8.1.13

Sobre el 'trapo e bola'


Depende de la bola. Y qué se puede jugar con ella. Y cuántos son. Y si hace falta guante o raqueta o líneas en la tierra o mallas en los canastos o un set de palos. Depende de cómo se coge y a dónde se tira. Depende de si tienes quien te enseñe a jugar. O si tienes donde jugar cerca y más o menos seguro. Depende de la bola. De si basta con tirarla contra la pared. De si puedes o no pasar horas viéndola picar y rodar. De si tienes quién te mire y te practique y la pique y la ruede contigo, más rápido, con mayor gracia y dominio. Depende de si la puedes agarrar con una mano o con dos. Si necesitas membresía a un club para jugar o si el punto se trasladó a la cancha y los canastos hasta nuevo aviso permanecerán cerrados.

Depende de quién te la tire y cómo y para qué. De si la bola supone ser un pasatiempo en tu vida o tu vida. Depende de la bola. Y si un poco la bola, vista de cierta forma, te recuerda al globo terráqueo y sientes que sujetarla es sujetar el mundo con una mano o con dos. Depende de si en el salón hay suficientes globos del mundo para darle vuelta y vuelta y pensar el mundo tan accesible como salir y agarrar un balón. Depende de con qué manos. Depende de si sabes de las manos de los grandes que alguna vez sujetaron esa misma bola y la lanzaron o la encestaron o la sacaron del parque. De cómo llegaron a darle la vuelta al mundo con la bola debajo del brazo. Depende de si tuviste alguien que tuvo el tiempo y el amor y el conocimiento para hacerte las historias de los grandes y te hizo sentir que tú con la bola debajo del brazo eras lo más grande en el mundo.


Depende de la bola y de las circunstancias en que llega a tus manos. De manos de quién por ejemplo. En ocasión de qué por ejemplo. Siendo tú quién ante los ojos del mundo. Siendo el mundo qué cosa exactamente en los ojos de quien te obsequia la bola. Depende de lo que la bola significa como regalo para un nene como tú en el mundo. Depende de qué representa la bola como regalo en tus manos. De cuánto vale. De si la bola vale más que tú. 

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