4.12.12

On the radio


Un familiar de un muchacho ultimado en Ponce jura que no habrá perdón para los sicarios. No era él a quien tenían intencionado matar; era con otro la cosa. Al familiar del muchacho le preguntan si perdonaría. Ni pa dios. Ni dios mismo, dice. Ni aunque existiera un dios con el cargo de perdonar incluso lo imperdonable. Es falso. El familiar se limitó a decir que él jamás podría. Ni por error.

Dios, sin embargo, no se equivocaría.  De existir un dios, por diseño o error, los sicarios no fallarían al disparar: Suicidios en masa. Algo así escucho al familiar del muchacho decir. Pero, es falso. El sólo dice que no puede perdonar. Lo hace en forma de juramento porque eso es lo que solemos hacer ante el dolor. Jurar en vano. Que no sufriremos más o que otros sufrirán más que nosotros.

En el fondo se escuchaban gallos. Of all things. Mataron a un muchacho por error y canta un gallo. Un hombre jura no perdonar a los responsables y canta un gallo. Por culpa de un diseño equivocado. No habrá perdón para los gallos tampoco, juro escucharlo declarar. No es cierto. El tipo no dice nada sobre los gallos. Es como si no existieran. Como para él hoy el perdón no existe. Y sin embargo nadie se equivocaría en afirmar que sí. Existe. Sólo que habría que creer en los gallos también.

No hay comentarios:

Publicar un comentario