10.1.13

Poets & Presidents


El poema inaugural de la toma de posesión de Obama debería tener por título “A poet's word is his bluff or why I din't show up at the inauguration” a leerse el día después, desde donde sea que viva el poeta, lejos, si se puede, de Washington D.C., y ¡que viva el poeta! aunque hablen mal de los cubanos o de los gays o de los ingenieros o de los poetas sencillamente, por no tener palabra y dejar plantado al Presidente “como un árbol” que le sirva de símil para expresar su disgusto por el desplante, porque para eso sirve la palabra también, para disgustar en ausencia y joder la fiesta con dos, tres minutos de silencio incómodo añadidos despiadadamente al programa de la actividad.

¿Para qué más podrían servir las palabras de un poeta ante el Presidente, sino para incomodar al hombre que ocupa el cargo ausente de poesía en drones? Noten el uso malévolo de la palabra drones en la pregunta anterior en clara referencia al carácter anti-poético en extremo del actual Presidente, si se fuera a medir su carácter en términos de sus decisiones políticas a lo largo de estos últimos cuatro años y no en la fanfarria protocolaria de sus tomas de posesión. Which begs the question: ¿Por qué el presidente desea la compañía de poetas para conmemorar el comienzo de un nuevo término si luego el espíritu y ética del quehacer poético no tendrá efecto alguno en su proceder? En palabras de otro poeta “Poems are bullshit unless they are teeth or trees or lemons piled on a step.” The same goes for presidents insomuch as their word is their bluff.  

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