8.11.12

La curiosa alegría de ver a Santini llorar


Me alegré de verlo llorar. ¿Eso me hace una mala persona? Resido en San Juan desde agosto del año pasado. No “soy” de aquí, pero voté en su contra y con gusto. “Con un gusto cabrón,” me dijo la señora detrás mío en la fila. “Sanjuanera de por vida y cangrejera de corazón, que conste” aclaró sin yo indagar en quién era ella ni en cómo iba a votar.

“Más vale que tú, preppysito, no vengas a dañar la papeleta, ¿oíte?” Yo la miré, con cierta timidez, luciendo ofendido. “Soy” de aquí (by way of Guaynabo-Gainesville-Carlisle-Hartford-Dorado) y lo aparento. Un airecito definitivo de muchachón de urba cerrada con polito y Chuck Taylor's. Le quería decir que yo también estaba claro pero me salió “a mí me gustan mucho los cangrejeros.” Ella me miró con desconfianza, mas estoy seguro de que rezó por mí cuando entré a la caseta.

Admito que me alegré. Mucho. De ver a Yulín ganar. Por eso del “cambio” y la “participación” y la “inclusividad” y todas esas palabras huecas que uno se repite como una oración con la esperanza de que adquieran forma y contenido durante la administración de la alcaldesa electa.

Me alegré. Montones. Por la señora. Quisiera comunicarle que comparto su alegría hoy, aunque nunca seré tan sanjuanero como ella. Pero sí la llevo, si me lo permiten, en mi corazón de cómplice. Lo cierto es que por unos breves momentos coincidimos en la ocasión de sacar a Santini de San Juan. Los votos se suman (y se comparten) así.

Hoy lo he visto llorar. Y no sé cómo interpretar su llanto. Al fin y al cabo no abonan a nada. Sus lagrimas. Pero me alegran. ¿Eso me hace una mala persona?

Se me ocurre que la verdadera elección en San Juan era entre él y esa señora: a quién le tocaría llorar durante el próximo cuatrienio. Yo voté por ella. Naturalmente. Cangrejero de corazón. 

2 comentarios:

  1. Que bueno! Aunque no se si es mejor el poema o la anécdota... Buscando (desde el exilio) el famoso video de Santini llorando para darme el gustazo, veo tu nombre. Te cuento: hará unos diez años viniste a San José a declamar y te invitamos al cumple de mi amiga Eva en Condado. Te recuerdo, buena poesía urbana, siempre admitiendo la influencia de Guaynabo City, lo que le da mucho juego y un tripeo que pa qué te cuento.

    Sobre el llantén de Santini, confieso que lo ví en repeat y no, no me siento culpable por alegrarme. Es más, quien no se alegre debe pre-ocuparse seriamente, e instruirse sobre el abuso de poder entre otras cosas varias.

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  2. Ah vaya! Me acuerdo de esa lectura y del cumple de Eva. De quien, de hecho, hace un tiempo que no sé nada. Gracias por leer. Y por traer esa ocasión a memoria. Gratamente, sin duda. :-)

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