1.1.13

1991 (fin de año, propuestas)


“Chico, Bob Clemente es el hermano.” “Pero, es que tienen los mismos números.” “Si vas a hablar en béisbol, son estadísticas.” “Ok, tienen las mismas estadísticas.” “Lo más probable compartían los turnos al bate, la posición en el terreno de juego.” “Pero, es que tienen el mismo número.” “Ya te dije.” “En la camisa.” “En béisbol es jersey, como Nueva Jersey.” “En la tarjeta dice Carolina. ¿Habrán Bobs en Carolina?” “Bobby Bonilla es un Bob.” “Sí, pero Bonilla no es de Carolina. Es de Jersey, probablemente.” “Tengo de Bobby también. Nada, decide: ¿Vamos a intercambiar o no?”

“A mí, mi viejo me contó que Clemente era medio cagao. Que exageraba lesiones. No salía a jugar.” “Los peloteros no salen a jugar. Nosotros dos mamaos salimos a jugar. Tienes que aprender a decir las cosas, mano. Los peloteros salen al terreno de juego. Son profesionales. Anyway, tu viejo no sabe de béisbol.” “Mi viejo de seguro sabe quién rayos era Bob Clemente y si era un chata como Ozzie Canseco y eso.” “¿Tú sabes lo que hacía Clemente? Si a Clemente el pitcher le metía un bolazo, en el próximo turno hacía swing y dejaba ir el bate hacia el montículo, mano. Así juegan los profesionales. Chata un carajo. ¿Quieres la tarjeta o no?”

“Entonces, ¿Bob también murió en el mar?” “Baja, broder. Cambia el tono. Aquí ese tema es de santidad, como dice mi viejo. Si no puedes decir nada bueno, mejor...” “Tranquilo, pero ya que compartían número, turnos, estadísticas. Yo pregunto.” “Pregúntale a tu viejo si Clemente exageró esa también. Montarse en el avión. ¿Tú sabías que en Nicaragua todos los bebés que nacen el 31 le ponen Roberto?” “¿Y a los que meten en el agua para bautizarlos, también?” “Tú no tienes madre, mano, como diría mi papá. Mira, si no vamos a cambiar, me voy.”

“Espera, ¿te imaginas que hubiesen sido gemelos idénticos, y nadie nunca lo hubiese sabido y la única evidencia es esta tarjeta?” “Tumba eso ya, más respeto.” “No, es en serio, escucha: tú tienes razón, se turnaban, los turnos al bate, las entradas en el field. Juntos, fueron uno de los mejores peloteros en el mundo. Pero sólo uno se montó en el avión, Roberto o Bob, porque ya iba sobrecargado, verdá. Y pasó lo que pasó. Y el otro Clemente perdió a su hermano, pero nadie podía enterarse de que él existía, porque imagínate. Así que se escondió. Por siempre.” ”O sea que, ¿Clemente vive?”


¡Clemente Vive!” 

No hay comentarios:

Publicar un comentario