29.12.12

Cotidiano y Clemencia (fragmento)


La primera vez que vi a Augusto Angosto era el fotógrafo en la fiesta donde conocí a Clemencia. Donde conocí a la mujer que más tarde llamaría Clemencia al recordar nuestra primera conversación con ganas de haber respondido distinto.
-Lo mío es la interferencia, bailar.
-¿Me estás retando?
En la foto aparece el rostro de Angosto encimita del hombro derecho de Clemencia. “¿Truco de cámara?,” indagué. “Es una de las formas que cobra la persecución en mí.” “Forma remite al lector al trazo de la mano sobre el papel donde ha quedado plasmado el texto que glosa.” “Whatever,” contestó
el hombre con su boca “de tina atiborrada de alfileres.” Cito del poema porque me tropecé al salir y caí en ella. No fue un accidente. ¿Es eso bailar?


Cotidiano es por el trazo de la mano sobre el papel. Para efectos de caracterización, me podría haber llamado Vencedor o Vencido, sólo pido agua de su tinaja, carajo. La madrugada que desapareció Clemencia, vacié la casa en un saco, vendí el saco a un hombre menudo y apesadumbrado. Regresé. La casa había sido tomada por un Puerco Espín. Me ofreció cama. Me ofreció sombra. Me ofreció fuego. Por veinte pesos.
Esto fue después.


Se podría decir que la busqué. Que me la. Que cuando uno desea reencontrar a la mujer del nombre que te vendió el hombre por cigarrillos y semillitas, con su boca de tenaza sujetándote a través del tiempo desde el momento mismo en que pronunció su nombre de tina, de taza, de tinaja con agua bendita para beber, esa mujer se podría haber llamado Conejo, mi hermano, haberse ido hoyo abajo en la tierra y yo la estaría buscando.
Se podría decir que ella me encontró a mí.


¿Clemencia?”
“Sí.”
“Es Cotidiano.”
“Es de las cosas más lindas que haces.”

27.12.12

vive y vacila


Uno no se aparece en una comunidad con una camisa de Mao o de los Mau Mau o de Minnie Mouse (LMAO) y les dice “disculpen la molestia pero vamos a organizarlos políticamente.” Eso no es así. Uno se va infiltrando de a poquito en la vida misma de la comunidad, al menos dos sábados al mes, mediodía y va sembrando la semilla del political awareness, como le llamo yo con cierta dificultad. Y cuando uno primero les habla a ellos (y ellas!) de ese awareness, ellos (y ellas!) no te van a entender porque aún no están a tu nivel. Tu nivel es alto con cojones, no te olvides. Porque tampoco uno le puede hablar a la gente de las comunidades a un nivel demasiao de muy bajito, porque para algo uno se mete a la abogacía con el fin de hacer algo por la gente. Porque si me hubiese metido por mí estaría metido en un bufete 70 horas semanales haciendo billetes tan largos como la esperanza de un pobre y los pobres pobres no tendrían ni la esperanza de algún día entenderme. Pobrecitos, no tienen ni idea del sacrificio asumido en mi carrera legal. No yo. Yo no practico. Yo me limito a pagar la cuota del Colegio. Pero si practicara, mano, estaría ahí metiéndole fácil dos sábados al mes al trabajo duro de base, y entonces sí que estaría de que bien aware políticamente, y ellos (y ellas!) estarían réquete aware de mi awareness y los pondría a gozar con mis esquemas organizativos de participación democrática, porque de eso se trata en el fondo. De que hagan algo en el fondo. Uno sólo les dice cómo. Y no es fácil. Mira, el trabajo comunitario-político hardcore uno lo hace con el awareness de que la gente para quien trabajas no tiene con qué pagarte tu trabajo pero no importa porque lo verdaderamente importante es que ellos (y ellas!) se sientan como si estuvieran participando en algo político y democrático y más que nada, que estén aware de que uno está allí voluntariamente para ellos (y ellas!) que están allí porque no tienen de otra. Por eso son gente de la comunidad. Uno es el que los organiza, dos sábados al mes, mediodía. No yo. Yo no practico. Yo sólo estoy aware de que eso haría si fuera a hacer algo por la comunidades. Políticamente. Para que participen. Y se organicen. Y vacilen. Y eso. Pero no te puedes aparecer con la camisa de Mao randomly para romper a repartir consejos allí porque eso sí que se ve bien mal, mano. Ponte la de Maelo mejor. 

26.12.12

Paul O'Neill


La muerte de un extoletero siempre es motivo de tristeza. Perdón, la muerte de un exsuperintendente de la policía siempre es motivo de regocijo. Digo, si es que eres un fanático de a verdura. Estamos hablando de béisbol, que es de lo que más yo sé. En comparación con política.

Los Yankees del 1998 son considerados una de las mejores novenas en la historia del béisbol. En el 1998, los y las empleadas de la telefónica se fueron a la huelga. Algo con la privatización. Novena es un término de fanático, gente que sabe de béisbol habla de novenas, no de meros equipos, en tanto un equipo puede ser de casi cualquier cosa, pero una novena es béisbol puro. Fanatismo.

Toledo era el superintendente para el año en que los Yankees tenían una novena de ensueño. Si digo equipo pierdo, pues la fanaticada está clara en que el único equipo de ensueño es el equipo de baloncesto que ganó las Olimpiadas en el 1992. Yanquis también.

Un toletero, por definición, es un bateador de gran poder. En cuestiones políticas, el poder que ejerce el superintendente de la policía se presta para muchos abusos. De ahí que los toleteros de la novena contraria sean objetos del odio de la fanaticada local. Digo, si son fanáticos de a verdura. De ahí también que la gente común y corriente, fanática o no, odie al superintendente. Le desee la muerte, incluso. Por ejemplo yo, que odiaba de sobremanera a Paul O'Neill, toletero de los Yankees para la fecha en que Toledo mandó a tumbar las cabezas de manifestantes durante la huelga de la telefónica.

Lo peor que llegué a desearle a O'Neill fue que cayera muerto sobre el plato. Esto, momentos antes de haber conectado para un doblete. Deseo fútil el mío. Lo peor que escuché a otros desearle a Toledo en ocasión de su deceso era que ojalá hubiese muerto bien duro, o muchas veces o que hubiese sufrido, o que reviva milagrosamente, coja confianza y vuelva a morir de nuevo, más duro aún, más veces aún. Fanatismo. Del puro.

Yo, si me encuentro a O'Neill de frente hoy, tantos años después, no lo reconocería. Mi fanatismo tiene sus límites. Pero si me hubiese encontrado a Toledo momentos antes de morir, lo que no le hubiese deseado yo, fanático al fin.

24.12.12

Pescado


-Y las mujeres embarazadas, ¿dónde están?-

Parece que el cura quiere perreo. ¿Esto es compartir en familia? El cura dice familia mucho en el sermón. Eso y Jesús. Jesús y nuestra culpa. Jesús y nuestra alegría. Me confundo.

“¿Hace cuánto tú no entras a una iglesia willingly?” “¿En qué grado se hace la primera comunión?” “En tercero.” “Desde antes.”

Un extraño me agarra la mano. Reza el padre nuestro. Yo recito una combinación entre el credo, la oración de la serenidad y lo que le digo a mi abuela al despedirme: “bendición.”

“Lo chulo es que si cierras los ojos y haces caso omiso de los comentarios anti-semíticos y toda la cuestión pro-vida se siente un poco como si pertenecieras a una comunidad.” “A una comunidad de anti-semitas y conservadores, claro está.” “Sabes que te viene bien rezar.” “Me haría bien ver a mi abuela más a menudo, vencer el miedo y la lástima que me provoca visitarla. No es una cuestión política. Sólo que no estoy de acuerdo con mucho de lo que se dice aquí.” Se dice familia y alegría y por mi culpa.

“Lo que verdaderamente me sorprende es la edad del monaguillo. Es un hombre casi. Parte de mí quiere felicitarlo por estar tan envuelto en algo. La otra parte quiere gritarle 'sal corriendo'.” “Es de la barriada Salsipuedes.” “Los barrios sólo se llaman así en las canciones de Rubén.” “Todos los barrios se llaman igual, sólo que no todos tienen una canción a su nombre. Atiende.”

“A ver si me acuerdo, para comulgar tendría que haber comido pescado la noche antes.” “Chico, no jodas. Tiene que haber algo lindo en esto. Confía.” “Sí, el muchacho parece confiar y apostar a ello.” “Apostar no, creer.” “Lo que no puede creer es que el tipo de al lado no me ha soltado la mano.”

23.12.12

deadpan



James Franco, actor, anuncia publicará
poemario en el 2014. Franco, quien
interpretó a Ginsberg en el filme Howl,
posee una maestría en escritura creativa
y otra en poesía. su editor describe el
libro como estampas desde el interior
de la industria cinematográfica y la fama.
la palabra interior está mal utilizada,
producto de una traducción literal del
inglés. en términos actoriles, interior
muchas veces se refiere a la psiquis del
personaje. interpretar un poeta en pantalla
requiere del actor resumir sus interiores
en una mirada. interiores aquí
podrían ser tripas pero lo más probable
el término se refiere a la vida interna
del personaje en la vida real. cuando
aparecen dos negativos en una misma
oración se cancelan. vida es un negativo.
muchos poetas lo sienten así en su interior.
en la mirada de Ginsberg, por ejemplo,
se puede colegir una ausencia total de vida interna,
me refiero a la interpretación de Franco,
que la cancela, doblemente, pues Ginsberg
hace tiempo pasó a mejor vida, producto
de una mala actuación. lo mejor de la vida
ocurre luego de tu muerte. muchos de los
vivos aún lo sienten así en la tripita. el actor
llama ese sentimiento poesía. como si
fuera algo positivo.

21.12.12

Poughkeepsie

no conozco traducción fiel de tu cotidianidad
es algo menos
que un gesto de angustia y su sombra.

la palabra contiene la expectativa de un contenido,
el saldo del territorio (fondo falso),
magia que deviene trueque de ilusiones,
todo lo que no espera por la palabra correcta que te contenga
para suceder.

se me ocurrió Poughkeepsie,
el nombre de una ciudad en un valle de Nueva York,
un sitio tranquilo a juzgar por la topografía.
mas nuestro próximo destino está a no más de cinco,
seis cigarrillos de aquí,

por qué huir si casi cualquier cosa en declive nos ha sido fiel,
a espaldas de una sombra,
como dos topos serenos, encendemos
ya un poco más cerca de la expectativa,
ninguna, cayendo.

19.12.12



Wallace en el Nuevo Día, en ocasión de la presentación de Sospechar de la Euforia y Poemas para Fomentar el Turismo. Happily so.

17.12.12

paz para Santa Rita


sacaron a un amigo mío en comillas del lugar de los hechos,
le habían arrugado su caricatura
en la cara—

la historieta se repite:

otro villano amarra a la amada del chamaco
a las vías del tren.

¿y ahora quién podrá
desamarrarnos a todos
por igual? 

The Road


Todos somos la madre del muerto que me identifica por error como su hijo en la calle. Cuidado, un asesino anda suelto y es dios, que no pasó el trabajo de diferenciarnos. “Dios te bendice,” me dice la señora, mirándome con detenimiento para cerciorarse de que de veras no soy su nene de vuelta pisando duro la tierra.
Yo iba camino a mirar las pistolas en oferta, con una novela debajo del brazo. En la novela, un hombre hace camino con su hijo en un mundo post-apocalíptico. El personaje anda armado.

Reescribo lo anterior: yo iba camino a mirar las pistolas en oferta, con una navaja debajo del brazo. Ando armado pues el libro no es protección, al menos que lo lea como manual de auto-defensa. Ahora, ¿dónde dejé mi auto?

En la novela, el hombre y el niño viajan a patita empujando un carrito de compras. En la vida real, me pregunto si tendré el presupuesto para una pistola, municiones, membresía al club de tiro etc. Me pregunto además si estaré loco por matar a alguien o si es miedo a que me maten.

Todo está cubierto de polvo y ceniza (en el libro). En la vida real, hay veintitantos chiquillos muertos a balazos en Connecticut. Otros tantos en China (a cuchillazos). En el espíritu de sobrevivencia, el hombre verifica que su hijo respira en medio de su sueño. En el espíritu de querer que el amor pueda contra la muerte, una mujer identifica a su hijo difunto en mí. Cuidado, un cadáver anda suelto. Dios lo bendice.

15.12.12

te cedo mi huerto de hortalizas

Tu rostro es una aglomeración
de puntitos en la pantalla
de Seguridad—
oí que robaste mis flores
de la farmacia,

mi héroe. Para burlar
los sistemas de vigilancia
de nada sirve fingir
que caminamos las calles
de París—

también hay cámaras en Francia.
Quizá las cámaras en San Juan
son francesas. Quizá
nos robaremos el pan.

¿Cuál de los dos más
miserable? ¿Cuál de los dos
se atreverá a asaltar una
panadería a fuerza de
su sonrisa?

Si me pillan, prométeme dejar
de escribir, conocer a otro, 
vivir a plenitud hasta que salga,

y entonces.

Writers


Eddie está hablando de hospitalidad. Noto un tono hostil: “viene esta pendeja y...” Esto no lo dice Eddie, lo tomo de una conversación anterior. “Coño Eddie, ¿sería demasiado de muy novato tatuarme 'suplicante' entre ceja y ceja, producto de un entendimiento entre dos, no tú y yo propiamente, sino gente dispuesta a morir a la guarda de yo no sé quién me recibirá esta noche, ya despedido de ti? O sea, sé Quien. Pero no conozco la manera en que suplicaban los griegos por protección; el protocolo quiero decir.¿Eso me hará menos rehén? “Los rehenes no pueden preguntar,” me responde, visiblemente molesto y a mi guarda.

¿Qué tal si te ofrezco mi reino por tu copia de Caballo de Palo? Será esa la manera perfecta de pedir klemencia. “Es una manera de perder.” Esto contesta Eddie, aunque no en atención a mi pregunta. Está hablando de las prácticas escriturales del autor del libro que tiene en sus manos. Yo miro las portadas de los libros sobre la mesa y juego a adivinar qué autor perdió más en su carrera de escritor. “Los suicidas tienden a escribir las historias más alegres, por eso lo único que vale la pena leer son sus biografías.” Esto no lo digo yo, lo dice un escritor a mi lado cuyos libros hace tiempo perdieron lo que se conoce como “relevancia.” Su reino son cajas repletas de copias de sus libros metidos en un clóset en la casa de sus padres.

13.12.12

pirámides


mi poema es una lista de tareas, sublevaciones,
pajas mentales, golosinas i
magos, marcas,
dientes de leche, data,
coreografía: “la edad promedio
de un árbol depende
de su especie,” pánico,
papel de estragos,
metros de introspección,
tumulto.

11.12.12

Arnaldo


Los poetas son los peores mensajeros, no se dejan matar. Se mueren muy rápida o desapercibidamente. O’Hara, por ejemplo, muerto a causa de un bizarro accidente vehicular en la playa a los 40 años. El “poeta” en la novela Trance de Cabiya es otro ejemplo. Mas no recuerdo cómo, o si en efecto murió. Aunque en esa novela muere todo el mundo excepto un asesino interplanetario al final. 

Los poetas son los peores asesinos. Burroughs, por ejemplo, no escribía poesía. O no se le conoce por su poesía. Se le conoce por matar a su mujer equivocadamente (suponía insertar la bala en la manzana sobre la cabeza de su mujer, falló). Eso en materia jurídica se conoce como error en el golpe (creo). Yo una vez fallé intentando golpear mi imagen en el espejo, una cuestión en extremo poética. Arremetí con todas mis fuerzas contra el cristal, pero mi reflejo logró esquivar el golpe. Nos encontramos en el piso mi reflejo y yo, el recuerdo de mi reflejo y yo, habiendo él logrado evadirme justo a tiempo, una defensa perfecta, la de mi reflejo, intacto y ausente del espejo hasta una próxima ocasión. No obstante, no se me conoce por eso. 

Los poetas son los peores conocedores de las muertes de otros. Incluso las más bizarras, como la de O’Hara, muerto a causa de un encuentro fortuito con un vehículo tipo todo terreno en la playa a los 40 años. Una muerte perfecta como la manzanía. Suponía escribir manzana, pero es demasiado salvaje el detalle como para remitirnos a la fruta en la cabeza de la mujer, más bien la jungla acabada de descender sobre su cabeza, a manos de un “poeta” que la mata por error. 

10.12.12

1989


las carcajadas de mi papá, su bigote,
la tarjeta de novato de Gregg Jeffries,
campocorto para los Mets de Nueva York,
los Mets en español eran los Senadores
de San Juan, mi papá ríe,
acaba de encestar desde media cancha,
su sudadera azul, el sudor de un hombre
que ríe desde su bigote, Yosesimite Sam,
pistolero los sábados en la mañana
frente al televisor, riendo debajo
de mi sombrero de pelotero, Santurce
vs. San Juan, esperando que mi papá
se levante, a carcajadas, todo carcomiéndose
lentamente.

9.12.12

Tristeza


“La tristeza perdurará por siempre,” cita de Van Gogh tomada del libro Todos los Nombres el Nombre del amigo Bruno Soreno. ¿Qué es un amigo? Y ¿con cuánta tristeza puede un lector llamar “amigo” al autor que lo acompaña? ¿Qué es buscar compañía en el registro de nombres que conforma la literatura del mundo? Bruno Soreno es un escritor local. Localizar al autor en el mundo es fácil: Utuado, PR (población aproximada: 37,192 habitantes). ¿Cuántos de ellos podrían llamarse Bruno? ¿Cuántos Brunos podrían ser un autor mundialmente desconocido más allá del máximo de doscientos lectores a los cuales su libro le hace compañía amistosamente?

La primera tirada de Todos los Nombres el Nombre consta de doscientos ejemplares. Entre los nombres que aparecen en el libro se encuentran: Jacques Derrida, Manuel Ramos Otero, Georges Perec, Augusto Monterroso, Clarice Lispector, Luis Rafael Sanchez. Todos ellos tienen en circulación mucho más de doscientos ejemplares de sus libros. Soreno comparte con Ramos Otero y Sanchez lazos de localidad en el mundo. Con los demás comparte la página en su libro donde grabó sus nombres.

“Esto me provoca estupor,” es la reacción más frecuente de Bruno ante lo que acontece en su libro. Ejemplo: la cita de Van Gogh sobre la tristeza. Sin embargo, muy poco en el libro de Soreno es lo que llamaría uno “triste.” Ni “amistoso.” Ni fácil de nombrar. Mucho de lo que sucede parece ser tomado de otros libros. La palabra libro aquí quiere decir mundo. Un mundo es un modo de llamar la tristeza “eterna.” Entonces, ¿qué nos queda?

Diciembre 8



Un día como hoy murió John Lennon. Mi compañera escucha una canción de su autoría en el cuarto. La regla respecto a los muertos en nuestra casa es que yo no debo entrar al cuarto a preguntar o buscar nada hasta que pare la música por completo. Esta regla aplica para Jim Morrison, Jimi Hendrix y Janis Joplin de igual manera. Ella escuchará canciones de John hasta la noche. Yo preparo una lista de preguntas y cosas para buscar. Mis preferidas son las de trivia.

La regla se instituyó en el aniversario de la muerte de Jimi Hendrix un 18 de septiembre. Ella escuchaba “All along the Watchtower,” escrita por Dylan, interpretada por Jimi. Yo entré al cuarto con una pregunta acerca de la vida sentimental de los pingüinos. La canción empieza: “There must be some kind of way out of here.” Pasó toda la noche encerrada.

Mi canción favorita de John es una que le escribió McCartney a un hijo de Lennon, porque ya el otro tenía canción. “Tener canción” para mi compañera es tener una muy buena razón para no querer nada más del mundo que la voz de un desconocido en una grabación. Las grabaciones preferidas de mi compañera por fecha de fallecimiento son: Sweet Angel, Piece of my Heart, When the Music's Over y Beautiful Boy.

La pregunta de hoy es cuándo saldrá del cuarto a querer otra cosa del mundo. “El mundo está ansioso por saber,” le digo a través de la puerta. “The monster's gone,” dice un desconocido cuya voz confundo con la de ella y la mía en mi cabeza, las tres, al mismo tiempo. Un día como hoy, podríamos pasar toda la noche así.

7.12.12

Acerca de Todos los Nombres el Nombre


El hijo de Obatalá. El hijo de Obi Wan Kenobi. El hijo de Biz Markie. El hijo del Marqués de Sade. El hijo de saudade. El hijo de lo acontecido ayer. Ayer aconteció la pérdida de un hijo cualquiera tiene un hijo perdido: el hijo de mi papá. Sus nombres son: Yeyo Lima, Carlos Soto Arriví, Cheíto Cruz, hijo. El hijo del oboe. El hijo de Lavoe. La 'e' es silente en el nombre artístico del padre: “Héctor Juan Pérez perdió a su hijo, víctima de un disparo accidental a manos de un amigo del menor.” Su padre se suicidó. En el nombre del padre, Francisco Rebollo López (1938- ), el hijo de su suerte quiso hacerle una canción. La canción es una 'e' silente.

En el libro de Juan Carlos Quiñones (alias Bruno Soreno, hijo de ????), la letra 'e' tiene 53 páginas. Una 'guerra' le llama y cito desordenadamente: “en tu huida, es imposible el peso de la palabra contagio.” Ni una sola 'e' en la palabra contagio, ni en contagiar, ni en “Contagiados” titularía el cuento que le escribiría a Juan Carlos, hijo de un alias, en el día de hoy. Un cuento de 53 páginas. Comenzaría con una guerra.

Hoy es diciembre 7. Quiero un alias: Sereno, Bruno. El apellido primero y mal escrito. La letra 'e' ocupa un lugar que no le corresponde. Silente, se encarga de rondar de noche por las calles del libro Todos los Nombres el Nombre. Las calles de un libro son, por definición, propiedad de la 'e' que las pisa ruidosamente. Y cito: “Nunca les dije mi nombre.”

Sobre la muerte, merecidamente


Yo solito me inyecto el veneno en una nalga/ feliz de que me claven en prisión/ te lo juro/ Y me muero con 99 años en las costillas/ de mi vieja/ ni se atreverá a pisar el camposanto/ más que por la vergüenza/ me trague la tierra/ ahora/ o muchos años después/ frente al pelotón de fusilamiento/ Que me parta un rayo si miento/ torturita china como a los espías/ cientos de latigazos/ la primera piedra/ Que sobre mí se desplome tu iglesia/ pero nunca ahogado papa dios/ ni a tu merced/ ni a la de otros.

Presentación de los libros Poemas para Fomentar el Turismo y Sospechar de la Euforia, 19 de diciembre a las 7pm en Libros AC


6.12.12

Bebo &. co.


El poeta desea matarlo. No él, sino alguien, algo, mediante algún mecanismo legal avalado por la comunidad de seres vivos. El poeta cita de la filosofía y en la cita se alega no haber encontrado nunca nada contundente en la filosofía en contra de la pena de muerte. En contra de la pena de muerte está la vida y muchos de los vivos. Parte de estar vivo es ver a unos morir; desearles la muerte a otros. El derecho penal moderno (¿cosa viva?) está fundamentado en la idea (¿demasiado poética?) de que el deseo sin más no es razón suficiente para gestionar la muerte de unos u otros. La poesía tiene en común con el derecho la necesidad de seres vivos que la conciban como una necesidad y acaten sus normas. Acatar las normas de la poesía es un acto pleno de libertad: uno lee y escribe cuanto y como quiere, reproduciendo el gesto poético en cantidad y manera. No tanto así con las normas legales, que se acatan (o no) en atención a su manera y la necesidad demostrada de ellas para propiciar la vida en comunidad. Como lo sería ‘’no matar.’’ De aquí que la violación a dicha norma incite el deseo entre algunos poetas  y demás sujetos de derecho a matar al que mata para inscribir en su epitafio la necesidad de respetar la vida ajena. Yo, en cambio, deseo del derecho lo mismo que deseo de la poesía: que fomente en mí la necesidad de mantener a aquellas y aquellos a mi alrededor vivos,  independiente de sus deseos de vida o muerte para mí. Deseo, además, mirar al derecho desde la poesía, deseoso de que mi deseo de vida para todos y todas se filtre en su registro y cobre forma de garantía sin condición. Para ello existe el mecanismo legal de la palabra (¡cosa viva!), en boca de juristas, poetas y sujetos cualesquiera, por siempre en contra de la pena de muerte. Me puedes citar.

5.12.12

la sola cosa necesaria


Que nuestros niños no acaben jugando a las sillas musicales con silla eléctrica, ni se diviertan mirando.

4.12.12

Todos somos José Enrique y tenemos un monstruo en común


¿Merece el monstruo morir? If so, how? Howl: He visto desconocidos míos asesinados por un retiro en el cajero automático. Su madre lo entregó. El amor de esa madre es una monstruosidad. ¿Qué madre entrega a su hijo a las autoridades por más monstruoso que sea? “Se lo buscó,” sentencia un poeta exiliado y excelso. Bien mostro. Casi aúlla el poetazo, retozando frente a su ordenador. ¿Se lo merece? If so, alabao. Y gloria a las manos de quienes quisieran agarrarlo para calcinarlo. “Que ojo por ojo se paga en la calle, que cada santo obligao tiene su misa,” reza el poema de Gallo. Alabanza. Pero el derecho penal existe, en parte, para salvaguardar los derechos, la integridad física y la vida del mismísimo monstruo ante el salvajismo justiciero de la comunidad. Badtrip.

¿Merece el monstruo llamarse así? Depende de la carretilla roja laqueada con agua de lluvia junto a las gallinas blancas. Eso no es una contestación real. Quizás porque no existen monstruos en la vida real. Existen personas en el peor sentido de la palabra. La palabra en este caso es matar. Existen personas que son capaces de. A la menor provocación. Por los motivos más absurdos del universo. Tan incomprensibles como todo aquello que supone depender de la carretilla y el agua de lluvia y las gallinas blancas. ¡Qué poetazo! ¡Alabanza!

Entonces pues que el Estado los siente como buenos señoritos, y los electrocute. O que los acueste doncellamente a dormir, y los puye. Para eso sí que provee el derecho penal. Aunque no el nuestro. Badtrip.

acerca de las condiciones materiales de mi escritura(2)

no es por nada pero desde

que las poetas del patio

toman pesero

siento que perdí la guagua.

 

¿y de cuándo acá

tú viajas en guagua?

 

perdóname,

pero ambos aterrizamos

en el mismo callejón.

 

sí,

yo estaba en el hueso.

tú declamabas con corbata.

On the radio


Un familiar de un muchacho ultimado en Ponce jura que no habrá perdón para los sicarios. No era él a quien tenían intencionado matar; era con otro la cosa. Al familiar del muchacho le preguntan si perdonaría. Ni pa dios. Ni dios mismo, dice. Ni aunque existiera un dios con el cargo de perdonar incluso lo imperdonable. Es falso. El familiar se limitó a decir que él jamás podría. Ni por error.

Dios, sin embargo, no se equivocaría.  De existir un dios, por diseño o error, los sicarios no fallarían al disparar: Suicidios en masa. Algo así escucho al familiar del muchacho decir. Pero, es falso. El sólo dice que no puede perdonar. Lo hace en forma de juramento porque eso es lo que solemos hacer ante el dolor. Jurar en vano. Que no sufriremos más o que otros sufrirán más que nosotros.

En el fondo se escuchaban gallos. Of all things. Mataron a un muchacho por error y canta un gallo. Un hombre jura no perdonar a los responsables y canta un gallo. Por culpa de un diseño equivocado. No habrá perdón para los gallos tampoco, juro escucharlo declarar. No es cierto. El tipo no dice nada sobre los gallos. Es como si no existieran. Como para él hoy el perdón no existe. Y sin embargo nadie se equivocaría en afirmar que sí. Existe. Sólo que habría que creer en los gallos también.

Lo peor


Lo peor de la muerte es que el cadáver aparece. La foto de un desaparecido en cuestión de horas se convirtió en la foto de un muerto, otro más. La razón de su muerte duele, asusta, aburre. No sé en qué orden. Desapareció primero. Luego, lo peor. Y así. Mañana es otro día para el País. No así para la familia del hombre en la foto. Procede entonces desearle mal a los responsables. Odiarlos. ¿A los sujetos o al acto? Es una pregunta propia de la criminología, que de por sí tiene poco que ver con el hombre en la foto, o con las ganas de que aún estuviese aquí, desconocidamente entre nosotros, sano y salvo.

Yo quiero un pueblo donde la gente se pueda parar a sacar chavos, mano, sin tener que arriesgarlo Todo. Alguien que haga de ese deseo canción. Qué sé yo. Lo peor de las personas es que vienen a cobrar relevancia en mi vida en las circunstancias más nefastas. Amo un cadáver. Odio a la persona que lo creó. ¿A la persona o a su creación? Es una pregunta puñeterísima, sobre todo cuando aún está el billboard amarillo sobre la autopista con los teléfonos a llamar en caso de tener información alguna acerca del paradero de un hombre desparecido por siempre desde horita. ¿Hará falta que alguien llame para que lo quiten?