16.1.13

Desapariciones


Él no anticipaba la angustia que podía provocarle a su familia. Él es boy scout y acostumbra desaparecerse, cosa que es mala costumbre aquí, pero mientras el punto de partida sea San Patricio y el destino un monte en Adjuntas donde acampar, as opposed to, digamos, una ATH, un atardecer en Vieques, la “desaparición” del muchacho no es indicativa de negligencia ni inmoralidad. Y muchas gracias a las autoridades por encontrar al pobrecito, con ampollas en los pies y mucho cansancio caminado de Guaynabo hasta Peñuelas, nos cuenta la hermana, y qué bueno por la familia, que tiene al muchacho de vuelta, un boy scout de carrera, y no hay nada más que preguntar porque sus padres de seguro fueron todos los semestres a buscar sus notas en el Colegio San José de varones, que es para muchachos emprendedores, cómo no y no es como si el muchacho estuviese perdido en las drogas o en el bajo mundo, el muchacho sólo quiso salir al mundo con caseta y provisiones para tan largo viaje, sin importar que en el País, muchachos como él valen lo que no valen otros muchachos que no estudiaron en San José o cuyo punto de partida jamás podría ser San Patricio, porque rápido los residentes de San Patricio alertarían a las autoridades para buscarlos, y muchas gracias señor oficial por escoltarlos fuera de aquí. Él es boy scout y acostumbra desaparecerse en una isla donde muchos muchachos, not quite como él, “desaparecen” al momento casi de nacer en Peñuelas o Adjuntas o en el mismísimo Río Piedras, sede del Colegio San José, el cual, de paso, queda en un monte o en una loma o en una colina, o en una clase más arriba que el resto de Río Piedras, donde muchos muchachos desaparecen de nada más poner un pie afuera y nadie se entera, menos la familia que seguro siente la angustia, anticipada o no, de perderle el rastro a otro de sus muchachos. Pero él es boy scout y llevaba provisiones, caseta.  

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