, no haya dejado de ser un bien a protegerse. Enhorabuena.
“¡Que vivan todos nuestros asesinos!” Quisiera gritarlo a coro desde las afueras de la corte federal, como acto-límite, incomprensible de solidaridad y amor para quienes no lo tienen con nadie. Sería un poquito absurdo, lo sé. Y antipático. Y de seguro, una falta de respeto a las víctimas y sus familiares. Y para nada cónsono con nuestra política criminal actual. Pero sucede que nuestra actualidad está marcada de forma brutal por la victimización de personas a manos del Estado. Y nos toca, creo, armar un lenguaje amatorio para quienes más atentan contra nuestra paz y seguridad pues son ellos los que más vulnerables quedan ante el poder estatal.
Me pregunto si habrá una manera de acogerlos aun rechazándolos: “El que la hace, vivirá. Estará seguro. Tendrá consuelo, si lo quiere. Luego veremos como la paga.”
“Yo quiero a mis asesinos vivos.” Es una aseveración en extremo irresponsable (y pendeja) de mi parte. Lo digo por lo bajo, entre la corte y mi casa. Contento por Alexis. Con él. Aunque jamás podría estarlo.

Día Cinco

Una compañera me comenta la velocidad con que le encaneció el cabello durante la huelga de la universidad. Con otro, hablo brevemente de béisbol, del “equipo nacional” de Aruba, de las guantillas de bateo marca Franklin. A mi lado, dos amigos queridos conversan sobre becas y préstamos para estudios graduados. Hay botellas de agua y Powerade en la neverita del MUS. Un don pregunta si hay cerveza. La contestación es que no. A las 5:23pm nos gritaron desde un carro que nos fuéramos a nuestras casas. A las 5:37 que mataran al sinverguenza. A las 6:10 el contingente del Colegio de Abogados enrolló sus pancartas pues la vigilia había terminado. El resto recogimos a las 6:42.
“No cambiaría esa experiencia por nada en el mundo. Con todo y canas. Con todo y haberme colgado en la reválida la primera vez.” Yo asiento con la imagen de ella en mi cabeza un día en el portón 6.5 cuando la fuerza de choque dio quince, veinte pasos hacia adelante contra los y las estudiantes, y ella con su pelo negro-negrísimo y un escudito de madera pintada, no dio un solo paso hacia atrás. Yo no cambiaría ese recuerdo por nada en el mundo.
A las 6:42 anunciaron receso hasta la mañana siguiente. Según los sondeos de las radioemisoras, Alexis será sentenciado a muerte. O sea, eso quisiera la gente que escucha radio en este País. En este País, la radio se escucha en todas partes. Cuando encendí la radio en el carro, arrancaban los primeros acordes de Sweet Child of Mine. Pensé que era Live and Let Die de Paul McCartney, en voz de Axl. Pero no, era Sweet Child, por suerte. Subí el volumen. Ya casi nadie dedica canciones en la radio ¿o sí? Esta es para Alexis.

Día Cuatro

Hoy es el día internacional de la poesía. Se cumplen además 76 años de la Masacre de Ponce. El juez ayer decretó un receso para hoy. Una cosa no tiene nada que ver con la otra. Hablando claro, ¿cuán nacionalista o poeta podría ser un juez federal? Es casi materia de chiste: un poeta, un nacionalista y un juez federal entran a una barra y apuestan a quién tiene menos sangre en las manos. Gana el juez porque él decide. Todos mis chistes son malos.
Hoy, en lugar de ir a la vigilia, realicé una búsqueda en Internet. Encontré esto:
“La Masacre de La Tómbola es la más sangrienta de las matanzas criminales en la Isla. Solo la supera la Masacre de Ponce, ocurrida el 21 de marzo de 1937. En esa ocasión, 19 personas fueron asesinadas por oficiales de la Policía que querían impedir una marcha de independentistas.”
En el caso de La Tómbola, se trataba de un brete entre primos por una cuestión de drogas. Murieron 9 personas. El primo que suponía morir, sin embargo, no murió. La vida del primo que lo intentó matar depende de un jurado de doce personas a quienes les toca decidir entre la pena de muerte y cadena perpetua. El jurado comenzará a deliberar mañana.
Los nombres de las personas asesinadas en la Masacre de Ponce son:

Cotal Nieves, Juan Delgado
Hernandez del Rosario, María 
Jimenez Morales, Luis 
Loyola Perez, Ceferino ( Policía) 
Maldonado, Georgina  
Marquez Telechea, Bolivar
Ortiz Toro, Ramon 
Perea, Ulpiano
Pietrantoni, Juan Antonio
Reyes Rivera, Juan 
Rivera Lopez, Conrado 
Rodriguez Figueras, Ivan G. 
Rodriguez Méndez, Jenaro 
Rodriguez Rivera, Pedro Juan 
Rosario, Obdulio 
Sanchez Perez, Eusebio (Policía) 
Santos Ortiz, Juan 
Torres Gregory, Juan 
Vélez Torres, Teodoro

Una de las víctimas de la masacre de La Tómbola fue Daneiska Ríos García, quien murió en el vientre de su madre . En su entierro, los dolientes soltaron al aire globos y palomas.
La Masacre de Ponce, dicen, está grabada en la memoria histórica del País. Esto, por tratarse de una cuestión política. El nombre de Daneiska, no está grabado en ningún documento oficial del Estado. Esto, por haber muerto en su octavo mes de gestación.
El nombre del primo responsable por la masacre es Alexis Candelario Santana. Estaba bien metido, se dice, en bretes de drogas. El suyo es el quinto caso de pena de muerte que toma lugar en el Tribunal Federal de San Juan. El sexto ya está en proceso. Es una cuestión política. Casi materia de chiste, pero no.
Día Tres

El señor en muletas es el papá de Alexis. Su hija es la de la chaqueta marrón. El resto caen bajo la categoría—jodiísima—de 'familiares.' Entre ellos, una mujer lleva una rosa roja en una botella de agua Dasani. ¿Mitad llena o mitad vacía? La mera duda ofende.
Nos presentan: “Familia, todos ellos están aquí por Alexis.” Su hija saluda, dice gracias, hace como si fuera a llorar. Al cabo de unos minutos, se montan en un taxi y se van.
Desearle la vida a Alexis Candelario es desear con todas nuestras fuerzas que por los próximos años su padre, su hija y demás familiares tengan la oportunidad de tomar un taxi en sabe dios dónde para que los deje a la entrada de una cárcel federal y al cabo de un rato, tomar otro de vuelta, con optimismo.
Ni tan gran cosa la vida, saben.
Uno quisiera abolirlo todo: las cortes, las cárceles, la pena capital. “Pero es que el tipo está demasiao de cabrón y lo que hizo está más cabrón todavía. Merece un castigo.” [Merecería tal vez que le den por la cabeza con la flor. Que derramen el agua de la botella sobre sus zapatos, indicando el fin del optimismo. Que ningún familiar lo visite nunca más si no quiere. Que el hombre se mude y logre pasar desapercibido en un vecindario nuevo. Que contribuya a la vida de esa comunidad. Que 'cambie.']. “Yo lo sé, chico, pero tras que estamos aquí por él...” “Estamos aquí en contra de la pena de muerte. Si fuese por él, yo me iría para mi casa.”
Me pregunto de qué hablarán los familiares de Alexis de camino a sus respectivas casas. Me pregunto por qué habrán venido; si tendrán diferencias de opinión en torno a qué significaba su presencia en la corte hoy. Me pregunto qué hará la mujer con la rosa. En dónde la colocará al llegar. Si le cambiará el agua. Me pregunto por qué una rosa.

Día dos

“¡Que lo liquiden!” Gritó el hombre desde el asiento del conductor de su Chevy... ¿Qué carro es ese? Mi lado detectivesco quería saber. Las primeras tres letras de su tablilla eran CVH. Terminaba en 2. Color gris oscuro. El conductor tenía una camisa blanca de botones, espejuelos. No sé si bajó la ventana justo cuando pasaba frente a los y las manifestantes, o si las traía abajo desde el comienzo de su trayecto. Imagino que para su casa. A las cinco y pico casi todo el mundo se dirige a su casa. Con su mano izquierda sostenía el guía, con la derecha hacía ademan de cortarle el cuello a...Vamo' a darle. Mi lado macharrán ignaciano me instigaba pero a mi alrededor eran todos reverendos, representantes del concilio de iglesias. It simply was not the crowd. Además, la amenaza de muerte no era para ninguno de nosotros allá afuera. Además, había una cita del profeta Isaías en mi pancarta. Además, del otro lado de la calle, un reverendo tocaba la guitarra y cantaba canciones de una hoja suelta titulada Himnología para la Vida. Además, era una manifestación pacífica. Además, a mí me da mucho miedo pelear.
La amenaza estaba dirigida a Alexis: “¡Que lo liquiden!” Nada del otro mundo. Nada que la jefa de fiscalía federal no hubiese dicho en conferencia de prensa. Peores cosas ya ha dicho sobre Alexis, antes sobre Edison, pronto escucharemos sus comentarios sobre Casey. Y sin embargo, la amenaza del conductor me ofende, por no decir que me duele que un automovilista cualquiera de camino a su casa, gaste sus energías en gritar palabras de riña o de burla contra un grupo de personas envueltas en una manifestación pacífica a favor de un hombre tan marcado por la muerte que cualquier palabra en su contra parecería capaz de rematar el último gran argumento a favor de su vida.
“Más vale que cantes, cabrón.” No se qué lado mío amenazó, y canté.

Día uno

Le extiendo la mano y le deseo éxito a uno de los abogados de defensa en el caso. Luego de “éxito” no se me ocurre que más decir. Sonrío, espero un tiempo prudente y me retiro. El abogado retoma la conversación en la que se encontraba inmerso cuando lo interrumpí.
“Éxito” porque a él le toca hacer su argumento en contra de la pena de muerte en corte, frente a las doce personas que tienen a su haber la capacidad para mandar a ejecutar a alguien. Yo, en cambio, tengo a mi haber un ratito en la tarde del lunes—una ventana de tiempo, le llaman—para pararme en la acera entre conocidos y desconocidos, amados todos, y hacer nuestro argumento frente a automovilistas y transeúntes en la Chardón.
Nos están tocando bocina. Eso significa que es un buen argumento, convence. Se podría decir que ha sido una manifestación "exitosa." No sé cómo más llamarle. Una gente convoca, otra gente le llega, cada cual agarra la pancarta por alguna esquinita y zas: La Resistencia. La Oposición. Algo Grande, quiero decir. Aunque a decir verdad no hay nada más grande que el dolor del cual habla el hombre más cercano a mí, a media pancarta de distancia. El hombre habla de La Pérdida de su Hija dentro de un contexto de resistencia y oposición. No hay dolor más grande, sin duda. Como no hay duda del honor que uno siente de poder estar parado cerquita de él. No le digo nada porque sería ridículo extenderle la mano y desearle éxito. Mas si pasara en carro, tocaría mi bocina en homenaje para que él y los demás sintieran que la manifestación fue “exitosa.”
Hay palabras, que según pronunciadas, uno las ofrece como un regalo, otras como una concesión. Otras más como súplicas. Yo no hablo—lo que se dice Hablar—con mi hermano hace fácil veinte años pues nuestra historia incluye alguito de dolor. Le extendí la mano y le deseé éxito, porque no hay nada más que decir, con la esperanza de que el jurado escuche los bocinazos.

Testimonio

Yo me opongo porque me opongo. Hay cosas para las que uno no necesita tener razones, ¿tú me entiendes? Te digo más, yo me opongo por fe. Yo creo que es mejor no matar al matón que matarlo. No porque dizque en la cárcel la va a pasar peor. Al contrario. O sea, a mí no me interesa que el tipo sufra. Eso es todo. Que es un matón y no puede convivir afuera, de acuerdo. Que hay que encerrarlo porque, líder, a esta etapa del juego no nos queda de otra, pues no nos queda de otra. Pero por qué encima de ir preso tiene que sufrir. A cuenta de qué. Yo perdí a mi nena, varón. Yo perdí a mi nena de mano criminal. Y eso no sana. Eso no se sobrepasa. Eso es un dolor que no te digo que te hace compañía toda la vida, porque ese dolor te parte. O sea, yo brego y todo. Trabajo. Vivo, lo que se dice vivir, varón. Pero aquí donde tú me ves, estoy roto. Pero yo no necesito romper al que me rompió, ¿tú me entiendes? Yo no lo necesito ver muerto. Yo necesito no saber nada de él. Yo necesito que lo aparten de mí. Yo necesito saber que ese tipo no le hará más nada a más nadie. Pero sabes qué. Lo necesito vivo. Lo necesito bien, en el sentido de que está encerrao, pero qué sé yo, tiene su salud, tiene en qué matar el tiempo. Qué sé yo. Necesito que sienta que hay algo se rompió por culpa de él. Que yo me rompí cuando me quitó a mi nena. Yo necesito que él sepa que me causó dolor, pero yo no quiero causarle dolor. ¿Tú me entiendes? Y no los podemos dejar, varón. No podemos dejar que la gente aquí se acostumbre a que na más por estar rotos por dentro pueden venir a la corte y mandar a la gente a matar. Yo estoy aquí por eso. Y no tengo las razones. Los argumentos, como le llaman los abogados. Yo tengo fe. La fe, líder, de que aún estando roto, podrido de dolor, estoy aquí.”

(3/18/13- 3/23/13)

6.4.13

Santurce es ley


Santurce es “Ei, juelebicho qué tú miras” y “diablo, papi, perdona pero no tengo nada hoy.” Santurce es ecua jei y a que no te sabes un solo tema de Maelo de memoria. Cuando no me están prestando atención canto “Satélite llamando a control, no responde.” Cuando quiero sexo, empiezo “es tarde, ya me voy.” Y cuando llego, perdí el chance. Eso es material para una canción de salsa. Otra. El tema es demasiado trillado. Hoy me ofrecieron una trillita por Santurce y la rechacé, pensando que mejor le dedicaba unas horas a la biografía de Román Power. Que diga, Ramón. Román es Baldiority de Castro. Cuando me dicen Baldorioty pienso en Lloréns. Cuando me dicen Lloréns recuerdo que la missy de español en el colegio le daba una A en el curso al que declamara Canción de las Antillas de memoria frente al grupo. Recuerdo que me grabé leyéndola. Recuerdo que me quedé dormido escuchando mi propia voz. Recuerdo que cantaba La Química de Wiso G de memoria. Recuerdo que una vez me sacaron del salón por declamarla. Pero ese no es el tema. El tema de hoy es que un prócer regresa a su casa. Lo leí en un cartel en las afueras de Santurce y pensé que se trataba de Oscar López. Pero no. Santurce es cruel. Sobre Ramón Power, lo único que intereso saber es cuál es su relación con Victor Pellot Power y por qué nadie está hablando de béisbol ahora que recién comenzó la temporada y los Yankees tienen una victoria y tres derrotas. Razones sobran para celebrar. Cuando estoy contento coreo “borinqueneando bonito.” Cuando estoy triste, “cuándo yo saldré de esta prisión.” Prisión me hace pensar en Oscar de nuevo. ¿Cuántos temas de Maelo tú crees que se sabrá Oscar de memoria? Yo no recuerdo haber estudiado nada sobre los presos políticos en el colegio. Ni sobre Román. Que diga, Ramón. Aunque estoy seguro de que sí, lo estudiamos. A Power. Yo me memorizaba su promedio de bateo por temporada en el recreo. 

4.4.13

Amuleto


El papá de Bolaño era boxeador. El de Daredevil también. Battlin’ Jack Murdock murió a manos de gangsters. Muchas veces, cuando escribo la palabra “gangsters” dejo fuera la g y lee “gansters.” Otras, me despisto por completo y escribo gasto, o ganso o gas, sencillamente.

En uno de mis poemas favoritos de Bolaño dice “la poesía chilena es un gas.” Hay una canción de los Stones que dice “but it’s all right now, in fact, it’s a gas.” Así supe que gas era positivo.

Mucha gente piensa que leer los poemas de Bolaño no es leer a Bolaño. Que para leer a Bolaño hay que a lo menos haber leído Los Detectives Salvajes y 2666. Leerse las novelitas cortas tampoco cuenta. Así dicen, “novelitas.” Entre ellas, mi preferida es Amuleto. Aunque para mí lo mejor es un poema donde leer a Bolaño es como leer a Frank O’Hara y a Ted Berrigan en español. Hay un poema de Berrigan que dice “Hello. It is 5:15 a.m.” Hay otro de O’Hara que dice “It is 12:20 in New York” el día que murió Billie Holiday. En Los Detectives Salvajes, hay un personaje llamado María que lee poemas de Sor Juan Inés de la Cruz y escucha discos de Billie Holiday. Eso es casi casi una cita textual. Los personajes en los libros son casi casi como personas. En los cómics también porque los cómics son casi casi como libros. Cuando me preguntan si leí 2666 contesto que casi casi.

Muchas veces siento que la literatura es puro tanteo. También las personas. A veces, cuando escribo “personas,” me extiendo y escribo “personajes.” Muchos de mis favoritos terminan muertos a manos de gangsters o se convierten en gas, simplemente. Y no, no está nada bien.

Son las dos en punto. Desconozco la mayor parte de la poesía chilena. No sé lo que es leer. Ni a Bolaño ni a nadie. A menudo siento ganas de entrar a un cuadrilátero y morir de un golpe. En ocasiones, siento que me muero de ganas, sencillamente. Desgastado, salgo a la calle y pregunto a quién golpearon hoy. ¿Murió? ¿Estará dispuesto a intercambiar conmigo?