4.3.13

Nada personal


Si tú pasas por mi casa y tú ves a mi mamá, dale un beso de mi parte y dile que la quiero, yo me fui a piquetear. No todo lo personal es político: el cariño que se tengan dos políticos a pesar de sus diferencias de criterio en lo que concierne la política pública del País. Desde el punto de vista de la ciudadanía, importa poco que se besen o que se maten cuando se vean. Importan, según nuestro criterio, las diferencias en su proceder. Pero el amor y el interés se fueron a la ciudad capital un día y yo perdí mi noción de lo político en un campamento de verano en mi niñez: yo le dije lo mucho que la quería, ella me confesó ser estadista. Oh well.

Cada vez que hablo con mi mamá al teléfono, me advierte con cariño que la política puede ser nociva para mi personalidad. Yo le digo que la quiero y cuelgo y salgo con ansias de juntarme con otras personalidades igual de dañadas. A eso, en términos políticos, se le llama manifestación. Y lo importante no es que sea pacífica, es que sea fruto del criterio y la voluntad propia de la gente envuelta. Que parta de una visión de País claramente definida y compartida. Y que esa visión ni se entregue ni se altere por el amor que le tengamos a quien quiera que piense diferente.

Recién decía la alcaldesa de San Juan acerca de las protestas en contra de la privatización del aeropuerto: “Yo apoyo toda manifestación pacífica que se haga, es un derecho que tenemos todos. Todo el mundo tiene derecho a continuar manifestándose. Lo que a mí respecta, mi posición está clara y no añade nada que yo continúe manifestándome sobre ese tema en particular. El Gobernador y yo nos vimos dos días después y nos dimos un abrazo y un beso y él me dijo yo te quiero.”

Pues si es así, alcaldesa, yo la quiero también. La quiero ver, la quiero ver. En toda manifestación de ciudadanos y ciudadanas con quienes usted comparta una particular visión de País, aun cuando esa visión diste de aquella que ostenten sus seres queridos, sobre todo si son políticos y miembros de su partido.

El otro día, discutía mi mamá al teléfono. Le dije que no era nada personal, que diferíamos en lo político. Es todo. Pero que si quería, que podía venir e integrarse, que este movimiento...

Me colgó.

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