12.10.12

anoche a más tardar


fíjate, güermito, en las manos de ese muchacho estibando libros,
como una mujer del arpa tatuada de pájaros,
te imaginas, si te digo que los más sólidos nos amanecimos en azoteas por años,
preocupados porque aún no habías llegado a mi vida,
amor, un horror,
si te cuento de su técnica de sogas,
y las manos como un tallado en homenaje a la historia de sus manos sobre mí,
puros pájaros en el torso de esa mujer—sus labios
nunca cesan de ser tatuados finititos en las cuerdas del arpa,
como esa forma tuya de alcanzarme
el cenicero y callar, tan pequeño ¿por dónde andabas?
gracias por el poema, bebé.
saludos cordiales.

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