7.10.12

Bienvenidos a la Fiesta


Entre la Palabra de Hombre y el Festival de la Palabra hay incontables palabras de repudio y ternura, trazando un mapa alterno de la “islita” y su literatura. Con una palabra y poco más remó Tito por Oscar, festivamente. Agónicamente también. No lo dudo. Tito y Oscar son dos hombres de palabra. Su relación está trazada en nuestra literatura— tan a tono con las luchas de los/as pequeños/as y marginales y valientes.

Esa palabra no la conoce Lucé ni se ha destacado, se me ocurre, en el Festival. Las guaguas repletas de estudiantes. El atolladero de carros. La “invasión” de lectores en el Museo. Todo eso es bueno y bonito y abaratado. Por la presencia de Lucé. Por el nombre y la fundación que otorga el premio. Porque no es festiva cualquier ocasión en que se borra la Isla del mapa atiborrándola de palabras huecas: “Las Américas” de qué, de quién.

Prefiero el caribe enano de Tito. Y el puntito en el mapa que él hace lucir enorme con las pocas palabras que comparte. Yo quiero un mapa para llegar al puntito en el corazón de Tito donde surgió la palabra Mar, dicha con amor y agonía por otro hombre que no lo pudo despedir ni recibir una y otra vez durante la travesía. Esas son razones para convocar a un festival. Para llevar a los y las estudiantes en guagua. Detener el tránsito. Celebrar lo pequeño y marginal y valiente que somos. La desamérica nuestra.

Conviene recordar, en ocasión del Festival, los libros prohibidos bajo la administración Fortuño en el 2009. Conviene también traer a memoria su relación con la Universidad. Lucé y su marido son enemigos de todo lo difícil y amoroso y conflictivo y agónico que podría estar atado a una palabra cuando la palabra es un mar de sacrificio y dolor y esperanza entre dos personas que se atan a la historia y el porvenir de un puntito en el mapa. De esta islita-corazón que intentan desaparecer en medio de la fiesta.


La palabra es “Libertad.”

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