16.2.13

Marcha familiar


No hace falta una guía de wikén para saber a qué marcha ir. Yo quisiera manifestarme en un ambiente familiar. En familia no. Mis familiares, en términos generales, son gente bastante tierra. Quisiera ver caras conocidas, es lo que quiero decir. En las marchas, uno tiende a ver a la misma gente en contra. La gran mayoría son gente bien chévere, contrario a mi familia que nunca está en contra de nada, en términos políticos. Bueno, están en contra de cambios trascendentales a la política pública del País, como lo sería la protección legal a familias “no tradicionales.” Pero por eso nadie en mi familia estaría dispuesto a marchar. Los que marchan son los que quieren joder la cosa. Y mi familia no es de joder (o sea, joden con cojones) pero no en el espacio público que es a lo que me refiero. Claro, a menos que ocupen puestos de poder en el gobierno, entonces sí que joden con la vida del público en general. Pero eso no los hace activistas. Activistas, en su mayoría, son los que marchan en contra, digamos, de los estrechos vínculos entre iglesia y estado.

La familia es un vínculo harto extraño en tanto no representa un bien de por sí. Más bien es una imposición y uno brega como pueda con el tema, para bien o para mal. Algo así decidí escuchar en un sermón una vez que me prometieron que el cura iba a ser cool con el tema de matrimonio gay, adopción y parejas de hecho. Resultó no ser verdad. Y tuve muchas ganas de montarle un piquete frente a la parroquia. Pero no había quorum. Para que las manifestaciones queden chéveres, hace falta que mucha gente le caiga con su familia al punto de encuentro y se encuentre con un corillo nutrido de gente diversa. Eso es algo que muchas iglesias aún no han comprendido. La manifestación política no es un templo improvisado, círculo cerrado de oración. La manifestación política es un espacio de apertura para quienes estén dispuestos a tratar a todxs con apertura, les interese rezar o no. Apertura y libertad. Apertura y dignidad. Apertura e igual protección.

Por otro lado, muchas familias son abiertamente intolerantes a las múltiples maneras en que las personas optan por darle forma a su vida familiar. Mi familia es una de ellas. Este wikén yo les marcho en contra. 

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