28.1.13

Aeropuerto sin APP


Avioncitos de papel en contra de la privatización del aeropuerto precisamente porque no es una lucha justa. Porque si tenemos todas las de perder, conviene usar esa verdad como símbolo de la oposición. Sépase, sin embargo, que los aviones de papel aterrizan donde quiera. No tanto así los 747 o los 757. Yo no sé mucho de aviones. Ni tendría la más mínima idea de cómo poner a funcionar un aeropuerto. Pero tengo una idea más o menos clara de la manera en que funciona la privatización de instituciones, bienes y servicios públicos en el País: “Privatizar” es la manera en que nuestros representantes electos proponen privarnos del acceso a determinados bienes y servicios a los que tenemos derecho. El aeropuerto es un bien, provee una diversidad de servicios. Es nuestro. Debe continuar siéndolo.

Sobre la eliminación de la cuota y la alegría


Permítaseme decir que se permite la alegría, sin más, de aquellas y aquellos que permanecieron sentados frente a escuadrones de la policía, o se dejaron arrestar, o acamparon durante 62 días, o montaron barricadas, o marcharon hacia los guardias, o corrieron de ellos, o pasaron horas frente al cuartel. O todas las anteriores, y más. Se permite la alegría, sin condiciones, de quienes al repasar los eventos contenidos en las pasadas dos huelgas de la UPR, hacen un inventario íntimo de un asunto colectivo, sonrientes, porque las huelgas también se hicieron con mucha alegría compartida. Que no se nos olvide. ¿O acaso las y los estudiantes luchábamos tristes y apesadumbrados, congregados silenciosamente frente a la torre? ¿O acaso siempre esperamos para cantar victoria hasta el final? ¿O acaso perdimos las huelgas por cantar? La lucha por la universidad, entre tantas cosas, fue alegre de por sí. Porque no tuvimos de otra. Y qué bueno, carajo. Qué bueno.

Propongo entonces un fin al cinismo chic, a la amargura tropical y a las ganas de ser siempre el primero que grita lobo o el primero que escala, triste y apesadumbrado, su montaña de matices a la distancia para tener un punto desde donde mirar lo que acontece en nuestro entorno. En las huelgas mirábamos por entre el espacio abierto entre hombro y hombro, y veíamos todo claritito. Que se sepa.

26.1.13

Happy to be here


Yo tuve un sueño feliz. Quise hacerlo una canción. Era que estábamos sentados en un muro en la ciudad mirando a la gente chocar unos con otros y te dije “es un milagro que nos hayamos quedado aquí, cabizbajos pero sonrientes.” “Lo dices porque el ruido, el descojón y el pánico te han vuelto sensible, ah, charlatán.” “Lo digo porque a veces estar aquí es maravilloso, sólo que me lo tengo que recordar cuando salgo en busca de cigarrillos y se me ocurre que yo ya no fumo, o cuando me comprometo a no llorar mientras se hace el café. Aunque hasta el café a veces me da ganas de llorar.”

“Es como la rana que canta.” “¿En qué sentido?” “Lo de quedarse, quiero decir. Hay una razón muy buena, suponemos, mas uno no logra articularla, bien cuando otros preguntan, bien cuando una misma se pregunta, con el pelo en la toalla, si acaso mis ojos han sido siempre de ese color, o si es que el color no formará parte de los contenidos básicos de mi día hoy. Y una decide bailar brevemente para descansar la cabeza, como en el poema de William Carlos Williams. ¿Lo recuerdas?” “Sí, La Rana que Canta. Of course. Yo creo que uno se enamora de la idea de que su País lo enamore somehow y está bien que siga siendo un descojón, porque al final no tiene porque no serlo, considerando.” “¿Considerando qué?” “I mean, míranos a nosotros, pusimos un pie fuera de la bañera esta mañana, y henos aquí cantando por lo bajo, jodíos pero agradecidos por la oportunidad de ser poquito más que una rana, poquito menos que una que cante, y quizá no sería igual en cualquier otro lugar en el mundo. Seríamos menos.”

San Germán


“Imagínate que estamos jugando tiraitápate y tú tiras la bola y yo supongo esquivarla, pero no la esquivo y la bola me da y yo me quedo dao y me molesto y te disparo porque yo no sé jugar, pues así de mal nos va.”

Tiene razón el compañero, pero como yo no sé discutir, no le concedo el punto y sigo argumentando que no, que la muerte de un joven a causa de cuatro disparos en medio de un juego de básket no es indicativo de nada. Que de hecho, el hecho de que alguien esté dispuesto a matar por el simple hecho de recibir una falta en un juego de baloncesto en San Germán no implica que el País entero le ha faltado a la dignidad y al respeto por la vida ajena. Que cada incidente nefasto de por sí no implica la falta generalizada de valores.

“Implica que hablar de La Maldad en Nuestra Sociedad es una generalización necesaria considerando que los detalles de cada una de sus manifestaciones aterran sin fin.” “Hay una expresión en inglés que dice que el diablo está en los detalles.” “El diablo estaba jugando básket en San Germán, mi pana, y diablo como el de aquí, no hay allá.” “Pero allá liquidan 20 niños en una escuela en un día.” “El detalle es que aquí los vamos matando de a poquito. O ellos te matan. Las matanzas entonces dejan de ser Eventos, se borran sus contornos, la de hoy se entremezcla en nuestra memoria con la de ayer, se solidifican. Es como un bloque de pérdida y pánico lo que tenemos en la cabeza, te lo juro. Cambian los nombres, los lugares, el móvil del crimen pero hay un Movimiento, ¿no? que impide, incluso, que uno, digamos, se empape de los detalles de un caso porque justo cuando uno se siente capaz de asimilar lo acontecido matan a otro y es como tener el mismísimo diablo metido en tu cabeza rebotando el balón a punto de intentar un tiro libre. No sé si me sigues.”

24.1.13

Sobre el Centro de Convenciones y el cambio de nombre

Habría que cambiarle el nombre a la desobediencia civil. Habría que sentarse en la acera a mirar la llamada oposición estadista congregarse frente al Centro de Convenciones para hacer qué exactamente. La indignación pendeja ante una legislación pendeja desobediencia civil no hace. El nombre no hace la cosa dirían en la escuela de derecho. La cosa es un edificio “público.” El nombre le pertenece a un exgobernador ofensivo en extremo. Pero más me ofende el fragmento del discurso inmortalizado a la entrada del centro de convenciones, donde el exgobernador habla de la patria como valor y sacrificio sin citar a nadie. Nadie, en este caso, sería Albizu. El cielo que se intenta tapar con la mano en dicho discurso es el discurso de la oposición política en el País. En este País, la oposición tiende a desobedecer y los estadistas tienden a hacer discursos, tergiversando las palabras de la oposición. Ejemplo: llamar dizque a la desobediencia civil estúpidamente en respuesta a un estúpido proyecto de ley. Los estúpidos no desobedecen, simplemente no saben cómo actuar. Ejemplo: la legislatura que mediante ley nombró un edificio “Pedro Rosselló.” Otro: la legislatura que considere seriamente cambiarle el nombre a la cosa. Uno se preguntaría a dónde el valor y el sacrificio, a dónde la desobediencia, a dónde la oposición. En todo caso, el llamado de los estadistas debió ser a la obediencia extrema, a toda costa, a mantener la cosa igual pase lo que pase, llámesele como se le llame. La cosa, en este caso, es la condición de sentirse uno rodeado por la gente más estúpida en el planeta y buscar maneras grandes y pequeñas de oponerse a la estupidez como condición política permanente. La otra opción sería cambiarse el nombre, hacer cualquier cosa para distraerse, tapar el cielo con la mano, pensar en nada. La otra opción es la muerte, diría el maestro, desde la verdadera oposición. La verdadera oposición, en este caso, está en el más allá. ¿O acaso tapo el cielo con la mano?

23.1.13

All apologies

El tipo ya se disculpó. ¿Qué más quieren? Si total, lo único que dijo fue que mucho gay junto da calor. Perdón, esos son los negros. Ahora mismo, curiosamente, tengo calor y a saber si estaré rodeado de gays, porque aquí nadie es negro. Me disculpo. Los prejuicios no son motivo de risa. Las explicaciones de los prejuicios, sin embargo, lo son. Por ejemplo esta: Wilfredo hizo expresiones de odio hacia los gays porque seguro es un gay de clóset. Es como si yo hablara pestes los cabros porque el cabro que pusieron a velar mis lechugas se las comió y alguien intentara explicar mi malestar diciendo que soy un cabrón en el fondo. El argumento seduce pero no convence. Odio a otros, muchas veces, no es odio a sí mismo, sino que odio al otro simplemente y es al menos un chispi problemático proponer casi siempre lo contrario en casos de homofobia, pues trata a la heterosexualidad en el País como si hubiera sido concebida sin pecado alguno.

Pero nada, no pasa nada. El tipo ya se disculpó. Una disculpa es como decir mala mía porque me comí la última ciruela en la nevera y era tuya. Como ser en extremo desconsiderado pero tener buenos modales. Como escribir una mala palabra en la pizarra e intentar borrar lo escrito antes de que llegue la missy, pero el trazo no desaparece del todo así que escribes otra cosa encima para disimular (el nombre de un país, por ejemplo: Turquía). No obstante, la missy puede leer el texto original y le pregunta a la clase quién es el responsable y antes de que alguien más te chotee, tú confiesas y como parte de tu confesión pides perdón. Pero nadie te toma por sincero. Y tú le preguntas a la missy y a la clase “¿Qué más quieren?” Porque ya te disculpaste y una disculpa debería bastar. Pero no, no basta. Y todos te miran como si fueras un cabro o un cabrón en el fondo, y te sientes como si tuvieras la barriga llena de lechugas o de odio, y te arrepientes, claro, de que te mangaran, pero no de comer o de odiar. Sino de que te manguen públicamente. Y por más que quisieras, nadie se está riendo. Porque no es cómico. Ni un chispito.

21.1.13

San Sebastián


Tito estaba vendiendo abrazos en las Fiestas. Aclaro: por un donativo—el que fuera— podías tomarte una foto con Tito. La gente lo abrazaba. Antes y después de la foto. En la foto le echaban el brazo. Sonreían, por supuesto. Yo quise un poco llorar. Tito no es un Rey Mago. Ni un camello en la lomita. Tito de seguro se treparía en una grúa vestido de rey mago, con un camello a sus espaldas como estrategia de lucha. Exagero, creo. Pero no me burlo. Jamás. Sólo que me dolió un poco verlo posar para fotos junto a un jarrón repleto de pesos de a uno y menudo, como si fuera cualquier Tito de la vida vestido de Santa Claus. Tito jamás se vestiría de Santa Claus. I hope.

Yo iba en busca de un machetito para colgar de mi cuello, pero salí con marrayo y jabones de almendra y leche de cabra. La lucha es dulce a veces y bien oliente. Qué lucha ni lucha, a las fiestas grandes se viene para decir que viniste.

Mientras miraba a la gente retratándose con Tito, un chamaco se acercó a preguntarme, excitadísimo, si ese en verdá era él. Yo asentí y el muchacho llamó al resto del corillo para que se tomaran todos una foto con Robi que pedía donativos para su lucha contra el cáncer. Las luchas muchas veces son así. Accidentadas.

Robi tampoco se vestiría de Santa Claus. Ni sé realmente qué hacíamos allí a su nombre. Pero el cáncer es lucha toda y me alegro millones por él. Por lo demás, creo que estoy un poco viejo pa esto. A las fiestas grandes se viene para sentirse joven. Parte de sentirte joven es hacer las cosas para decir que las hiciste. El muchacho y su corillo ahora pueden decir que abrazaron a Robi Rosa. Tienen una foto para probarlo. Quién sabe, quizás el año que viene le dedican las Fiestas a Tito a manera de donativo para la lucha.
Lo que no darían esos muchachos por una foto con él. 

20.1.13

'Sanse' and the such


La culpa es de los que empujan. La culpa es del que cae entre la muchedumbre. Las muchedumbres nunca cooperan, ocupan demasiado espacio. Cuando un cuerpo cae lo primero que la muchedumbre tiene que hacer es hacer espacio para el cuerpo una vez cayó. El espacio es también el lugar de los hechos. El hecho es que cuando el pueblo está de fiesta, un individuo cualquiera puede caer de sus propios pies y continúa la fiesta como quiera.

La culpa es de los impactos de bala, de los que le pisaron los pies al individuo que cayó muerto. La única manera que no te empujan en las fiestas es que caigas muerto y la fiesta puede continuar hasta el otro día sin que te pisen un solo pie. Porque los muertos se respetan.

La culpa es de los que no respetan, de los que no se saben comportar cuando hay fiesta en el lugar de los hechos. ¿Por qué cada vez que hay fiesta en algún lugar, el lugar pasa a tener hechos? La culpa es del hecho de que no hay nada que hacer una vez el cuerpo cae. Habría que hacer algo antes del muerto morir para impedirlo. Antes de morir, había fiesta. Después también.

18.1.13

the petty and the painfully apolitical character of it all


Un escritor le dice a otro escritor, “sabrás que yo no pienso comprar una sola taza de café en la nueva librería en Santurce. Es una movida política.” El escritor responde “sabrás que yo pienso remover mis libros de sus estantes. Es un sacrificio por el bien de la patria. De parte de mis lectores, claro, que no tendrán de otra más que tirarse a Río Piedras a buscar mi obra. Al menos hasta que logre vender el libro en Walgreens.” “Sabrás que yo siempre cruzaré la calle en dirección contraria. Que si un panita me pilla saliendo del gimnasio en Ciudadela y me invita a un café cruzando la calle, me rehuso por puro valor y sacrificio, y nos vamos a Hacienda San Pedro como la gente común y corriente.” “Sabrás que si la gerencia me invita a una lectura de poesía, iría vestido de terrorista para leer mi más reciente serie de poemas en protesta al calendario de actividades para enero.” “Sabrás que yo sembraré el terror en el corazón de la administración al invadir sus presentaciones de libro para hacerle preguntas difíciles a los autores. Que si se atreve AC a ponerme a Ricky Rosselló de frente, yo le pregunto por el nombre de su agente literario.” “Sabrás que yo no tengo agente literario.” “Sabrás que el libro de Ricky de seguro estará disponible en Walgreens.” “Sabrás que yo no entraré a Walgreens más que para comprarme un Icee y ya.” “Sabrás que cuando yo voy a Walgreens, me pasa que siempre termino comprando diecisiete chucherías que no entré a buscar.” “Sabrás que a mí me pasa lo mismo que a usted.” “Sabrás que estás pasao.” “Sabrás que yo no entiendo las cosas que me pasan.” “Sabrás que no saber también es político.” “Sabrás que más político que yo, nadie.” “Sabrás que nadie soy yo.”

17.1.13

Hernán


En el teléfono la voz achiquitada de mi viejo profesor chileno, que salió de Chile cuando Pinochet, y se hizo sociólogo en Kansas. Su primera publicación fue sobre ventanas holandesas, la última sobre cine. “Escribir sólo sobre lo importante,” decía en sus seminarios con la mano sobre el corazón, lo juro. “Al corazón le importa lo que le de la gana. Procuren entonces echarse únicamente lo bueno al cuerpo.” La literatura es buena, decía. Y me regresaba a mi casa corriendo con libros debajo del brazo. Esa es mi escuela. Ese señor. Lo que corrí de su oficina a mi casa. Esta es una nota sobre la velocidad de mi universidad, recién vuelta pequeña en su voz en el teléfono. La palabra de hoy es diálisis. “¿Y cómo uno brega con eso, profe?” Te agarras de lo bueno, dice y yo apunto el título del libro para referencia. Lo sumo a mi lista de En Caso del Tiempo Pasar y Yo Quedarme Largo Rato Acumulando Años Aquí y Me Toque, Más Hacia el Final que Hacia el Principio, Someterme a Tratamientos Agónicos, No Olvidaré Leer lo Siguiente. “Para escribir, uno comienza con una breve lista de sospechas, de aquello que podría ser importante como objeto de estudio. Luego, pasa a una lista de apuestas, aquello por lo cual uno estaría dispuesto a desgastarse conociendo. Finalmente, una lista de compromisos, imposiblemente extensa para siempre tener algo importante que hacer. Al menos eso he hecho yo desde que salí de Chile y ya poco a poco voy sobrepasando el dolor.” Siento que mi universidad se encoge, y le quiero decir antes de colgar, que al principio de cada semestre repaso mis listas, que estoy comprometido con hacer a mis estudiantes correr, que me agarro de lo bueno, que siento que me desgasto, que apuesto a él, con la mano en el corazón, lo juro.

16.1.13

Desapariciones


Él no anticipaba la angustia que podía provocarle a su familia. Él es boy scout y acostumbra desaparecerse, cosa que es mala costumbre aquí, pero mientras el punto de partida sea San Patricio y el destino un monte en Adjuntas donde acampar, as opposed to, digamos, una ATH, un atardecer en Vieques, la “desaparición” del muchacho no es indicativa de negligencia ni inmoralidad. Y muchas gracias a las autoridades por encontrar al pobrecito, con ampollas en los pies y mucho cansancio caminado de Guaynabo hasta Peñuelas, nos cuenta la hermana, y qué bueno por la familia, que tiene al muchacho de vuelta, un boy scout de carrera, y no hay nada más que preguntar porque sus padres de seguro fueron todos los semestres a buscar sus notas en el Colegio San José de varones, que es para muchachos emprendedores, cómo no y no es como si el muchacho estuviese perdido en las drogas o en el bajo mundo, el muchacho sólo quiso salir al mundo con caseta y provisiones para tan largo viaje, sin importar que en el País, muchachos como él valen lo que no valen otros muchachos que no estudiaron en San José o cuyo punto de partida jamás podría ser San Patricio, porque rápido los residentes de San Patricio alertarían a las autoridades para buscarlos, y muchas gracias señor oficial por escoltarlos fuera de aquí. Él es boy scout y acostumbra desaparecerse en una isla donde muchos muchachos, not quite como él, “desaparecen” al momento casi de nacer en Peñuelas o Adjuntas o en el mismísimo Río Piedras, sede del Colegio San José, el cual, de paso, queda en un monte o en una loma o en una colina, o en una clase más arriba que el resto de Río Piedras, donde muchos muchachos desaparecen de nada más poner un pie afuera y nadie se entera, menos la familia que seguro siente la angustia, anticipada o no, de perderle el rastro a otro de sus muchachos. Pero él es boy scout y llevaba provisiones, caseta.  

En la edición de hoy de Metro, "Lucha Light, Entrega Ni Tanto" sobre la juramentación de Carmen Yulín

http://issuu.com/metro_puertorico/docs/20130116_pr_sanjuan/5

la isla es mental

ahora habitamos la isla como una postal y los turistas nos escriben al dorso 
y aprendemos a vivir con sus familias en el extranjero 
hasta que la fecha de envío palidece y nos intercambian 
por pasadías en cabañas bajo nieve 
ahora escribimos literatura infantil desde otro continente 
y basta con decir dragón 
para que aparezca una bestia de la cual protegerte 
ahora nos persiguen las autoridades en una serie de televisión
por falta de papeles
y te pillan capeando en los afiches de una nueva campaña anti-droga
y apareces encapuchada
de rodillas esposada en una celda sin bombilla
y mi personaje desconsolado sueña con tu cuerpo resquebrajado
en el fondo de una fosa común
ahora escribo la escena de tu deceso al dorso de un marca página con tu foto
que fungió de recordatorio para una misa en tu nombre
y te regreso a la isla en un avión de carga
donde nos estrellamos los dos
como si dios hubiese cogido un buche de escarcha
y soplara el avión al agua.




De La Carencia (Terranova, 2008)

14.1.13

Escribir en Puerto Rico


En este País se escribe mucho sobre lo difícil que es ser escritor en el País. La falta de respeto, de apoyo, de fondos, de visibilidad que caracteriza ¿la profesión? Y es real. Pero hay otra realidad, no menos apremiante, y es que aquí cualquier pendejo tiene un libro publicado. Más aún, tiene quien lo presente, quien lo aplauda, quien lo compre, quien lo asigne para un curso en la universidad, quien lo invite a dar una charla/conferencia/lectura, quien lo aplauda otra vez, quien lo proclame en las redes sociales como un autor indispensable para las letras del País. Dato curioso: las letras del País son simples consonantes y vocales y no hace falta gran talento para combinarlas.

Recientemente leía los comentarios de un escritor del patio sobre como la Verdadera Literatura “es aquella que no te da soluciones, sino que te crea más preguntas,” afirmó el escritor en ocasión de la publicación de un libro cuyo valor literario, a su juicio, es cero. Esto, supongo porque no pregunta nada, o porque no estimula pregunta alguna en la cabeza del lector. Yo no he leído el libro, no obstante en ocasión de su presentación, pregunto: ¿Acaso la verdadera literatura no será simplemente aquella que se deja leer, con más o menos trabajo y/o placer y/o urgencia y/o conciencia de sí de parte de la persona que se da a la tarea de hacer la lectura por la razón o impulso que sea?


Dato curioso: mi escritor favorito veía ocho horas de televisión diarias y escribía mejor que cualquier pendejo aquí (myself included) aún cuando ver televisión supone ser muchisísimo peor, como estímulo, que leer el libro más porquería, ¿no? Se me ocurre entonces que lo verdaderamente literario no se reduce a un libro o libros, sino a la curiosa disposición de una persona a hacer literatura (invención sin límites igual a belleza sencillamente) del texto que tenga ante sí no importa las cualidades particulares del mismo. Y un texto podría ser cualquier cosa. Las letras de un país, por ejemplo. Las de éste.  

13.1.13

Benicio*


“A uno le da con fumar entre escenas a la orilla del set, dice, primero pensando que es una opción cuando el objetivo es matar el tiempo, luego uno no piensa. Uno fuma, marcando cada movimiento como en un drill militar, dice, luego se pasa la mano por el pelo, frunce el ceño, luce como luce en las fotos y uno lo mira y sabe que estaría dispuesto a irse con él al camerino, a su casa, al otro lado del mundo. Uno sabe.” “O sea que el tipo es cool, ¿no?” “Uno lo mira y tantea más o menos cuán loco sería decirle 'llévame,' de la nada, y sin abundar en el contenido de la petición. Uno simplemente quiere irse con él, para verlo pasarse la mano por el pelo, fruncir el ceño, recortar fotos de él de las revistas mientras él fuma a tu lado en la cama.” “Pero eso, obvio, no se le dijiste.” “No así como así, bueno, la parte de las revistas y lo del otro lado del mundo, o sea, le hablé de mi disponibilidad para con él, en el sentido de que sería mi opción favorita verlo fumar todo el tiempo, desnudo, y pasarle la mano por el pelo y mirarlo entre escenas para que las ensaye conmigo, mientras yo sostengo su cigarrillo en mi boca de su boca. Eso sí.” “Y él, ¿cómo reaccionó?” “Dijo que nunca podría ser fiel a mí, que no quería herirme pero que sería esa su única opción de llegar el momento, que eso lo apesadumbraría de sobremanera, que cada cigarrillo que llevara a su boca, llevaría mi nombre, que él pisa las colillas con el taco de su bota y gira sutilmente el pie. Que sería doloroso tanto para mí como para él.” “Coño, al menos fue honesto contigo.” “Sí, supongo. Nada, él se lo pierde.”


*made up

12.1.13

El Cantautor


La última fanática del cantautor dejó de serlo en el verano del 2012 luego de varias cervezas y horas de espera en lo que la tarima se desocupaba para la “estrella” de la noche, su cantautor favorito, que en su momento de gloria lo fue de casi todos y todas las que se graduaron de la high entre los años 97 y 2005 que sintieron muy dentro de sí, que sí, que tenían en sus adentros, ese algo indescriptible, incluso por el mismísimo autor de la canción, para probarle al mundo exactamente de qué estaban hechos. A saber.

Y así su última gran fanática paso largas horas de conve con su combo, hablando cada vez más duro para escuchar mejor, acomodada cerquitita de la tarima, porque la fanaticada de a verdura llega temprano al encuentro con los grandes (el sitio es enano). Ella llegó antes de que el local abriera sus puertas al público con la esperanza de pillar al cantautor ensayando. “Los grandes nunca ensayan,” pensó para consolarse. Se maquilló en el carro. Habló con servicio al cliente. Escuchó música. La música de su graduación. Al rato entró.

En el local sonaba música de la autoría del cantautor en las bocinas, “como una casa vacía conserva el sonido de quien más tarde regresará,” pensó y anotó la fanática en un mensaje de texto a sí misma en su celu. La fanática es periodista cultural y cuentista “a tiempo parcial y completo” dice para que su interlocutor sepa que es en serio la cosa. Escribir es su cosa. Como escribir y cantar son las cosas del cantautor por definición “y vocación sin dilación” dijo él en una entrevista circa 1999, que su última fanática aún conserva en el bulletin board a manera de inspiración. Junto con su foto. Fotos. Y autógrafo. Fos.

Es en serio la cosa. La cosa es que el cantautor aún no llega y la única fanática que le queda se desespera. En tarima otro duo de almas en pena toca el primer sencillo del su nueva producción, producida por El Pollito Feliz. Su combete se dispersa. La fanática actualiza su status en Facebook “A punto de probarte de qué estoy hecha yo, so cabrón. Cómo si no supiera donde vives, con quien te acuestas, cual pie pones primero en el suelo luego de despertar. Aparécete.”

Status updated three hours ago. Un like. El de ella. Mas no apareció.

11.1.13

Fire Sale*


digo tu nombre
como el título de una canción
que no alcanzas recordar

lo callo en un secuestro
luego lo encierro en cajón mágico

serrucho de mentiras tu nombre
en tres pedazos dedicados a ti

lo deposito en la tierra
con la indiferencia que se dirige un pie
luego otro
sobre un cadáver sin estorbarlo

me le siento encima
hasta sentirlo descascarándose

y pienso en como ahora tendrás
que firmar con una X
los papeles para exhumarlo.


* De La Carencia (Terranova Editores, 2008)

10.1.13

Poets & Presidents


El poema inaugural de la toma de posesión de Obama debería tener por título “A poet's word is his bluff or why I din't show up at the inauguration” a leerse el día después, desde donde sea que viva el poeta, lejos, si se puede, de Washington D.C., y ¡que viva el poeta! aunque hablen mal de los cubanos o de los gays o de los ingenieros o de los poetas sencillamente, por no tener palabra y dejar plantado al Presidente “como un árbol” que le sirva de símil para expresar su disgusto por el desplante, porque para eso sirve la palabra también, para disgustar en ausencia y joder la fiesta con dos, tres minutos de silencio incómodo añadidos despiadadamente al programa de la actividad.

¿Para qué más podrían servir las palabras de un poeta ante el Presidente, sino para incomodar al hombre que ocupa el cargo ausente de poesía en drones? Noten el uso malévolo de la palabra drones en la pregunta anterior en clara referencia al carácter anti-poético en extremo del actual Presidente, si se fuera a medir su carácter en términos de sus decisiones políticas a lo largo de estos últimos cuatro años y no en la fanfarria protocolaria de sus tomas de posesión. Which begs the question: ¿Por qué el presidente desea la compañía de poetas para conmemorar el comienzo de un nuevo término si luego el espíritu y ética del quehacer poético no tendrá efecto alguno en su proceder? En palabras de otro poeta “Poems are bullshit unless they are teeth or trees or lemons piled on a step.” The same goes for presidents insomuch as their word is their bluff.  

9.1.13

Ronald Mendoza-de Jesús escribe sobre "Sospechar de la Euforia" para El Roommate. Happily so.

http://elroommate.com/2013/01/09/ronald-mendoza-de-jesus-resena-a-guillermo-rebollo-gil-puerto-rico/

Ita


“Tengo muchos más años de los que aparento.” Tiene muchos menos dientes también. Y dificultad para hablar. Las preguntas, no obstante, son constantes. Tienden, además, a ser siempre las mismas aunque en desorden: “Cuéntame, ¿qué estás haciendo? Cuéntame, ¿hay alguna muchacha?” Varío poco mis respuestas porque quiero que las grabe somehow. No podrá. Así que interrumpo con frustración y amor y le pregunto en cambio por los nombres de sus hijos, nietos, sus fechas de nacimiento. Hijos: 5. Nietos: 14. También hay bisnietos pero es una categoría imposible en su cabeza así que no abundo. “¿Cómo se llama el hijo de Yvonne?” “Guillermo” “¿Y dónde está?” “Vive afuera.” “Estoy aquí, Ita. Soy yo.” “Cuéntame, ¿qué estás haciendo?” Estoy haciendo todo por quedarme sentado aquí risueño y agradecido de ti por querer saber lo mismo de mí con el mismo amor cada vez. Cada vez cuento menos dientes en su boca y más años en mí. Y, a veces, una dificultad compartida para conversar. No obstante, contesto lo mismo, más o menos, una y otra vez: “Hago que trabajo. Hay una muchacha que amo. Estoy aquí, Ita. Soy yo. Mi mamá es Yvonne, tu segunda hija. Nació un 7 de julio. Yo cumplo 34 años en doce días. Es el 2013. Tienes cinco bisnietos. No me sé sus nombres, pero mira, ésta es una foto de mi perro.” “Cuéntame, ¿hay alguna muchacha?”

8.1.13

Epifanía


Las fiestas son para parisear, no para impartir lecciones a un pueblo traposo y parisero en época festiva. Además, habría que admitir que el valor más preciado de los Reyes Magos hoy día es que Tito Kayak los valoró lo suficiente como para tomar la Lomita de los Vientos en nombre de Melchor, Gaspar y se me olvida el nombre del otro. El otro tiene nombre de un ex juez y ex alcalde, con edificio público a su nombre y legado más o menos ilustre (con minúscula) en el partido que salió perdiendo en las elecciones. Mas el tema no son los Reyes Magos como tal sino la controversia desatada a partir de los obsequios obsequiados por el nuevo gobernador a los niños y niñas del País y 'la trapo de mujer' que osó llamarle trapo al regalo que recibió su hija de parte de Alejandro. Admito, sin embargo, que ese tema me aburre millones y que en lugar de considerar el nivel de representatividad de la reacción de la mujer ante tan bonito obsequio, y lo que dicha reacción podría significar para nuestro deterioro moral como pueblo, me pregunto si de la prensa haberle solicitado a la mujer que identificara a los tres Reyes Magos por nombre, habría ella a lo menos identificado a Tito parado en el tope de la Lomita como el mago que es. Es una pregunta un chin sarcástica, cierto, pero es además un chispi más política que cualquier análisis que he escuchado acerca de los valores de la mujer en comparación con los valores de García Padilla “que mira que esta vez quiso que la experiencia de la Epifanía cobrara verdadero significado en la vida de los y las puertorriqueñas.” Bah. La Epifanía es para parisear. O para tomar un cantito de tierra por pura gana y necesidad. Por arte de magia si hace falta. En nombre de Melchor y Gaspar y Kayak. 

Sobre el 'trapo e bola'


Depende de la bola. Y qué se puede jugar con ella. Y cuántos son. Y si hace falta guante o raqueta o líneas en la tierra o mallas en los canastos o un set de palos. Depende de cómo se coge y a dónde se tira. Depende de si tienes quien te enseñe a jugar. O si tienes donde jugar cerca y más o menos seguro. Depende de la bola. De si basta con tirarla contra la pared. De si puedes o no pasar horas viéndola picar y rodar. De si tienes quién te mire y te practique y la pique y la ruede contigo, más rápido, con mayor gracia y dominio. Depende de si la puedes agarrar con una mano o con dos. Si necesitas membresía a un club para jugar o si el punto se trasladó a la cancha y los canastos hasta nuevo aviso permanecerán cerrados.

Depende de quién te la tire y cómo y para qué. De si la bola supone ser un pasatiempo en tu vida o tu vida. Depende de la bola. Y si un poco la bola, vista de cierta forma, te recuerda al globo terráqueo y sientes que sujetarla es sujetar el mundo con una mano o con dos. Depende de si en el salón hay suficientes globos del mundo para darle vuelta y vuelta y pensar el mundo tan accesible como salir y agarrar un balón. Depende de con qué manos. Depende de si sabes de las manos de los grandes que alguna vez sujetaron esa misma bola y la lanzaron o la encestaron o la sacaron del parque. De cómo llegaron a darle la vuelta al mundo con la bola debajo del brazo. Depende de si tuviste alguien que tuvo el tiempo y el amor y el conocimiento para hacerte las historias de los grandes y te hizo sentir que tú con la bola debajo del brazo eras lo más grande en el mundo.

5.1.13

Artículo en 80grados.

La Isla es un nido de anti-intelectualismo. “No se valora pensar”, escribió un amigo en Facebook. “Los y las intelectuales somos pájaros raros,” alguien le comentó. “Ni que pensar fuera pajarear,” ofreció un amigo en común. “Pajearse, más bien,” un troll.

http://www.80grados.net/funny-people/


4.1.13

Desacelerar hasta el cansancio


eso hacen los escritores, ¿no? sentarse en protesta
en un banco, pedir un café. “huir de la felicidad,”
añadiría Rafah, con su gorra de los Cangrejeros.
es su equipo, ¿pero, cerca de qué salida
nos sentamos a mirar el partido? yo no creo
que los Cangrejeros aún existan como dato histórico
recuerdo que el Indio Sierra tenía las uñas largas como la nieve,
no. tú preguntabas cuán largas y contestaban:
laaargas como palas de nieve.” suponía ser un comentario
sobre su consumo de droga. recuerdo que me senté
cerquita de la tercera con mi gorra de los Cangrejeros
y no me puse de pie durante el himno
en protesta. eso hacen los fanáticos, ¿no?
eso y no huir en medio de la séptima entrada,
so infeliz” añadiría Rafah en medio de una protesta
contra el sistema bancario. luego pide un café.
recuerdo: “los escritores hacen tan poco,
que no exigen nada.”

1.1.13

1991 (fin de año, propuestas)


“Chico, Bob Clemente es el hermano.” “Pero, es que tienen los mismos números.” “Si vas a hablar en béisbol, son estadísticas.” “Ok, tienen las mismas estadísticas.” “Lo más probable compartían los turnos al bate, la posición en el terreno de juego.” “Pero, es que tienen el mismo número.” “Ya te dije.” “En la camisa.” “En béisbol es jersey, como Nueva Jersey.” “En la tarjeta dice Carolina. ¿Habrán Bobs en Carolina?” “Bobby Bonilla es un Bob.” “Sí, pero Bonilla no es de Carolina. Es de Jersey, probablemente.” “Tengo de Bobby también. Nada, decide: ¿Vamos a intercambiar o no?”

“A mí, mi viejo me contó que Clemente era medio cagao. Que exageraba lesiones. No salía a jugar.” “Los peloteros no salen a jugar. Nosotros dos mamaos salimos a jugar. Tienes que aprender a decir las cosas, mano. Los peloteros salen al terreno de juego. Son profesionales. Anyway, tu viejo no sabe de béisbol.” “Mi viejo de seguro sabe quién rayos era Bob Clemente y si era un chata como Ozzie Canseco y eso.” “¿Tú sabes lo que hacía Clemente? Si a Clemente el pitcher le metía un bolazo, en el próximo turno hacía swing y dejaba ir el bate hacia el montículo, mano. Así juegan los profesionales. Chata un carajo. ¿Quieres la tarjeta o no?”

“Entonces, ¿Bob también murió en el mar?” “Baja, broder. Cambia el tono. Aquí ese tema es de santidad, como dice mi viejo. Si no puedes decir nada bueno, mejor...” “Tranquilo, pero ya que compartían número, turnos, estadísticas. Yo pregunto.” “Pregúntale a tu viejo si Clemente exageró esa también. Montarse en el avión. ¿Tú sabías que en Nicaragua todos los bebés que nacen el 31 le ponen Roberto?” “¿Y a los que meten en el agua para bautizarlos, también?” “Tú no tienes madre, mano, como diría mi papá. Mira, si no vamos a cambiar, me voy.”

“Espera, ¿te imaginas que hubiesen sido gemelos idénticos, y nadie nunca lo hubiese sabido y la única evidencia es esta tarjeta?” “Tumba eso ya, más respeto.” “No, es en serio, escucha: tú tienes razón, se turnaban, los turnos al bate, las entradas en el field. Juntos, fueron uno de los mejores peloteros en el mundo. Pero sólo uno se montó en el avión, Roberto o Bob, porque ya iba sobrecargado, verdá. Y pasó lo que pasó. Y el otro Clemente perdió a su hermano, pero nadie podía enterarse de que él existía, porque imagínate. Así que se escondió. Por siempre.” ”O sea que, ¿Clemente vive?”