25.2.13

La Carne de René


De las expresiones que hizo el arzobispo Roberto González Nieves en torno a Ex parte AAR, ésta es mi favorita: “Los derechos de los niños a no ir a la iglesia si no quieren, deben ser una prioridad para la sociedad. No queremos que nadie sea víctima de indoctrinación, y menos en este caso, que la discriminación es el tema principal, el pan para partir, si se quiere, en tantas de nuestras iglesias. El derecho del niño y la niña a ser criados por un padre y una madre, o dos madres, o dos padres, o cómo sea, es un bien a protegerse.”

Es falso. Lo que dijo fue esto: Los derechos de los niños a ser criados por un padre y una madre son una prioridad para la sociedad. No queremos que nadie sea víctima de discriminación, pero en este caso me parece que no es un tema de discriminación, sino más bien del derecho del niño y la niña a ser criados por una madre y un padre.” Pero a mí me gusta mucho más mi versión. En particular, por que, muchas veces, cuando líderes religiosos hablan sobre derechos civiles, sumergen el pan en el vino y pretenden darle a uno de comer. Y, francamente, más que el cuerpo de cristo, me atrae La Carne de René. Pero bueno, la literatura no es para todxs, supongo. La religión tampoco. Aunque no por ello, diría que la literatura es como la religión. Sobre todo, cuando entre escritorxs y lectorxs, la libertad suele ser el eje de todo: el deseo de uno, la carnada de otro, lo que mis ojos me permitan leer de lo que tu mano rayó en el papel.

Es desde la libertad que gozo en la literatura que puedo jugar con las expresiones del arzobispo, aun cuando él no sea la figura idónea del goce o la gozaera. No lo culpo. Yo cuando iba a la iglesia, no gozaba nada. Cero. Y eso era sólo un ratito los domingos. Imagínate trabajar allí.

Mucho en la literatura es imaginación. Por ejemplo: ir a la iglesia y escuchar al cura leer un fragmento de La Carne de René como sermón. Gozaera pura y dura. Aunque no por ello, la literatura se debe leer como la palabra de dios. En este caso, las palabras son de Virgilio Piñera.

De igual forma, las palabras del arzobispo en torno a qué se merecen o no los niños y niñas en términos de crianza y familia, le pertenecen a él y a quienes rehuyen de la libertad y la imaginación como proyecto de vida. La literatura es eso, un proyecto. Algo así como criar a un niño, entre libros quizás. Aunque la literatura no es para todxs. Depende del padre y de la madre, o de las dos madres, o de los dos padres, o cómo sea. Pero, libremente. 

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