2.3.13

Sila, Ibrahim


El “agresor verbal” de Río Piedras es como el segundo gatillero en la verde colina en Dallas, TX allá para el 1963. Quiero decir, una teoría comiquita, un cuento. “What we need is a diversion,” decían en las películas de espías, complots y pillo-policía en los ochenta y noventa. A mí JFK me pareció medio-aburrida. Me quedé dormido varias veces antes de llegar a la mitad, cuando abandoné el cine en busca de diversión. Un sit-in puede ser en extremo divertido. Aunque en mi casa, cuando chiquito, le llamaban “perretas.” Si no quería hacer algo me sentaba en el piso, cruzaba las piernas y los brazos y me resistía con todas mis fuerzas a que mis viejos me levantaran del suelo, y nunca la pasaba bien.

Esa comparación no procede. Un sit-in no es una chiquillada. Como tampoco lo sería una agresión, verbal o física, de llegar a configurarse la misma. Pero, entonces, los sit-ins, como método de protesta y resistencia política, no pueden ser tratados por aquellos y aquellas en poder como un juego de niños, con condescendencia. De igual forma, no se puede catalogar como agresión una simple expresión antipática por el mero hecho de ser antipática, sobre todo cuando la misma se articula dentro del marco de una manifestación política en respuesta al trato condescendiente de una figura de poder para con los y las manifestantes.

Llamar a Ibrahim “agresor verbal” en los medios es una manera de criminalizar la protesta ante la opinión pública en días en que la opinión pública está decididamente en contra de las personas en poder. Intentan hacer del muchacho un personaje, poster boy, del maltrato—que se interprete el comentario que hizo ayer, desde las particularidades de un incidente pasado. Pues no. Un sit-in no es una perreta. Ni una chiquillada. Y decir, desde el espacio de la protesta, que a uno no le importa lo que tengan que hacer las figuras en poder para evitar la protesta, no es una agresión. Es otra teoría comiquita, otro cuento. Y yo no me lo creo. Yo me siento en el piso y cruzo las piernas y los brazos y me resisto con todas mis fuerzas. 

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