9.1.13

Ita


“Tengo muchos más años de los que aparento.” Tiene muchos menos dientes también. Y dificultad para hablar. Las preguntas, no obstante, son constantes. Tienden, además, a ser siempre las mismas aunque en desorden: “Cuéntame, ¿qué estás haciendo? Cuéntame, ¿hay alguna muchacha?” Varío poco mis respuestas porque quiero que las grabe somehow. No podrá. Así que interrumpo con frustración y amor y le pregunto en cambio por los nombres de sus hijos, nietos, sus fechas de nacimiento. Hijos: 5. Nietos: 14. También hay bisnietos pero es una categoría imposible en su cabeza así que no abundo. “¿Cómo se llama el hijo de Yvonne?” “Guillermo” “¿Y dónde está?” “Vive afuera.” “Estoy aquí, Ita. Soy yo.” “Cuéntame, ¿qué estás haciendo?” Estoy haciendo todo por quedarme sentado aquí risueño y agradecido de ti por querer saber lo mismo de mí con el mismo amor cada vez. Cada vez cuento menos dientes en su boca y más años en mí. Y, a veces, una dificultad compartida para conversar. No obstante, contesto lo mismo, más o menos, una y otra vez: “Hago que trabajo. Hay una muchacha que amo. Estoy aquí, Ita. Soy yo. Mi mamá es Yvonne, tu segunda hija. Nació un 7 de julio. Yo cumplo 34 años en doce días. Es el 2013. Tienes cinco bisnietos. No me sé sus nombres, pero mira, ésta es una foto de mi perro.” “Cuéntame, ¿hay alguna muchacha?”

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