11/11/2009

Towards a Violent Relatedness

BUSCAPIÉ

Oh well

Acaso cree el doctor Ibarra que el Nobel se lo dan a uno así porque sí. Sin ser negro o monja o pobre o al menos vivir entre negros pobres como las monjas.

¿De veras se supone que uno le coma el cuento de que una mañana al sol en Villas del Sol estuvo cara a cara con la urgencia y la miseria e inspirado en los infomerciales tristes tristísimos donde olvidados actores de Hollywood nos recuerdan que tan sólo por el precio de una taza de café podemos darle de comer a una tribu africana, comprendió que la vida en efecto había sido “muy generosa” con él, y optó por desprenderse de diecisiete cuerdas así porque sí?

Acaso no sabe el buen doctor que la vida en Borinquen gruesa no es “muy” nada. Que cuatro meses sin luz y agua no son veinte años. Y que a veinte años de la caída del muro, en esta otra isla-muro, a la vida gracias por lo mucho o por lo poco, y ya. Y cada cual a su esquina. Y que no molesten.

¿Y qué será de la vida de esos pobres actores allá en el desierto? ¿No merecen ellos su alguito también?

O acaso el doctor Ibarra pretende convencernos de que es en Villas del Sol donde únicamente se pasa mal. “Afterall”, no es como si en La Fortaleza estén de “pari”, Luiso-G y Marquito, gozando en el círculo cerrado de sus vidas, con los motetes hechos para un safari africano, peleándose por el peluche de Simba. ¡Qué va!

¿Y quién dice que Fortuño no se merece un premio o al menos una rica taza de café por el precio de los miles de la isla-tribu sin empleo?

¿Acaso Ibarra no siente compasión por nuestro Gobernador? Será que la buena voluntad del buen doctor tiene sus límites. ¿No estará siendo muy cruel con él?

Oh well, que bregue.



http://www.elnuevodia.com/columna/636587/